Tres datos que confirman la solvencia Argentina Milei, según Juan Ramón Rallo

Juan Ramón Rallo desgrana cómo el riesgo país en mínimos, las compras récord de dólares del Banco Central y una inflación a la baja certifican la mejora de la situación financiera argentina bajo el mandato de Javier Milei.

La estabilización financiera de Argentina alcanza un punto de inflexión. En su último análisis, Juan Ramón Rallo sostiene que la solvencia del Estado mejora de forma evidente, y apoya esta afirmación en tres indicadores recientes que no dejan lugar a dudas: el riesgo país en mínimos de ocho años, compras récord de reservas y una inflación que se modera con consistencia.

El riesgo país toca mínimos de ocho años

El dato más contundente, según Rallo, es la caída del riesgo país hasta 443 puntos básicos. Se trata del nivel más bajo desde que Javier Milei asumió la presidencia y el más reducido en casi un lustro. Aunque el detonante inmediato fue la mejora del rating soberano por parte de Standard & Poor’s —de CCC+ a B−, que equipara a Argentina con Ecuador y la sitúa por encima de Venezuela y Bolivia—, la causa de fondo es política. La victoria de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas de octubre de 2024 disipó el temor a un regreso del peronismo y consolidó la expectativa de que se mantendrá el superávit primario.

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El efecto en los mercados es tangible. Rallo explica que durante los últimos gobiernos peronistas, el tipo de interés que el Tesoro argentino debía pagar superaba en 20 puntos porcentuales al bono estadounidense equivalente. Hoy esa prima se ha desplomado hasta el 4,3%. Si la deuda a diez años de Estados Unidos rinde un 4%, Argentina financiaría su déficit —ahora superávit— a un tipo cercano al 8,3%, en lugar del 24% anterior. Con el despeje del riesgo político, el superávit primario va ganando credibilidad y se refleja en un costo de financiación mucho más bajo.

El Banco Central compra 10.000 millones de dólares en lo que va de año

La segunda pieza del rompecabezas que presenta Rallo es la histórica acumulación de reservas. El Banco Central de la República Argentina ha comprado en 2026 un total de 10.000 millones de dólares, alcanzando ya la meta de todo el año fijada por el Fondo Monetario Internacional. Esta no es una racha cualquiera: el analista la califica como una de las más intensas de la historia argentina en materia de compra de divisas.

La razón que vincula este fenómeno con el riesgo país es sencilla. Una menor prima de riesgo estimula la demanda de bonos soberanos; de forma análoga, las masivas compras de dólares por parte del Banco Central —que emite pesos para adquirirlos— indican que los argentinos están dispuestos a desprenderse de sus dólares a un tipo de cambio estable. Si existiera desconfianza en el peso, el tipo de cambio se habría depreciado con fuerza. Pero no ocurre: la estabilidad cambiaria se mantiene incluso sin controles de capital, lo que apunta a una creciente demanda ciudadana de la moneda doméstica. Rallo ya había anticipado este proceso de remonetización en un análisis anterior: la economía se repesa porque el público vuelve a confiar en ella.

La solvencia del Estado argentino lleva 2 años mejorando gracias al superávit primario que asumió Javier Milei de su primer mes de mandato.

— Juan Ramón Rallo

Inflación en mayo: el mejor dato subyacente desde que gobierna Milei

El tercer indicador que celebra Rallo es la tasa de inflación de mayo de 2026: un 2,1% intermensual, la más baja desde septiembre del año pasado. Yendo al núcleo, la inflación subyacente se situó en el 1,9%, una décima por debajo incluso del registro de mayo de 2025, cuando la general fue excepcional (1,5%) pero la núcleo alcanzó el 2,1%. Que en un mes de mayo se haya logrado un 1,9% de inflación subyacente, en contraste con el repunte de precios que sufrió Argentina hasta marzo, es para Rallo un síntoma inequívoco de que la dinámica de precios ha cambiado de signo.

Conviene contextualizar. La aceleración inflacionista de principios de año fue fruto de la depreciación cambiaria que siguió a la incertidumbre electoral. Pero desde que quedó despejado el panorama político y se afianzó el superávit fiscal, la inflación ha ido cediendo. Para el analista, no se trata de una crisis que deprima los precios —porque en ese escenario el riesgo país no se desplomaría ni el Banco Central podría comprar dólares a manos llenas con un tipo de cambio estable—, sino de una mayor demanda de activos y de moneda argentinos, que ancla el valor del peso y modera los precios al tiempo que reduce el costo de la deuda.

Tres datos, un único diagnóstico: solvencia en alza

Rallo subraya que esta triple mejora no es casual ni responde a narrativas aisladas. Es la expresión de un mismo fenómeno: la solvencia del Estado argentino va en aumento. Más solvencia significa más demanda de deuda pública, menor tipo de interés y, por tanto, menor riesgo país. Más solvencia implica que el pasivo estatal —la moneda— resulta más atractivo, lo que permite que el Banco Central emita para comprar divisas sin disparar el tipo de cambio. Y más solvencia, al estabilizar el valor de la moneda, contribuye a anclar las expectativas de inflación.

Por supuesto, el analista advierte de que el saneamiento financiero no basta para garantizar la prosperidad, pero sí es condición indispensable. Argentina ha sido durante décadas el ejemplo de cómo destruir la economía privada volviendo insolvente al sector público y condenándose a tipos de interés estratosféricos e inflación galopante. Si el rumbo actual se consolida, podría pasar de ser advertencia a convertirse en modelo de cómo sentar las bases del crecimiento cuando el Estado deja de saquear a sus ciudadanos.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Juan Ramón Rallo en YouTube.


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