María Luisa Martínez podría estar a punto de cambiar la comunicación bancaria por la tecnológica industrial. Mientras tanto, CaixaBank ya tiene a su sustituto: el Consejo de Administración ha nombrado a Jordi Soldevila nuevo director de Comunicación y Relaciones Institucionales de la entidad, según ha confirmado el banco a través de un comunicado oficial.
Soldevila toma el relevo de Martínez, que ocupaba el cargo desde 2020 y que había pilotado la estrategia comunicativa del grupo tras la integración de Bankia. Aunque el perfil público del nuevo responsable es todavía discreto, fuentes internas lo describen como un profesional de perfil muy conocedor de la casa y de trato afable, cualidades que encajan con el tono que busca ahora la entidad.
Un movimiento en el primer nivel ejecutivo
La salida de María Luisa Martínez y la entrada de Jordi Soldevila se enmarcan en una serie de ajustes en el comité de dirección de CaixaBank. Fuentes de la entidad han señalado que el cambio responde a una reorganización natural, pero el contexto resulta revelador. El banco presidido por Tomás Muniesa viene de cerrar un ciclo post-fusión y se enfrenta a retos regulatorios y de reputación que exigen un tono comunicativo impecable.
De hecho, la comunicación institucional de las grandes entidades financieras catalanas se ha convertido en un activo estratégico, especialmente en un entorno político marcado por el debate sobre la concentración bancaria y la fiscalidad. Gestionar el relato ya no es un accesorio: es parte del core del negocio.
María Luisa Martínez, posible salto a Indra
La otra cara de este movimiento es el futuro de Martínez. Según fuentes de OkDiario, el presidente de Indra, Ángel Simón, habría puesto sus ojos en la ejecutiva para que asuma la dirección de comunicación de la tecnológica tras el verano. Simón, que conoce bien a Martínez de su etapa como consejero delegado de CriteriaCaixa —accionista de referencia de CaixaBank—, valora su perfil para blindar la imagen de Indra en plena expansión internacional.
De confirmarse, la operación subrayaría la pujanza de los perfiles de comunicación con experiencia en sectores regulados y entornos de alta sensibilidad política. Nada nuevo, pero sí sintomático de cómo se están reconfigurando las cúpulas directivas en las grandes corporaciones españolas.
El relevo en comunicación de CaixaBank es la punta del iceberg de una competencia soterrada entre banca e industria por los mejores perfiles de gestión reputacional.
Más que un simple cambio de nombres
A simple vista, el movimiento de CaixaBank podría interpretarse como una mera sustitución en un cargo de segundo nivel. Sin embargo, conviene leerlo en clave institucional. La dirección de Comunicación y Relaciones Institucionales de un banco sistémico como CaixaBank no es un puesto decorativo: es el filtro por el que pasan desde los mensajes a la opinión pública hasta la relación con supervisores y gobiernos.
Por eso, la elección de Soldevila —cuyo perfil se intuye más técnico y menos mediático que el de su predecesora— puede estar indicando un cambio de estilo: menos protagonismo externo y más foco interno, en línea con la estrategia de discreción que distingue a la entidad bajo el mandato de Muniesa. Eso sí, la prueba de fuego llegará con los próximos resultados trimestrales y con el calendario de comparecencias públicas.
Entretanto, la posible marcha de Martínez a Indra añade un capítulo inesperado a esta historia. Que una profesional del universo bancario aterrice en el sector de la defensa y la tecnología muestra hasta qué punto las habilidades de gestión de la comunicación se han desacoplado del origen sectorial del directivo. Y abre la pregunta: ¿veremos más trasvases entre la banca y la industria estratégica en los próximos meses?
De momento, lo único cierto es que el comité de dirección de CaixaBank estrena interlocutor ante los medios. Y que el relevo, por discreto que parezca, encaja como una pieza más en la evolución del ecosistema directivo español.




