EE.UU. libera 12.000 millones en fondos iraníes congelados y suspende sanciones al crudo durante 60 días

La OFAC autoriza transacciones petroleras hasta el 21 de agosto y el Banco Central iraní confirma el uso del primer tramo para bienes esenciales. La escalada diplomática reduce tensiones en el mercado global del crudo.

He analizado los documentos publicados por la OFAC esta madrugada y la confirmación oficial de Teherán: Estados Unidos ha liberado 12.000 millones de dólares en fondos iraníes congelados y ha suspendido durante 60 días las sanciones a la exportación de petróleo iraní. Lo que me parece más relevante no es la cifra en sí, sino el condicionamiento que el vicepresidente JD Vance ha puesto encima de la mesa apenas 24 horas antes.

Los detalles del acuerdo: 12.000 millones en dos tramos

El viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, anunció este martes que los fondos se liberan «de inmediato». Según el gobernador del Banco Central, Abdolnaser Hemmati, el primer tramo de 6.000 millones de dólares se destinará a «bienes esenciales y medicamentos». El segundo tramo, por la misma cantidad, no tiene restricción de uso.

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Hemmati dejó claro que Irán no tiene obligación de comprar insumos estadounidenses, aunque no descartó hacerlo si el precio y la calidad son competitivos.

«Si el precio y la calidad de los productos estadounidenses son más adecuados que los de otros países, no tenemos ningún impedimento para comprarlos» — Abdolnaser Hemmati, gobernador del Banco Central de Irán, declaraciones a Tasnim, 23 de junio de 2026

En paralelo, la General License X de la OFAC autoriza «todas las transacciones habituales y necesarias para la producción, venta, entrega o descarga de petróleo crudo, productos petroquímicos o derivados del petróleo de origen iraní» hasta las 0.01 del 21 de agosto de 2026 (hora de la costa este). Se permite incluso la importación de crudo iraní a Estados Unidos y el pago en dólares de las operaciones.

Las condiciones de JD Vance: los fondos, condicionados a avances

El vicepresidente estadounidense advirtió ayer que los fondos no se descongelarán a menos que siga habiendo progresos en la negociación. «Será, sin duda, un aspecto clave en los próximos días», subrayó Vance antes de volar de vuelta a Washington desde Suiza, donde se celebraron las conversaciones técnicas.

«Los fondos no se descongelarán a menos que sigamos observando avances, lo cual será, sin duda, un aspecto clave de la negociación en los próximos días» — JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, declaraciones a la prensa, 22 de junio de 2026

La aparente contradicción entre el anuncio iraní y la declaración de Vance introduce un factor de incertidumbre. La liberación inmediata que pregona Teherán podría quedar congelada de facto si Washington no certifica avances en los próximos compases del diálogo.

El pulso entre la OFAC y la retórica de Vance: lo que realmente pesa en los mercados

En mi lectura, el mercado ha recibido la noticia con un optimismo cauteloso. El barril de Brent reaccionó a la baja en las primeras horas, pero sin desplomarse, porque la sobrecapacidad global sigue siendo limitada y la licencia expira en 60 días, un plazo muy breve para que Irán incremente sus exportaciones de forma significativa. Si el diálogo encarrila el expediente nuclear, la licencia podría prorrogarse, allanando el camino para un retorno más duradero del crudo persa —quizás hasta 1,5 millones de barriles diarios adicionales—, lo que sí modificaría las previsiones de equilibrio entre oferta y demanda.

Hay otro elemento que añade ruido geopolítico: Irán y Omán están estudiando la imposición de tasas por los servicios marítimos en el estrecho de Ormuz. Cualquier fricción en ese paso estratégico podría anular el efecto bajista de la suspensión de sanciones. Los grandes operadores de materias primas saben que el expediente nuclear sigue siendo el verdadero nudo gordiano. La próxima reunión del comité de alto nivel —aún sin fecha— será el hito que determine si el crudo iraní vuelve a fluir sin trabas.

🌍 El impacto en España y Europa

España no es un importador directo relevante de crudo iraní, pero la mera expectativa de que el petróleo persa regrese al mercado global alivia la presión sobre el Brent. Cualquier caída del precio del barril se traslada con rapidez a los surtidores de gasolina y al coste del diésel, un respiro para los bolsillos de los hogares españoles. Para el Euríbor, la vía es indirecta: una energía más barata modera la inflación subyacente, lo que podría acelerar la senda de recortes de tipos del BCE en la segunda mitad del año. Las empresas españolas del sector petroquímico y de refino podrían beneficiarse de esta ventana de 60 días si la licencia se prorroga, aunque el riesgo de que las conversaciones descarrilen mantiene un suelo a la baja en las primas de riesgo energéticas. En definitiva, el impacto directo en España es limitado, pero el alivio sobre los precios de la energía refuerza el argumento dovish en Fráncfort.


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