Easo Ventures ha cerrado su tercer fondo con 50 millones de euros para impulsar startups tecnológicas vascas. La cifra lo sitúa como uno de los vehículos regionales de capital riesgo más ambiciosos de España en 2026 y consolida a Gipuzkoa como un polo de inversión privada en etapas iniciales.
Claves de la operación
- 50 millones y mandato ampliado: triplica el capital de los vehículos anteriores y permitirá acompañar a las startups en varias rondas de financiación.
- Gipuzkoa concentra el 30% de la cartera: una de cada tres empresas participadas tiene sede en el territorio, generando 835 empleos.
- La deep tech acapara la mitad de la inversión: el nuevo fondo priorizará inteligencia artificial, ciberseguridad, digitalización y transición energética.
El pulso por financiar la deep tech vasca sin depender de fondos extranjeros
El folleto registrado en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) detalla que el vehículo invertirá entre un 5% y un 35% en firmas enfocadas en transformación digital y tecnológica: robótica, B2B SaaS movilidad, ciberseguridad, Big Data, Industria 4.0, eficiencia energética, IoT y blockchain. El fondo también podrá destinar capital a sectores industriales, biotecnología, salud y telecomunicaciones, siempre con un componente de base tecnológica diferencial.
Con este nuevo instrumento, Easo Ventures triplica los recursos para etapas tempranas y de crecimiento, explicó a este medio Pedro Muñoz-Baroja, managing partner de la gestora. «Queremos mantener la proximidad a los emprendedores y aumentar nuestra capacidad para acompañar a las compañías durante más tiempo», señaló. El fondo gestionado desde San Sebastián ya acumula más de 32 millones invertidos en cerca de 90 jóvenes empresas desde 2018.
Del total comprometido, 8,4 millones se han destinado a una treintena de compañías guipuzcoanas, que a su vez mantienen 835 puestos de trabajo en el territorio. Multiverse Computing, VIVEbiotech, EPL–Next Technology, Cybertix o Alerion figuran entre las participadas que han ayudado a construir una industria de inversión que no existía hace ocho años.
El caso más mediático es el de Multiverse Computing. Easo Ventures entró en su primera ronda en 2020, cuando la compañía apenas arrancaba. Ahora la firma ultima una macro ronda de 500 millones y la gestora donostiarra tiene la oportunidad de salir de la inversión, devolver plusvalías a sus inversores y reciclar capital hacia nuevas generaciones de proyectos tecnológicos vascos.
El éxito de un fondo regional se mide por la capacidad de convertir el conocimiento científico local en compañías que compitan globalmente.
BerriUp: la aceleradora que empuja a Easo a la primera división del emprendimiento
La aceleradora BerriUp, impulsada por los mismos empresarios que alumbraron Easo Ventures, ha sido reconocida como la mejor del País Vasco según el último informe de Funcas. A nivel estatal, ocupa el primer lugar en mentorización 2026–2027 y el tercer puesto global entre aceleradoras privadas. BerriUp funciona como un hub de generación de ‘deal flow’ para el fondo, combinando inversión, mentorización y apoyo estratégico para startups en fases iniciales.

¿Puede un fondo regional competir con los gigantes del VC internacional?
La pregunta no es retórica. Mientras los grandes fondos internacionales buscan escala y rentabilidades rápidas, un vehículo como Easo apuesta por la especialización territorial y la paciencia industrial. La deep tech requiere plazos largos de maduración y conocimientos sectoriales que pocos gestores foráneos poseen. Sin embargo, la concentración geográfica en Gipuzkoa también implica riesgos: una cartera demasiado expuesta al mismo ecosistema puede sufrir si los proyectos estrella no despegan.
El propio Muñoz-Baroja reconoce que «el ecosistema tecnológico es hoy mucho más maduro que en 2018» y que ahora existen equipos con mayor ambición internacional. El tercer fondo está diseñado precisamente para acompañar ese salto: en lugar de limitarse a las primeras rondas, podrá reforzar posiciones en las siguientes fases, algo que hasta ahora no era posible con vehículos de 15 millones.
Ocho años de capital riesgo guipuzcoano: una apuesta de largo recorrido
Cuando Easo Ventures nació en febrero de 2018, en el parque empresarial Zuatzu de San Sebastián, el capital riesgo privado en Gipuzkoa era prácticamente inexistente. Quince millones de euros y un puñado de empresarios locales bastaron para sembrar un ecosistema que hoy recoge los frutos de aquella visión. El fondo pertenece al universo de Stellum Capital y la Fundación Artizarra, dos plataformas de inversión que han sostenido la iniciativa pese a la incertidumbre de los primeros años.
En el panorama estatal, el venture capital regional ha ido ganando peso. Firmas como Kibo Ventures, Seaya o Adara dirigen sus inversiones hacia un mercado más global, mientras que Easo ha optado por la proximidad y el conocimiento del tejido industrial vasco. Según Secpho, la aceleradora de innovación, Easo Ventures es el VC privado independiente que más ha invertido en deep tech en España, un dato que subraya su especialización. La mitad de su cartera se encuadra en tecnología profunda, una categoría que Europa quiere potenciar para reducir dependencias exteriores.
El gran desafío ahora es doble: por un lado, materializar las salidas —como la de Multiverse— que demuestren la rentabilidad del modelo; por otro, evitar que los fondos locales se queden pequeños cuando las compañías necesitan escalar internacionalmente. Si las desinversiones generan retornos atractivos, Easo Ventures podría consolidarse como una referencia para próximos vehículos, incluso desde otras comunidades autónomas. De lo contrario, el círculo virtuoso podría agotarse. La primera prueba de fuego será la venta de la participación en Multiverse Computing, cuyo desenlace seguirán de cerca los inversores institucionales.




