La banca del IBEX 35 ha desatado una guerra hipotecaria que sus propios directivos admiten en privado como irracional. Las entidades están colocando préstamos para la compra de vivienda a tipos que, en muchos casos, no cubren siquiera el coste de financiación. La CNMC ha abierto una investigación sectorial y el BCE se prepara para inspeccionar sobre el terreno a las entidades españolas.
Según ha podido saber Merca2.es, los comités de dirección de los grandes bancos han verbalizado en las últimas semanas que mantener las ofertas actuales es insostenible a medio plazo. Sin embargo, ninguna entidad está dispuesta a dar el primer paso y frenar la competencia al alza.
El ‘pacto bocachancla’ que nadie se atreve a romper
La expresión la acuñó el portal Estrategias de Inversión: el pacto bocachancla. Hace referencia a ese compromiso tácito entre bancos para no pisarse las hipotecas —un acuerdo que, como su propio nombre indica, no ha durado nada. Las ofertas han ido a más: hipotecas fijas al 1,89% TIN sin vinculación, variables con diferenciales por debajo del 0,5% sobre el Euríbor y una guerra de bonificaciones que descapitaliza el margen de intereses.
En los despachos de la CNMC, esta dinámica ha encendido todas las alarmas. El organismo que preside Cani Fernández ha solicitado a los principales bancos del IBEX 35 la documentación de sus campañas comerciales recientes, según publicó El País. Las declaraciones recogidas por la CNMC apuntan a que los propios banqueros reconocen que estas hipotecas «no dan dinero».
El BCE pone la lupa en las hipotecas españolas
No es solo una cuestión doméstica. Vozpopuli avanzó que el Banco Central Europeo lanzará una inspección específica a la banca del IBEX 35 por el precio de las hipotecas. No es una mera revisión documental: los equipos del supervisor único visitarán las sedes de las entidades para examinar los criterios de concesión y la sostenibilidad del negocio hipotecario.
El BCE quiere saber si las entidades están asumiendo riesgos excesivos por ganar cuota en un mercado que, con tipos a la baja, se ha convertido en un campo de minas. Esta supervisión directa añade una presión reputacional inédita para los directores financieros.
Competir por cuota con hipotecas que generan pérdidas contables es un agujero que nadie desea tapar en solitario.
De hecho, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ya ha interrogado a responsables de Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell y Bankinter. El foco está en las ofertas que eliminan comisiones y vinculaciones sin contrapartida real, de de forma que el cliente no percibe ningún coste adicional mientras la entidad ve caer su rentabilidad.
La cuestión de fondo es si la banca española ha entrado en una guerra de desgaste similar a la que vivió el sector de las telecomunicaciones en la década pasada. Los paralelismos son inquietantes: precios artificialmente bajos, márgenes comprimidos y una escalada que solo puede terminar con un reajuste brusco.
Competencia o suicidio: la línea roja del margen financiero
El escenario actual tiene trampa. Con el Euríbor a un año cotizando por debajo del 2% y expectativas de nuevos recortes del BCE, las hipotecas variables pierden atractivo para la banca. Pero la presión por no perder cuota empuja a igualar o mejorar la oferta del vecino, aunque eso suponga colocar préstamos con un retorno sobre el capital negativo.
Para los directores de negocio minorista, este equilibrio es diabólico. Si uno frena, el cliente se va al banco de al lado. Si nadie frena, todos pierden margen. Es el modelo clásico del dilema del prisionero aplicado a la financiación inmobiliaria. Y en ese tablero, el BCE y la CNMC actúan como observadores que pueden cambiar las reglas.
La pregunta que se hacen en los comités de riesgos es qué ocurrirá cuando el ciclo hipotecario gire. Un repunte de la morosidad —aún contenido— o un shock de tipos pondría en jaque carteras que hoy se alimentan con operaciones de rentabilidad paupérrima. La inspección del BCE no es casualidad: el supervisor quiere evitar que la banca española repita los errores de la burbuja pasada, pero ahora en el pasivo.
Mientras tanto, el mensaje que trasladan los equipos comerciales a los directivos es claro: «si nosotros no lo hacemos, lo hará otro». Y así, una hipoteca tras otra, la banca del IBEX 35 sigue alimentando una guerra que nadie sabe cómo terminar.




