Coldcard, el fabricante canadiense de monederos físicos de Bitcoin, ha lanzado un firmware de emergencia tras confirmar que un fallo en la generación de aleatoriedad permitió el robo de 594,48 BTC, unos 38,3 millones de dólares al cambio actual, de wallets Coldcard Mk3. El agujero no requiere acceso físico al dispositivo: con solo ver la dirección pública o la clave exportada, los atacantes han podido reconstruir las claves privadas y drenar los fondos. Coinkite, la empresa detrás de Coldcard, y el equipo de ingeniería de Block (la antigua Square) han rastreado el origen del problema hasta una comprobación rota del generador de números aleatorios (RNG, por sus siglas en inglés) introducida en un firmware de 2021.
Esa comprobación defectuosa hacía que el chip de seguridad del monedero apagara su fuente de entropía real y, en su lugar, utilizara datos predecibles como el número de serie del dispositivo y su reloj interno para generar la semilla de la cartera. El resultado: una semilla de 24 palabras que, en vez de ser aleatoria, se convierte en un rompecabezas resoluble que una computadora moderna puede descifrar en cuestión de horas. Los dispositivos afectados son los Coldcard Mk3 que generaron su semilla después del firmware 4.0.1; los modelos Mk4, Q y Mk5 no están comprometidos, aunque la investigación aún está abierta.
El robo no ha sido un único movimiento espectacular, sino un goteo silencioso. Los atacantes, que no necesitan acceso físico al monedero —les basta con una dirección visible o una clave pública exportada—, han ido barriendo carteras durante las últimas semanas. El saldo total drenado ha alcanzado los 594,48 bitcoins. Las papel wallets y copias de seguridad de la semilla generadas con el mismo firmware también están en riesgo, porque comparten la misma fuente de aleatoriedad.
Coinkite ha publicado un aviso de seguridad urgente y ha liberado la versión de firmware corregida que restaura la generación aleatoria real. Pero la advertencia es clara: actualizar el firmware no deshace el daño. La semilla débil ya existe y los fondos asociados a ella son vulnerables. La única medida eficaz es crear una nueva semilla en un hardware actualizado y mover los bitcoins de inmediato. Los usuarios que añadieron una passphrase (una contraseña adicional) a su semilla tienen un riesgo muy inferior, porque esa capa extra complica la adivinanza.
El caso recuerda al exploit Ill Bloom de principios de año, que vació carteras por frases semilla débiles generadas de manera similar. “Aquí el adversario ha encontrado una máquina de picar carne: las claves que deberían ser imposibles de adivinar salían casi listas para usar”, explica un ingeniero de Block que pidió el anonimato. La cadena de fallos es simple y demoledora: un chip que no usa su verdadera fuente de ruido; un firmware que confía en datos predecibles; y una comunidad de usuarios que asumía que un monedero de 200 dólares era inexpugnable.
Un monedero físico no es una caja fuerte mágica: es software empaquetado en hardware, y este caso demuestra que el punto débil puede venir de fábrica.
Mientras tanto, las grandes plataformas de criptomonedas han empezado a enviar avisos a sus clientes que puedan tener fondos en Coldcard. El rastreador de seguridad ZachXBT ha insistido en la recomendación de añadir siempre una passphrase adicional a cualquier semilla, incluso en móviles. No es una solución perfecta, pero sí un parapeto mínimo mientras se completa la migración.
Los expertos recuerdan que la debilidad no es una vulnerabilidad de Bitcoin ni de la red, sino un error de implementación en un producto concreto. Eso no quita gravedad: los dueños de Coldcard tienen que asumir que cualquier semilla generada antes del parche de hoy puede estar ya comprometida. Block y Coinkite siguen revisando el alcance en firmwares antiguos y no descartan que otros modelos hayan heredado parte del problema.
La lección es incómoda para un sector que ha vendido las hardware wallets como la solución definitiva para la custodia soberana de criptoactivos. “El error muestra que, incluso cuando tienes la llave en tu bolsillo, la cerradura puede tener una puerta trasera si el código no se revisa hasta la extenuación”, comentaba ayer un analista de seguridad cripto en su blog. El incidente probablemente acelerará las auditorías externas del firmware de los monederos más populares, pero deja una estela de incertidumbre: ¿cuántas semillas débiles siguen sin detectar en carteras que todavía guardan fondos?
De momento, la prioridad es el rescate. Cualquier usuario que haya generado su semilla en un Mk3 después de 2021 debe visitar la guía oficial de Coinkite, instalar el nuevo firmware y mover los fondos con urgencia. Los mineros y validadores no pueden hacer nada: el reloj de la red Bitcoin seguirá corriendo, pero el ladrón ya tiene las llaves.




