ERTE Tubacex: 430 trabajadores afectados en Álava por la guerra en Oriente Medio

Las plantas alavesas de Laudio y Amurrio afrontan un expediente de hasta ocho meses que se prolongará hasta febrero de 2027. ELA ya ha mostrado su rechazo, mientras las negociaciones continúan.

La guerra en Oriente Medio ya tiene consecuencias directas en el tejido industrial vasco. Tubacex, el fabricante de tubos sin soldadura con sede en Llodio, ha presentado un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que afectará a 430 trabajadores de sus plantas de Laudio y Amurrio, ambos municipios en la provincia de Álava. La medida, que se prolongará durante un máximo de ocho meses hasta febrero de 2027, está justificada por la empresa en causas productivas derivadas de la inestabilidad en Oriente Medio y el consiguiente impacto en los costes energéticos y la demanda.

La compañía ha iniciado ya las negociaciones con los sindicatos para pactar las condiciones del expediente. La dirección de Tubacex ya ha trasladado a los representantes sindicales, la necesidad de aplicar el ERTE. La previsión es que el periodo de consultas se cierre en las próximas semanas y que los ajustes de jornada comiencen de manera inmediata.

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El ERTE afecta tanto a la planta de Laudio como a la de Amurrio, centros que emplean conjuntamente a unos 1.200 trabajadores, según los datos del comité de empresa. De ellos, 430 verán reducida su jornada laboral de forma parcial o total. La empresa no ha detallado el porcentaje de actividad que se mantendrá en cada línea productiva, pero fuentes sindicales apuntan a que la afectación será mayor en el segmento de tubo OCTG (Oil Country Tubular Goods), vinculado directamente a la extracción de petróleo. Ese es, precisamente, el negocio que más sufre la incertidumbre generada por los ataques en el Mar Rojo y las tensiones entre Irán e Israel.

Un ERTE por causas productivas con origen geopolítico

La justificación oficial de Tubacex se centra en las causas productivas que recoge el Estatuto de los Trabajadores para los expedientes temporales. En concreto, la compañía argumenta una caída de pedidos de clientes del sector energético que operan en regiones afectadas por el conflicto. La guerra en Oriente Medio ha ralentizado proyectos de exploración y perforación, y las sanciones internacionales sobre determinados países están desviando rutas comerciales. Además, el coste de la energía eléctrica en España —necesaria para los hornos eléctricos de la siderurgia— sigue siendo más alto que el de la competencia en Asia o Estados Unidos.

“No es una situación nueva, pero sí se ha agravado en el último trimestre”, explicaba a este medio una fuente cercana a las conversaciones. “La tensión en Oriente Medio hace que los clientes retrasen inversiones y que los costes de transporte marítimo se disparen. Para Tubacex, cuyo mercado principal es el oil & gas, la perdida de inercia es muy difícil de recuperar”.

Rechazo sindical y calendario de negociación

Tubacex empleo

ELA Sindikatua, el sindicato mayoritario en las plantas de Tubacex, ya ha mostrado su rechazo frontal al ERTE. En un comunicado difundido el lunes, el sindicato considera que la empresa está aprovechando la coyuntura internacional para ajustar plantilla y que debería explorar primero otras vías, como la recualificación de trabajadores hacia líneas de negocio con más demanda. ELA ha convocado asambleas con la plantilla para decidir las movilizaciones y no descarta convocar huelga si la dirección no retira el expediente.

Del otro lado, el resto de fuerzas sindicales con representación en el comité —CCOO, UGT y LAB— mantienen una postura más cautelosa. Fuentes de estos sindicatos confirman que existen causas objetivas para aplicar un ajuste temporal, aunque exigen garantías de que las medidas se levantarán en cuanto se recupere la cartera de pedidos. La negociación del calendario es clave: la empresa propone que el ERTE entre en vigor el 1 de julio de 2026 y finalice el 28 de febrero de 2027, un periodo de ocho meses en el que los trabajadores afectados cobrarían la prestación por desempleo.

Con el ERTE, Tubacex asume que la guerra en Oriente Medio es un factor estructural para la siderurgia vasca, no un simple bache coyuntural.

El coste oculto de la tensión en Oriente Medio para la industria vasca

El caso de Tubacex no es aislado. La siderurgia vasca, muy ligada a los sectores del petróleo y gas a través de empresas como Tubacex, Tubos Reunidos o Sidenor, está expuesta de forma directa a la geopolítica del Golfo Pérsico. La guerra entre Irán e Israel, el bloqueo intermitente del estrecho de Ormuz y las sanciones a la industria rusa han creado un clima de incertidumbre que retrasa las decisiones de inversión de los grandes operadores energéticos. Al mismo tiempo, los costes eléctricos para la industria electrointensiva en el País Vasco siguen siendo un lastre competitivo frente a otras regiones.

Algunos analistas consultados apuntan a que el ERTE de Tubacex es un síntoma de un problema más profundo: la dependencia excesiva de un sector volátil. La empresa ha intentado diversificar en los últimos años hacia el tubo para energías renovables y nuclear, pero el núcleo del negocio sigue siendo el oil & gas.

La siderurgia vasca necesita un plan de contingencia para no depender de la suerte en el Golfo Pérsico.

A corto plazo, la clave estará en la evolución de la cartera de pedidos en el tercer trimestre de 2026. Si la demanda repunta, el ERTE podría no aplicarse en su totalidad o acortarse. Si, por el contrario, la tensión geopolítica se cronifica, Tubacex deberá plantearse si mantiene dos centros productivos en Álava o busca economías de escala mediante integraciones con otros grupos. La pelota está en el tejado de los sindicatos y la dirección, y en el tablero, incierto, de la guerra en Oriente Medio.


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