El ERE de Magnific: 111 despidos sustituidos por su propia IA – lección para fundadores de startups

La tecnológica malagueña, con 196 millones de ingresos recurrentes, recorta el 30% de su plantilla en España mientras expande su apuesta por la inteligencia artificial. El caso obliga a los fundadores de startups a preguntarse si el crecimiento impulsado por IA puede dejar atrás

La startup malagueña Magnific ha comunicado un expediente de regulación de empleo que afecta a 111 trabajadores —un tercio de su plantilla— para sustituirlos por inteligencia artificial. La sacudida es dura: una empresa que presume de economía creativa despide a sus propios diseñadores. La lección para los fundadores de startups es incómoda: automatizar sin un plan de transición humana puede erosionar la confianza y la cultura que costó años construir.

El ERE que sustituye diseñadores por inteligencia artificial

Magnific, antes conocida como Freepik, anunció hace apenas dos meses su cambio de marca mientras cerraba un balance de 196 millones de euros en ingresos recurrentes y más de un millón de suscriptores de pago. Con sede en Málaga, la plantilla global asciende a 450 empleados, 350 de ellos en España. Ahora la compañía ha abierto un ERE que afecta al 30% de los trabajadores españoles, con un recorte estimado de 111 personas.

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Las conversaciones con la representación sindical arrancaron el pasado miércoles. La empresa enmarca la medida en “la transformación del negocio hacia la IA” y asegura que el expediente está sujeto a negociación, sin hacer más valoraciones públicas. El propio CEO, Joaquín Cuenca, había defendido en el anuncio de refundación la “economía no-collar”, donde los creativos serían los grandes beneficiados.

El sindicato CCOO, a través de su portavoz Antonio Campano, criticó que “sean los trabajadores quienes asuman el coste de decisiones estratégicas en las que no han participado” y exigió explorar la recolocación interna antes de los despidos. Además, señaló que Magnific mantiene la contratación en otras sedes internacionales, como San Francisco, lo que cuestiona la necesidad real del recorte en España.

De Freepik a Magnific: el coste humano de la transición

La historia de Freepik es la de un unicornio español que nació en 2010 de la mano de Alejandro Sánchez, su hermano Pablo y Joaquín Cuenca. En 2020, el fondo sueco EQT adquirió el 53% por entre 200 y 300 millones de euros, acelerando su escalada. La compra del upscaler murciano Magnific en 2024 selló el giro hacia la inteligencia artificial generativa, llevando a la plataforma a situarse como la undécima web de IA más usada del mundo según Andreessen Horowitz, la única europea en el ranking.

La empresa, que que había pivotado desde el banco de imágenes, parece haber olvidado su origen. Con un músculo financiero envidiable —los 196 millones de ingresos recurrentes muestran un crecimiento sólido—,el ERE no obedece a una crisis de supervivencia, sino a una apuesta por la eficiencia que convierte a los diseñadores en prescindibles. La adquisición de talento en San Francisco mientras se recorta en Málaga dibuja una estrategia de relocalización que levanta suspicacias.

El sector tecnológico acumula despidos de este tipo. La consultora Capgemini ha abierto un ERE para 710 trabajadores en España, también bajo el argumento de la aceleración de la IA. Esta ola de recortes refleja una disonancia profunda: las empresas que venden soluciones para potenciar la productividad humana despiden a quienes las hicieron posibles.

No es sostenible vender la creatividad potenciada por IA mientras se despide a los creativos que la hicieron posible.

despidos IA

La lección para fundadores: cuando la IA te devora

El caso de Magnific no es un error de novato; es una contradicción estratégica que cualquier startup que crece rápido debería estudiar. La empresa ha construido un discurso público aspiracional —“la economía de la IA se centrará en la creatividad”—, pero la realidad de un expediente de regulación de empleo masivo lo convierte en un brindis al sol. La desconexión entre la narrativa de marca y la gestión interna del talento es un riesgo reputacional mayúsculo.

El principal error no está en la adopción de IA. Está en la velocidad y en la falta de un plan de transición. Cualquier fundador que pretenda automatizar procesos creativos debe incluir desde el principio un mapa de recolocación, formación en nuevas herramientas y comunicación clara con el equipo. Si no, el daño a la cultura de empresa puede ser irreversible. La confianza es un activo intangible que cotiza en cada ronda de inversión, y Magnific podría poner en peligro la que tanto le costó ganar.

A efectos prácticos, las startups que están en fases tempranas deberían documentar cada movimiento de automatización como parte de sus métricas de ESG. Los inversores cada vez miran más el impacto social del escalado, y un despido masivo sin un plan de mitigación puede cerrar puertas en futuras rondas. La lección de Magnific sirve para cualquier proyecto que maneje un burn rate bajo y contemple sustituir personas por modelos de lenguaje: el coste reputacional supera con frecuencia el ahorro de nómina.

🚀 Hoja de Ruta para Emprender

  • Diseña la automatización con las personas: Antes de recortar, identifica tareas que no aportan valor y forma al equipo para que asuma roles de mayor impacto. La IA debe aumentar, no reemplazar de golpe.
  • Construye un plan de transición público: Comunica internamente el roadmap de IA con antelación y ofrece itinerarios de reciclaje profesional. La transparencia blinda la cultura.
  • Mantén la coherencia entre el discurso y las decisiones: Si vendes que la creatividad es el futuro de tu economía, no despidas a los creativos sin una alternativa real. La disonancia daña la marca empleadora.
  • Audita el impacto social antes de cada ronda: Incorpora métricas de recolocación y formación en tu due diligence interna. Los fondos valoran cada vez más el ESG en startups en fase de crecimiento.

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