Manjón: la gestión de Trump genera ineficacia militar en Oriente Medio

El analista José Manjón advierte en Negocios TV que la gestión de la Casa Blanca convierte a EE.UU. en una potencia militarmente ineficaz, mientras Netanyahu alarga los conflictos para su propia supervivencia política.

La estrategia de Donald Trump en Oriente Medio está convirtiendo a Estados Unidos en una gran potencia cada vez más ineficaz militarmente. Lo advierte en Negocios TV el analista José Manjón, quien señala que el verdadero motor de la escalada no es Washington, sino un Benjamin Netanyahu decidido a prolongar los conflictos para blindar su propia supervivencia política.

El factor Netanyahu: prolongar la guerra por interés personal

En su último análisis, Manjón recuerda que los ataques contra Irán no partieron de la Casa Blanca: fue el gobierno israelí quien logró convencer a Trump y a su entorno. Por eso, la posición de Israel pesa más que la del propio presidente estadounidense. Mientras un Netanyahu acorralado por sus causas judiciales se aferra al poder, la guerra se convierte en una coartada perfecta. “Mientras el conflicto dure, Israel está en estado de alerta y Netanyahu tiene consolidado su gobierno”, explica. Una contienda de baja intensidad, con costes limitados para Tel Aviv, le permite alargar artificialmente su mandato.

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El analista Cristian La Mesa añade otro dato preocupante: ni siquiera una hipotética derrota de Netanyahu en las urnas cambiaría el signo expansionista. La coalición laborista ya ha condicionado el fin de la guerra a ganancias territoriales en Siria, Cisjordania, Gaza y el sur del Líbano. La idea del Gran Israel, advierte, atraviesa todo el espectro político hebreo.

La ilógica campaña en el Líbano

Para Manjón, la ofensiva israelí en el sur del Líbano carece de lógica militar. “Es combatir por unas cuantas hectáreas de pedregales que realmente no tienen tanta importancia estratégica”, sostiene. Los ataques más devastadores pueden lanzarse desde 1.200 kilómetros de distancia; no hace falta ocupar colinas vecinas. Por eso, interpreta la operación como un intento deliberado de Netanyahu de mantener viva la llama de la guerra, con un valor más simbólico que práctico.

Ese simbolismo tiene un rostro descarnado. La Mesa denuncia la destrucción de una imagen de Cristo en una aldea cristiana del sur del Líbano, fotografiada y difundida por los propios soldados israelíes. “No es casual: quieren mostrarse sin pudor, de forma desembozada”, afirma. Una élite política que califica de mesiánica, supremacista y profundamente racista.

La resistencia chiita, una roca difícil de doblegar

Manjón subraya la fortaleza de las milicias chiitas libanesas, respaldadas por Irán. “Cualquier estado europeo que soportara los embates que ha soportado Hezbolá se habría venido abajo”, compara. Líbano aguanta de manera impresionante. El vínculo entre los chiitas libaneses y los iraníes es tan estrecho que, si no fuera por la lengua y la geografía, serían prácticamente el mismo pueblo. Por eso, Irán nunca abandonará a su aliado, por muchas sanciones que se levanten o se impongan.

Esa realidad convierte en papel mojado cualquier negociación que pretenda ignorar a los actores chiitas. La Mesa recuerda que las advertencias del ministro de Defensa israelí, quien aseguró que Israel no abandonará las zonas de seguridad en Líbano, Siria y Gaza, chocan frontalmente con la firmeza de una resistencia que ya ha demostrado una dureza histórica.

Estados Unidos: una potencia ineficaz en la región

El desgaste de Washington es cada vez más evidente. Manjón traza un paralelismo con la catastrófica retirada de Afganistán y anticipa que los socios del Golfo Pérsico estarán replanteándose la fiabilidad del paraguas estadounidense. La protección que prometía no es lo que pretendió ser. Sin embargo la realidad es aún más cruda: al priorizar los intereses de Israel, la Casa Blanca deja a sus aliados tradicionales en manos de Irán.

“Estados Unidos es una gran potencia, pero desde luego muy ineficaz militarmente”.

— José Manjón

Esa ineficacia no es anecdótica. La pérdida de prestigio dificulta cualquier mediación y alimenta la percepción de que Trump carece de una hoja de ruta clara. Mientras tanto, Netanyahu aprovecha la debilidad estadounidense para imponer su agenda, convencido de que la amenaza externa mantiene unido su tinglado político.

Élite política israelí y antisemitismo

La Mesa va más allá y sostiene que las acciones israelíes, lejos de garantizar la seguridad, están alimentando un peligroso rebrote del antisemitismo global. Las imágenes de colonos quemando viviendas y vehículos de civiles musulmanes y cristianos en Cisjordania, documentadas y filmadas, muestran una política de terror dirigida a expulsar a la población. “Ni siquiera el propio Trump se libró de definirlo: dijo que Netanyahu estaba jodidamente loco”, recuerda el analista, citando la filtración en la que el presidente admitió que todo el mundo odia a Israel.

Este cóctel de mesianismo y supremacismo, advierte, es lo que está convirtiendo a la diáspora judía en víctima colateral de una élite hebrea que actúa sin ningún pudor. La paz mundial, insiste La Mesa, está en juego.

Las palabras de Manjón y La Mesa dibujan un escenario donde los intereses personales de un primer ministro acorralado se imponen a la estabilidad de toda una región. Con Estados Unidos como espectador de lujo —cada vez más desgastado—, Oriente Medio se adentra en un ciclo de violencia cuyo final nadie parece dispuesto a escribir. ¿:


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