Las bolsas mundiales han alcanzado máximos históricos impulsadas por el reciente acuerdo entre Estados Unidos e Irán y por la vorágine inversora en inteligencia artificial. Sin embargo, bajo esa calma aparente, UBS detecta amenazas que podrían cambiar el rumbo. Mark Haefele, responsable de inversión de UBS Global Wealth Management, mantiene un escenario central alcista para los próximos doce meses, pero advierte: «invertir en el entorno actual también requiere prestar mucha atención a diversos escenarios de riesgo para construir carteras sólidas».
Los tres escenarios de riesgo que UBS vigila para el segundo semestre
El banco suizo identifica tres fuentes de tensión latentes. El primero, y quizá el más mediático, es la pérdida de confianza en la inteligencia artificial. Tras dos años de inversión récord, el mercado empieza a preguntarse cuándo se monetizará todo ese gasto. UBS alerta de que, si la demanda de computación o servicios de IA no alcanza las expectativas, las valoraciones de muchas tecnológicas podrían reevaluarse a la baja, especialmente en áreas donde ya hay síntomas de sobreinversión.
El segundo riesgo señalado es la debilidad de la economía no basada en IA. En Estados Unidos, el consumo sigue resistiendo gracias al efecto riqueza de los hogares con más renta, pero el crecimiento de los ingresos reales se estanca. Esa brecha, advierte el banco, vuelve vulnerable a la economía si los consumidores recortan su gasto o si una corrección bursátil reduce la confianza y el crédito. A ello se suma un cóctel geopolítico: la fragilidad del acuerdo con Irán, los aranceles comerciales y las elecciones de mitad de mandato en noviembre.
El riesgo no está tanto en un escenario concreto, sino en la combinación de varios frentes abiertos que pueden reforzarse entre sí y sorprender al mercado.
El tercer escenario que dibuja UBS son los mayores costes de financiación. La inflación persistente ha llevado al BCE a un tono más restrictivo y mantiene a la Reserva Federal con los tipos anclados, sin previsión de bajadas hasta 2027. Si los bancos centrales se ven forzados a subir más, países como Estados Unidos, Japón o Francia sufrirían tensiones en sus primas de riesgo. Además, la emisión corporativa se acelera, y un menor apetito por el crédito privado podría encarecer la financiación de muchas empresas justo cuando más la necesitan para sus planes de IA.
Cómo construir una cartera robusta en la segunda mitad del año
La respuesta de UBS no es venderlo todo, sino diversificar con cabeza. La firma sugiere reducir exposición a los valores más dependientes del entusiasmo por la IA y buscar compañías con flujos de caja predecibles, que no dependan tanto del ciclo de inversión tecnológica. En ese contexto, los sectores sanitario, consumo básico y algunas utilities cobran protagonismo. La idea no es huir del mercado, sino estar preparado para aguantar si alguno de esos escenarios de riesgo se materializa.
En paralelo, UBS recomienda vigilar los diferenciales de crédito y mantener una posición activa en duración de bonos, aprovechando cualquier repunte de tipos para mejorar la rentabilidad de la renta fija. El mensaje de fondo es que, incluso en un año que puede ser positivo para la bolsa, la defensa activa marca la diferencia.
La lectura de Merca2: un optimismo condicionado
El informe de UBS es una llamada a la prudencia en un momento en que los mercados parecen ignorar los nubarrones. Con el S&P 500 cotizando a múltiplos que solo se justifican si la IA cumple todas las promesas, cualquier decepción puede ser castigada con virulencia. Coincido con el diagnóstico del banco suizo: el riesgo no está en un colapso, sino en una reevaluación brusca de expectativas que pille a los inversores con la cartera volcada al crecimiento.
Pero también creo que el mayor peligro no viene de uno solo de esos escenarios, sino de su combinación. Un repunte inflacionista que obligue a subir tipos mientras la inversión en IA flaquea y el consumo se resiente sería el peor de los mundos. Ese cruce de caminos no está en el precio de ningún activo. Quizá por eso la propia UBS deja una puerta abierta a la esperanza: si la paz con Irán consolida el abaratamiento de la energía y la inflación sigue moderándose, las bajadas de tipos llegarán antes de lo previsto. Como siempre, la clave estará en los próximos datos macro y en la forma en que los mercados digieran el final del verano.





