La inteligencia artificial está a punto de cambiar radicalmente la forma en que interactuamos con nuestros dispositivos móviles. En una reciente entrevista en CNBC International, Cristiano Amon, CEO de Qualcomm, desgranó hacia dónde apunta el sector: más allá del smartphone tradicional, se avecina una nueva generación de agentes autónomos y wearables que verán, oirán y hablarán por nosotros.
El smartphone no muere, se potencia
Según Amon, seguiremos llevando un teléfono en el bolsillo, pero su naturaleza cambiará. El dispositivo incorporará agentes capaces de operar aplicaciones y realizar tareas en nuestro nombre. La interacción se simplificará hasta el punto de que no hará falta tocar la pantalla: bastará con mirar y dar instrucciones de voz, como si conversáramos con un asistente que ya conoce nuestras rutinas.
El directivo de Qualcomm insiste en que esta evolución no elimina el smartphone, sino que lo convierte en un centro neurálgico más poderoso y contextualizado. La experiencia del usuario migrará hacia una relación de confianza con un copiloto digital que reside en el bolsillo.
La explosión de los dispositivos personales de IA
Pero la gran novedad, según el CEO, está en los nuevos formatos que apenas hemos empezado a imaginar. Se refiere a gafas inteligentes, pero también a colgantes, joyería, pines e incluso prendas conectadas. La razón es que los grandes modelos de lenguaje y visión están alcanzando una comprensión del mundo tan cercana a la nuestra que la interfaz más natural se sitúa cerca de los sentidos: a la altura de los ojos, de la boca y de los oídos.
“Es muy lógico que empecemos a interactuar con estos dispositivos que se llevan puestos”, explicó Amon durante la entrevista, subrayando que estos nuevos gadgets no reemplazarán al móvil, sino que formarán parte de una experiencia móvil más amplia y envolvente.
Modelos especializados y el fin de la falsa dicotomía nube-borde
Para que esto sea posible, la industria de la IA ha necesitado madurar varios frentes simultáneamente. Por un lado, los modelos de lenguaje se han vuelto más precisos y, sobre todo, se han especializado. Ya no hablamos solo de LLMs gigantes en la nube, sino de modelos destilados, modelos de expertos para funciones concretas y arquitecturas multimodales que integran audio, texto e imagen en un mismo flujo.
Amon desmontó una discusión que dominó los titulares hace un año: la supuesta batalla entre ejecutar modelos en la nube o en el dispositivo. “Esa era la discusión equivocada”, afirmó. La realidad es que, al igual que hoy nuestras aplicaciones de móvil reparten procesos entre el terminal y la nube sin que nos demos cuenta, la IA funcionará con una continuidad de computo (sic) que integra ambas capas. Acuñó el término “compute continuity”, un sistema unificado que decide en milisegundos si una respuesta se genera en el chip del dispositivo o en un centro de datos remoto.
La IA es una nueva forma de computación. Los modelos específicos se ejecutarán en el borde, otros en la nube, y funcionarán como un único sistema integrado.
— Cristiano Amon
Un ejemplo: si llevamos unas gafas y preguntamos al agente quién es esa persona que se acerca por la calle, necesitamos una respuesta instantánea; no podemos esperar a que los tokens viajen a la nube y regresen. Tareas como el reconocimiento facial, la lectura de un menú o el pago inmediato requieren inferencia en el borde. Otras consultas más complejas seguirán apoyándose en la nube, pero el mecanismo conjunto es lo que define la nueva era.
Las implicaciones para el usuario y la industria
Para Qualcomm, esta visión supone rediseñar sus System on Chip (SoC) bajo la marca Snapdragon para que incluyan NPU (unidades de procesamiento neuronal), CPU y GPU capaces de ejecutar estos modelos especializados con la máxima eficiencia energética. No es solo una cuestión de hardware: se necesita un ecosistema de desarrollo que aproveche protocolos como el MCP, que permite a los agentes conectarse con aplicaciones de terceros y bases de datos de forma segura.
Para el usuario medio, el cambio será perceptible en forma de un asistente que cada vez hace más por sí solo: consulta el calendario, compra un billete, responde un mensaje mientras caminamos y nos avisa si un contacto está cerca. El móvil seguirá siendo la pieza central, pero la interacción se desplazará a lo que llevamos puesto.
Contexto: la carrera por el silicio con IA
Las declaraciones de Amon llegan en un momento en que el mercado de semiconductores para IA en dispositivos móviles se calienta. Apple ya integra su Neural Engine en los chips de la serie A, y MediaTek apuesta por NPU similares. Qualcomm lleva años integrando motores de IA en Snapdragon, pero ahora la apuesta es total: la maduración de los modelos pequeños y los protocolos de contexto convierten esta década en el punto de inflexión.
La entrevista se produce desde los nuevos estudios de CNBC en Londres, subrayando el interés global por el siguiente paso de la computación personal. Queda claro que la IA no es un añadido cosmético: está redefiniendo la arquitectura de nuestros gadgets más íntimos.
El mensaje de Cristiano Amon es nítido: la IA no jubilará nuestro smartphone, lo transformará, y al mismo tiempo creará una categoría de dispositivos que nos acompañarán de forma casi invisible. La gran incógnita es si los consumidores aceptaremos delegar tantas decisiones en un agente de silicio que habla, ve y recuerda por nosotros.
Puedes ver la entrevista completa con Cristiano Amon en el vídeo de CNBC International a continuación:





