Christie’s Londres subasta tibia: solo 20,5 millones, el mercado de arte muestra signos de moderación

La venta de la colección Zabludowicz en Christie's Londres apenas supera la estimación mínima y la subasta de posguerra y contemporáneo se queda corta. El mercado envía una señal de moderación que el inversor debe leer.

La doble sesión de Christie’s en Londres celebrada el jueves ha dejado un sabor agridulce en el mercado del arte contemporáneo. La subasta principal, que incluía obras de la colección de Anita y Poju Zabludowicz, cerró con un total de 20,5 millones de dólares (15,4 millones de libras), justo por debajo de la estimación mínima que la propia casa había fijado.

He seguido de cerca estas dos citas y el dato no es menor: el martillo de la noche marcó 16,2 millones de dólares, cuando el rango previsto oscilaba entre 16,6 y 25,5 millones. Tras la venta de posguerra y contemporáneo que vino a continuación, el acumulado del día apenas rozó los 34 millones de dólares, una cifra modesta si se compara con los 520,7 millones que Sotheby’s logró en su propia doble sesión apenas 24 horas antes.

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La colección Zabludowicz se queda por debajo de las expectativas

El lote estrella de la jornada era la colección de los Zabludowicz, un nombre consolidado en el circuito del coleccionismo institucional. Las obras seleccionadas por Christie’s abarcaban desde el arte de posguerra hasta el contemporáneo más reciente, con una estimación conjunta de entre 16,6 y 25,5 millones de dólares. Sin embargo, el resultado con comisiones apenas superó los 20,5 millones, un margen que evidencia una demanda contenida y un comprador más selectivo.

La segunda parte del día, una venta de 79 lotes de arte contemporáneo y de posguerra, acentuó la tibieza. Su estimación iba de 11,4 a 16 millones de dólares, pero el martillo se quedó en 10,7 millones, es decir, por debajo incluso del rango bajo. Al sumar las primas del comprador, el total ascendió a 13,5 millones, lejos de lo previsto.

Estas cifras confirman que el apetito por el arte contemporáneo en el segmento medio-alto se está enfriando de forma gradual, y que las casas de subastas están empezando a ajustar sus estimaciones a la nueva realidad de liquidez.

El contraste con Sotheby’s y la lectura del mercado

El miércoles, Sotheby’s había logrado un resultado combinado de 520,7 millones de dólares en sus dos subastas londinenses, una cifra en línea con una semana de grandes ventas de primavera. La diferencia no reside solo en la cuantía, sino en la composición: mientras Christie’s apostó por una colección emblemática pero sin grandes nombres individuales con tirón mediático, Sotheby’s supo articular un catálogo que combinaba rareza y deseo de posesión inmediato.

Este desequilibrio ilustra una dinámica que lleva meses gestándose: el dinero no ha abandonado el arte, pero se concentra en obras blue-chip con historial de revalorización comprobado y en artistas vivos que garanticen exposición institucional y respaldo de galería. Las colecciones sin una estrella clara pagan el peaje de la cautela.

¿Qué significa esto para el inversor en arte contemporáneo?

En mi lectura, esta doble sesión funciona como un termómetro preciso del estado anímico del comprador de arte como activo alternativo. Tras la euforia de 2021-2022, cuando los tipos de interés negativos y la liquidez abundante dispararon los precios a récords absolutos, el mercado está entrando en una fase de valoración más rigurosa. Las subastas que no ofrecen obras de primera fila o con procedencia excepcional tienden a quedarse cortas, y eso es saludable a largo plazo.

Históricamente, periodos de moderación como el actual han servido para cribar a los coleccionistas especulativos y devolver la iniciativa al comprador informado. En 2016, después de la corrección del arte contemporáneo chino y de varios lotes de posguerra sobreestimados, el índice de arte de Knight Frank ralentizó su crecimiento, pero dos años más tarde ofrecía rentabilidades de doble dígito para quienes compraron en la debilidad. Hoy, el contexto macroeconómico es distinto —los tipos siguen altos y la liquidez se ha encarecido—, pero el principio de selección rigurosa se mantiene.

Comprar en subastas correctivas exige pacencia, conocimiento del mercado secundario y una tesis de inversión clara.

El inversor particular debe fijarse en tres señales simultáneas: tasa de adjudicación, tamaño del lote comprado por debajo de la estimación baja y pujas telefónicas frente a pujas en sala. En la velada de Christie’s, la proporción de lotes vendidos fue aceptable, pero varios se adjudicaron en el tercio inferior de la horquilla o incluso por debajo, lo que sugiere que las reservas de los vendedores están cediendo. Es una ventana para el capital paciente.

El horizonte temporal que recomiendo para este tipo de adquisiciones no es inferior a cinco años. El arte contemporáneo es ilíquido por naturaleza y los costes de transacción —comisiones de comprador y vendedor, transporte, seguro— erosionan cualquier intento de trading a corto plazo. Ahora bien, quien construye una posición en artistas con mercado secundario activo y reconocimiento museístico puede aspirar a retornos anualizados del 7 al 10%, siempre que diversifique en al menos una decena de obras.

El próximo hito que vigilaré será la temporada de subastas de otoño en Nueva York, donde casas como Christie’s y Sotheby’s concentran los lotes de mayor valor. Si la tendencia de moderación se consolida, 2027 podría ofrecer puntos de entrada atractivos para los family offices que buscan incrementar su asignación a activos tangibles.

💎 Veredicto Wealth

El arte contemporáneo de la franja media-alta afronta una corrección suave que favorece la preservación de capital para el inversor conservador, pero no la revalorización agresiva a corto plazo. Comprar hoy exige un horizonte mínimo de cinco años y una cartera diversificada de entre 10 y 15 obras seleccionadas con criterio de mercado secundario.


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