El 24 de junio, las acciones de semiconductores se desplomaron, contagiadas por una ola de ventas que viajó desde Asia. El Philadelphia Semiconductor Index perdió más de un 4% en las primeras horas, alimentando la narrativa de que la inversión en inteligencia artificial se ha convertido en una burbuja a punto de estallar. Pero, a kilómetros de los parqués, una entrevista matinal en Bloomberg Television ofreció un relato radicalmente distinto.
Durante la conexión, Catherine, directiva de la plataforma de CRM e IA sin código Creator, desgranó cómo la automatización está reescribiendo las reglas del trabajo sin que los presupuestos de personal engorden. Sus palabras resonaron como un contrapunto al pesimismo bursátil.
La chispa asiática que incendió los chips
La sesión arrancó con fuertes caídas en los fabricantes asiáticos de memorias y procesadores, arrastrando a los grandes nombres estadounidenses. El miedo a una ralentización de la demanda de servidores para IA, unido a valoraciones estiradas, provocó una desbandada que muchos comparan con el estallido de las puntocom. Según comentaristas de Bloomberg Television, el exceso de capacidad empieza a ser una preocupación real entre los inversores institucionales.
Sin código, con agentes: la revolución silenciosa
Desde Creator, Catherine defendió que la verdadera transformación no está en los chips, sino en el software. Su plataforma permite combinar código tradicional con agentes autónomos de IA y herramientas visuales sin código, lo que ella denominó «una hermosa combinación de flujos de trabajo humanos y agénticos». El objetivo es que las organizaciones funcionen de forma híbrida: procesos liderados por personas, procesos totalmente autónomos y, en medio, una zona de colaboración hombre-máquina.
«La visión del futuro es que las empresas trabajen 24/7 con estructuras muy planas», afirmó la ejecutiva. A renglón seguido, puso el ejemplo de los centros de atención al cliente, un área donde la penetración de la IA está siendo más profunda de lo que muchos analistas calculan.
‘La visión del futuro es que las organizaciones trabajen 24/7 con estructuras muy planas, y ya estamos viendo resultados: crecemos un 50% sin añadir ni una sola persona a nuestro centro de llamadas.’
— Catherine, directiva de Creator, en Bloomberg Television
Adiós a las contrataciones en los call center
Uno de los datos más llamativos de la entrevista fue la congelación total de nuevas incorporaciones en el servicio de atención al cliente de Creator a pesar de un crecimiento de ingresos cercano al 50% interanual. «No vamos a contratar ni a una sola persona adicional este año, aunque la cartera de clientes crece a doble dígito», sentenció Catherine. La razón: los agentes de IA gestionan ya una parte sustancial de las interacciones transaccionales, desde consultas bancarias hasta reclamaciones de retail.
Eso sí, la empresa sí está fichando en otros perfiles: analistas de datos, arquitectos de soluciones y especialistas en ventas complejas. La paradoja es evidente: la IA destruye empleo rutinario pero genera demanda de talento más cualificado. Un equilibrio que, según la directiva, obligará a repensar las políticas de formación en todos los sectores.
El dilema del empleo: menos operadores, más estrategas
Ante la pregunta de si el ahorro en costes no escondía un problema de desempleo masivo, Catherine reconoció que el impacto laboral es innegable, pero insistió en que las empresas deben redirigir el talento hacia tareas de mayor valor añadido. «Todo lo que sean flujos de trabajo humanos —análisis, ventas consultivas, arquitectura de sistemas— es donde estamos contratando», explicó. La clave, a su juicio, está en la capacidad de las plataformas sin código para que cualquier profesional, sin saber programar, pueda entrenar y supervisar a los agentes autónomos.
Mientras en los mercados se debatía si el gasto en IA de los grandes gigantes tecnológicos está justificado, Creator ofrecía un ejemplo concreto de que la productividad se dispara sin necesidad de ampliar nóminas. El contraste ilustra por qué algunos analistas creen que la venta masiva en chips podría ser una oportunidad de compra a medio plazo.
¿Burbuja o cambio estructural?
La jornada bursátil dejó un reguero de números rojos, pero también una lección: la IA no es un monolito. Mientras el hardware sufre los vaivenes de la oferta y la especulación, el software y los servicios asociados muestran una resiliencia que muchos habían subestimado. Las declaraciones de Catherine, aunque referidas a una empresa concreta, apuntan a una tendencia más amplia: las compañías están exprimiendo la IA para hacer más con menos, y eso sostiene la demanda de computación, aunque el mercado dude a corto plazo.
La pregunta que queda en el aire es si el castigo a los semiconductores ignora esta dinámica o, por el contrario, adelanta una corrección necesaria en un sector que ha corrido demasiado. Por el momento, las pantallas de Bloomberg Television alternaban el gráfico del desplome con el rostro de una ejecutiva convencida de que el futuro ya está aquí.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.





