Forbes ha lanzado una advertencia que ha sacudido el mercado de criptodivisas: los movimientos de BlackRock, el mayor gestor de activos del mundo, están provocando un ‘terremoto crítico’ en el precio de Bitcoin. La criptomoneda más grande ha caído hasta rozar los 60.000 dólares, su nivel más bajo en 2026, después de perder casi la mitad de su valor desde el máximo de octubre de 126.000 dólares.
La causa de este desplome no es un hackeo ni un cambio regulatorio brusco, sino una combinación de factores que parten del apetito inversor. La salida a bolsa de SpaceX, la empresa de Elon Musk, ha desviado capital de los fondos cotizados (ETF) de bitcoin, que llevaban meses registrando salidas netas récord. Y en el centro de esa tormenta está el ETF de BlackRock, conocido como IBIT, que gestiona cerca de 50.000 millones de dólares.
Ahora, un analista de Standard Chartered, Geoffrey Kendrick, cree que lo peor ya ha pasado. ‘Se acabó el invierno. Bienvenidos de nuevo a la primavera cripto’, escribió en una nota a inversores. Kendrick identifica tres catalizadores: la caída del precio del petróleo —por la posible firma de paz entre Estados Unidos e Irán—, la reanudación de compras de bitcoin por parte de Strategy, el mayor tenedor corporativo, y un día positivo de flujos en los ETF al contado.
Y los tres se están alineando. Este lunes 16 de junio, Michael Saylor, fundador de Strategy, publicó en X el habitual guiño —’Seguimos añadiendo puntos’— que suele preceder a un anuncio de adquisición. Además, Strategy ya compró la semana pasada casi 1.600 bitcoin por 100 millones de dólares. Mientras, el petróleo sigue bajando ante la esperanza de un acuerdo de paz que reabra el estrecho de Ormuz, y los fondos cotizados recibieron el viernes 86 millones de dólares en entradas netas, 58 millones de ellos solo en el IBIT de BlackRock.
Sin embargo, no todos comparten el optimismo. Nic Puckrin, analista macro de Coin Bureau, advierte: ‘Trump acaba de regalar al mercado el mayor evento desinflacionista de 2026 y el bitcoin subió con la noticia. Pero sería prudente no asumir que se han acabado los males’. Puckrin recuerda que las entradas en los ETF siguen siendo ‘como mucho, lentas’, y que hay otros lastres, como la preferencia de los inversores por la inteligencia artificial, la amenaza cuántica sobre la seguridad y la incapacidad de Strategy de recuperar el valor de sus acciones al nivel de sus tenencias de bitcoin.
Las señales de primavera cripto se acumulan, pero mientras bitcoin no recupere de forma convincente los 70.000 dólares, muchos seguirán viendo un rebote de gato muerto.
Qué dice el mercado y por qué importa para el inversor
Para el pequeño inversor que se pregunta si este desplome afecta a sus ahorros, la respuesta es sí, pero con matices. Bitcoin arrastra al resto del ecosistema cripto, y muchas personas con exposición —incluso indirecta, a través de fondos indexados que tocan el bitcoin— han visto caer sus carteras. De hecho, los ETF estadounidenses de bitcoin al contado acumulan salidas por 7.600 millones de dólares desde octubre pasado, con 3.000 millones evaporados solo en la primera mitad de 2026.
Pero hay una diferencia estructural respecto al último gran mercado bajista de 2022. Entonces, el desplome fue del 78%. Ahora la corrección ronda el 50% desde máximos, según CK Zheng, exjefe global de riesgos de Credit Suisse. ‘La clase de activos es mucho más madura, con un respaldo institucional que ha impulsado la adopción de ETF, avances regulatorios como la Clarity Act y empresas que actúan como compradores marginales programáticos’, explica.
Esta semana los ojos estarán puestos además en el nuevo ETF de BlackRock, el iShares Bitcoin Premium Income (BITA), que podría empezar a cotizar en días, según el analista de Bloomberg Intelligence Eric Balchunas. El debut de este producto puede atraer capital fresco, siempre que el apetito por el riesgo no se estropee con nuevas tensiones geopolíticas.
Análisis: la madurez del mercado no elimina todos los riesgos
Yo no comparto el exceso de confianza que a veces se percibe en el sector. Es cierto que el bitcoin de 2026 no se parece al de 2022: hay instituciones grandes que compran, reglas más claras en Estados Unidos y un historial de recuperación tras cada halving. Pero la volatilidad sigue siendo una característica fundacional, y las narrativas cambian rápido. Hace un año todos hablaban del refugio digital frente a la inflación; ahora, cuando la inflación baja por una posible paz, el bitcoin también cae por otros motivos. Esa paradoja es señal de que los catalizadores de precio son múltiples y a veces contradictorios.
El riesgo más inmediato es que la recuperación de las entradas en los ETF sea flor de un día. Si los flujos positivos no se consolidan durante varias sesiones, el rebote hasta los 70.000 dólares —nivel que muchos analistas consideran clave— podría quedarse en un espejismo. Y más allá, la amenaza de la computación cuántica, aunque no es inminente, introduce una sombra de duda sobre la seguridad a largo plazo de los sistemas criptográficos. No es un escenario de este año, pero empieza a pesar en las decisiones de grandes patrimonios.
Dicho llanamente, el terremoto BlackRock no es solo un titular. Refleja un ecosistema aún frágil, donde las decisiones de un solo actor pueden mover el 50% del valor en meses. Al inversor minorista le conviene recordar esa dependencia: la diversificación y un horizonte temporal de años siguen siendo las únicas respuestas inteligentes.




