Christine Lagarde comparece ante el Parlamento: el BCE anticipa el rumbo de los tipos de interés

La presidenta del BCE advierte de que la guerra en Oriente Próximo está frenando la actividad, especialmente en servicios, y eleva la inflación al 3,2%. El organismo mantiene un enfoque dependiente de los datos sin comprometer una senda concreta de tipos.

Christine Lagarde compareció este lunes ante la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo en un momento de máxima tensión geopolítica. La presidenta del BCE defendió la subida de los tipos de interés en 25 puntos básicos aprobada en la reunión de junio y rebajó las perspectivas de crecimiento mientras la inflación repunta por el shock energético. Según consta en el discurso oficial, la guerra en Oriente Próximo ha frenado en seco la incipiente recuperación de la eurozona.

El PIB de la eurozona se frena al 0,8% en 2026 por la guerra

El dato más impactante de la intervención fue la revisión a la baja del crecimiento. El PIB de la eurozona avanzó un 0,3% en el primer trimestre, pero las proyecciones de junio del Eurosistema recortan la estimación para el conjunto de 2026 hasta el 0,8%, con una mejora muy gradual hasta el 1,2% en 2027 y el 1,5% en 2028. Lagarde reconoció que la guerra lastra la actividad, sobre todo en los servicios, mientras que la industria aguanta por la acumulación de inventarios y el mayor gasto en defensa.

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La confianza de hogares y empresas se ha deteriorado y las rentas reales sufren por el encarecimiento de la energía. Aun así, el consumo sigue siendo el motor principal, apoyado en balances familiares todavía sólidos y en la inversión en nuevas tecnologías e infraestructuras.

La inflación repunta al 3,2% y el BCE responde con una subida de tipos de 25 puntos básicos

El otro foco de atención fue la escalada de los precios. La inflación general de la eurozona subió al 3,2% en mayo, desde el 3,0% de abril, impulsada por una inflación energética que superó el 10% en esos dos meses. La inflación subyacente —sin energía ni alimentos— también repuntó hasta el 2,6%, reflejando los primeros efectos indirectos del shock energético.

El Consejo de Gobierno ya había aprobado en junio un alza de 25 puntos básicos en los tres tipos de referencia, y Lagarde evitó cualquier compromiso sobre la senda futura. «Seguimos un enfoque de reunión a reunión, dependiente de los datos», insistió. Las proyecciones apuntan a una inflación del 3,0% este año, del 2,3% en 2027 y del 2,0% en 2028, siempre que no se materialicen nuevos riesgos alcistas.

La presidenta subrayó que las expectativas de inflación a largo plazo se mantienen ancladas en torno al 2%, lo que refuerza la estrategia del BCE de no precipitarse. «No vemos por ahora desanclaje de expectativas ni efectos de segunda ronda que justifiquen una respuesta más contundente», explicó.

Gradualismo y escenarios: la estrategia del BCE ante shocks de oferta

Lagarde dedicó buena parte de su intervención a detallar cómo la revisión de la estrategia monetaria de 2025 prepara al BCE para un mundo con más shocks de oferta. Tres principios guían ahora la respuesta: evaluar la naturaleza del shock (tamaño, persistencia y propagación), centrarse en los riesgos alrededor del escenario base y aplicar una respuesta graduada y proporcionada.

En el caso actual, el BCE se sitúa en el segundo de los tres escenarios previstos: un shock demasiado grande como para ignorarlo, pero sin expectativas de inflación descontroladas. Eso permite un ajuste mesurado, sin giros bruscos. «El shock actual parece menor en magnitud que el episodio inflacionista de 2022-2023 y se produce en un contexto de políticas fiscal y monetaria menos expansivas», detalló.

El BCE no puede bajar el precio de la energía, pero sí debe evitar que el repunte se contagie a salarios y precios de forma persistente.

Eso sí, Lagarde advirtió de que la formación de precios y salarios podría ser ahora más sensible a nuevos shocks tras la experiencia de alta inflación reciente. Por eso, los escenarios alternativos que publica el BCE se han convertido en una herramienta clave para capturar riesgos no lineales y guiar las decisiones en un entorno de incertidumbre extrema.

La estrategia, en definitiva, apuesta por la agilidad. Sin precomprometer una trayectoria de tipos, el BCE puede modular su respuesta a medida que el shock evolucione. Lagarde cerró su discurso con una mención al proyecto de euro digital y la necesidad de reforzar la resiliencia estructural del sector energético para reducir la vulnerabilidad de la eurozona a futuros shocks de oferta.


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