Prohibición de acceso a las redes sociales a los menores en el Reino Unido: el plan de Starmer que prohíbe TikTok e Instagram

La prohibición, que emula la medida australiana, se extiende a juegos en línea y asistentes conversacionales. Los gigantes tecnológicos pierden acceso a un mercado publicitario valorado en más de 300 millones de euros en el país.

El Gobierno británico veta el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales y asesta un duro golpe a los ingresos publicitarios de Meta y TikTok. La prohibición, que podría entrar en vigor en 2027, emula la norma australiana de 2025 y se extiende a juegos en línea y chatbots sentimentales. Reino Unido, que ya cuenta con la Ley de Seguridad en Línea, completa así el mayor blindaje legal para la infancia digital en Occidente.

Claves de la operación

  • Impacto financiero directo: el mercado publicitario infantil, en el aire. La medida afecta a cerca de ocho millones de adolescentes y pone en juego un mercado estimado en más de 300 millones de euros anuales.
  • Modelo australiano como espejo y precedente. La ley emula la prohibición de Canberra y allana el camino para más restricciones en la Unión Europea, donde la DSA ya contempla obligaciones de protección del menor.
  • El cerco se amplía a los videojuegos y los chatbots con sesgo romántico. Por primera vez, una regulación de este calado apunta a las interacciones con desconocidos en juegos multijugador y a los asistentes virtuales diseñados para simular relaciones.

El anuncio de Downing Street confirma que la regulación de la infancia digital ha dejado de ser un debate teórico para convertirse en una realidad normativa con efectos medibles en los balances de las empresas.

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El recorte a los ingresos publicitarios de las grandes tecnológicas

Los ingresos por publicidad conductual de las plataformas dependen, en gran medida, de la permanencia y la atención de los usuarios más jóvenes. Según las estimaciones de analistas del sector, los menores de 16 años representan una porción significativa del tiempo de uso en aplicaciones como TikTok e Instagram, y su salida forzosa reducirá el volumen de inventario y por tanto el valor del ecosistema.

Para Meta, propietaria de Instagram, y ByteDance, titular de TikTok, el mercado británico es el tercero más lucrativo de Europa en ingresos por usuario. Un alejamiento forzoso de los adolescentes complica sus proyecciones de crecimiento a medio plazo, justo cuando ambas compañías redoblan su apuesta por la monetización del comercio social entre la Generación Z.

El reto técnico de verificar la edad sin vulnerar la privacidad añade otra capa de complejidad. El Ejecutivo de Starmer baraja sistemas de doble autenticación o la verificación mediante documentos oficiales, una exigencia que podría alejar a parte de los usuarios adultos y disparar los costes operativos de las plataformas.

Las declaraciones de Starmer al anunciar la medida fueron contundentes. «¿Creemos de verdad que las redes sociales crean un entorno feliz para nuestros hijos? ¿Creemos que es un lugar donde pueden sentirse seguros?», preguntó, respondiendo él mismo que no. La retórica del primer ministro conecta con un malestar social que los sondeos ya recogían desde la pandemia.

Cuando un país prohíbe, no solo cambia sus leyes: le arrebata a las plataformas la cantera de usuarios del mañana.

El cerco al ‘gaming’ y los chatbots sentimentales

La iniciativa de Starmer va más allá de las redes clásicas. El plan prohibirá también que los menores interactúen con desconocidos en videojuegos multijugador y que utilicen aplicaciones de inteligencia artificial diseñadas para simular relaciones románticas o sexuales.

Este frente abre un nuevo campo de batalla regulatorio para estudios como Epic Games (Fortnite) o Roblox Corporation, que basan su modelo en la interacción social. La inclusión de los chatbots ‘afectivos’ —un sector en auge tras la irrupción de los grandes modelos de lenguaje— demuestra la velocidad con la que la legislación trata de alcanzar a la innovación.

La ‘ola australiana’ llega a Europa: ¿está España en la lista de espera?

El precedente de Canberra, que prohibió el acceso a redes a los menores de 16 años en 2025, encendió una mecha que recorre el continente. La Comisión Europea ya estudia medidas armonizadas en el marco de la Ley de Servicios Digitales (DSA), y el Reino Unido, a pesar del Brexit, se alinea con ese impulso regulador.

En España, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha sido una de las más activas en sancionar el tratamiento de datos de menores. La multa de cinco millones de euros a TikTok en 2024 por recabar información sin consentimiento parental marcó un hito, y el debate sobre la verificación de edad lleva años en la agenda política.

La ley británica, aunque no afecta directamente a la normativa española, añade presión política para que el Gobierno de Pedro Sánchez acelere una regulación propia. Varios ministros ya han manifestado su ‘preocupación por el impacto de las redes en la salud mental juvenil’, y fuentes de Moncloa admiten que se sigue con ‘mucho interés’ el modelo australiano.

En esta redacción consideramos que el movimiento de Starmer confirma que la protección de la infancia digital es ya un campo de batalla regulatorio global. Las plataformas que quieran seguir captando a los consumidores del futuro tendrán que hacerlo dentro de un marco cada vez más estrecho. Y ese marco se dibuja hoy en Londres, en Canberra y, pronto, quizá en Madrid.


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