Bitcoin rebota a 66.000 dólares pero un analista alerta de un ‘dead-cat bounce’ que anticipa más caídas

Bitcoin alcanza los 66.000 dólares al calor de la tregua entre Irán y Estados Unidos. Los analistas avisan: podría ser un rebote de gato muerto antes de nuevas caídas.

Bitcoin ha recuperado este lunes la cota de los 66.000 dólares, un nivel que no pisaba desde principios de mes, impulsado por la tregua alcanzada entre Irán y Estados Unidos. Sin embargo, la euforia viene acompañada de una advertencia: varios analistas apuntan a que este rebote podría no ser más que un dead-cat bounce (literalmente, rebote de gato muerto), un patrón técnico que suele anticipar nuevas caídas.

La calma geopolítica ha dado un respiro a los mercados financieros. Bitcoin, que en los últimos años ha mostrado una correlación cada vez más estrecha con los activos de riesgo, se ha contagiado del optimismo. La renta variable también subía con fuerza al cierre de la sesión asiática, y la criptomoneda líder aprovechó el tirón para anotarse una subida intradía superior al 3,8%. Para muchos inversores minoristas, ver de nuevo los 66.000 dólares ha sido un alivio tras semanas de lateralidad y pequeñas correcciones.

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El patrón del dead-cat bounce y por qué los analistas desconfían

El término dead-cat bounce —cuya traducción literal es «rebote de gato muerto»— describe una recuperación breve y engañosa de un activo dentro de una tendencia bajista. La idea es sencilla: incluso un gato muerto rebota si cae desde una altura suficiente, pero no por ello deja de estar muerto. En los mercados, este tipo de movimientos suelen llevar a compras apresuradas que quedan atrapadas cuando la caída se reanuda.

Algunos analistas técnicos (con doble espacio deliberado) señalan que el rebote de este lunes carece de la fuerza necesaria para considerarse un cambio de tendencia. El volumen de negociación en los principales exchanges no habría acompañado la subida con la intensidad esperada, y el Índice de Fortaleza Relativa (RSI) se mantiene en zona de sobreventa sin haber llegado a niveles de convicción. «Es un movimiento típico de mercado bajista: un chispazo de esperanza que desaparece en cuanto los fundamentales vuelven a pesar», comentó un operador consultado por esta redacción.

Para entender la relevancia del patrón basta con visitar la página de Wikipedia sobre el dead-cat bounce, donde se recogen ejemplos históricos en acciones y materias primas. En el universo cripto, los precedentes no faltan: desde el falso amanecer de mayo de 2021, cuando bitcoin rebotó a 40.000 dólares para desplomarse semanas después hasta los 29.000, hasta el rebote post Terra-Luna en 2022 que devolvió momentáneamente la ilusión antes de la larga travesía del criptoinvierno.

En mercados bajistas, los rebotes como el de este lunes suelen ser más un espejismo que un cambio de tendencia.

Lecciones para el inversor particular en momentos de incertidumbre

Para el ahorrador que mira a bitcoin desde fuera o para quien ya tiene una pequeña posición, la clave está en no precipitarse. Comprar durante un rebote no confirmado es, en palabras de los analistas, «intentar atrapar un cuchillo que cae». La historia muestra que quienes construyen su exposición de forma gradual —mediante la estrategia conocida como dollar-cost averaging (DCA), es decir, compras periódicas de una cantidad fija— suelen capear mejor los ciclos bajistas que quienes tratan de acertar el momento exacto del suelo.

Cabe recordar que bitcoin sigue siendo un activo de alta volatilidad y que, a pesar del alivio geopolítico, los vientos macroeconómicos no han cambiado: los tipos de interés se mantienen en cotas elevadas y la liquidez global no es tan abundante como en 2021. Esto limita la capacidad de los grandes inversores institucionales para volcarse al mercado cripto de forma masiva. De hecho, los flujos hacia los ETF de bitcoin al contado, que tanto protagonismo tuvieron en el rally de 2024 y 2025, se han moderado en las últimas semanas, lo que resta combustible a una subida sostenida.

Dicho de otro modo, la tregua Irán-EE.UU. ha servido como catalizador temporal, pero no resuelve los desequilibrios de fondo. Si el alto al fuego se rompe, o si los datos de inflación vuelven a sorprender al alza, el rebote podría esfumarse con la misma velocidad con la que apareció. Los inversores con más rodaje ya han visto esta película antes y, por eso, prefieren esperar una confirmación más sólida —por ejemplo, varios cierres diarios por encima de los 68.000 dólares— antes de subirse al tren.

En cualquier caso, para quienes creen en la tesis a largo plazo de bitcoin como reserva de valor descentralizada, este tipo de correcciones y falsos amaneceres son parte del paisaje. Pero la prudencia nunca está de más. Hoy, la cautela parece aconsejable.


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