NASA alcanza hito clave: el X-59 vuela a Mach 1,4 y 55.000 pies para el vuelo supersónico silencioso

El vuelo del 12 de junio marca la primera vez que el avión supersónico experimental alcanza las condiciones diseñadas para sus futuros vuelos sobre comunidades. La misión Quesst medirá cómo percibe el público su estruendo silencioso.

La NASA ha alcanzado un hito crucial en la aviación supersónica: el avión experimental X-59 voló por primera vez a Mach 1,4 y 55.000 pies de altitud, las condiciones exactas que necesitará para medir la respuesta de las comunidades a su estruendo silencioso. El vuelo, realizado el viernes 12 de junio, coloca a la misión Quesst un paso más cerca de demostrar que es posible romper la barrera del sonido sin provocar la temida explosión sónica, según el comunicado oficial de la NASA.

El avión experimental de de la NASA voló a Mach 1,4 —unos 1.487 kilómetros por hora— y a una altitud de 55.000 pies por primera vez el 12 de junio de 2026, un hito que supone la primera vez que la aeronave alcanza las condiciones de vuelo previstas para los futuros sobrevuelos a comunidades que medirán la percepción pública. La fecha es reciente: apenas dos días antes de hoy, 14 de junio.

Publicidad

El X-59, construido por Lockheed Martin para la NASA, es la pieza central de la misión Quesst. Su diseño, con un morro extremadamente alargado y una aerodinámica que dispersa las ondas de choque, le permite volar a velocidades supersónicas sin generar un estampido sónico audible en el suelo. En lugar de ello, produce un ‘trueno sónico silencioso’, un golpe sordo comparable al sonido de la puerta de un coche al cerrarse. Pero hasta ahora, esas afirmaciones solo se habían validado en simulaciones por ordenador y ensayos en tierra.

Un vuelo que marca el camino hacia el silencio supersónico

Hasta este vuelo, el X-59 había alcanzado velocidades supersónicas en vuelos anteriores —el primer vuelo supersónico tuvo lugar pocos días antes, a Mach 1,1—, pero el del viernes fue el primero en el que el avión alcanzó simultáneamente la velocidad y la altitud diseñadas para su misión. El equipo de la NASA en el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong ha ido expandiendo meticulosamente la envolvente de vuelo de la aeronave, evaluando su rendimiento en una variedad de altitudes y velocidades y llevando a cabo una batería de maniobras que incluyen giros sostenidos, ascensos bruscos y pruebas de estabilidad.

La importancia de alcanzar Mach 1,4 a 55.000 pies radica en que estas son exactamente las condiciones que se emplearán en los sobrevuelos sobre comunidades. A mayor altitud, el aire es menos denso y la onda de choque se atenúa; y a esa velocidad, el avión se mantiene estable dentro del régimen de vuelo supersónico en crucero. Durante los sobrevuelos reales, previstos para dentro de unos meses, la NASA medirá cómo perciben los ciudadanos el ruido generado por el X-59, comparándolo con el de un avión supersónico convencional.

Durante estos primeros vuelos supersónicos, el X-59 ha estado acompañado por un avión de investigación F-15 de la NASA, un caza supersónico convencional que genera estampidos sónicos audibles que enmascaran cualquier ruido producido por el avión experimental. Sin embargo, la idea es que en el futuro, el X-59 vuele en solitario sobre las comunidades seleccionadas para recopilar los datos de percepción.

El X-59 ha alcanzado las condiciones exactas a las que volará sobre las comunidades: Mach 1,4 y 55.000 pies de altitud.

La importancia de volar a Mach 1,4 y 55.000 pies

avión supersónico

Alcanzar Mach 1,4 a 55.000 pies no es solo un número: define el punto de operación para el que fue diseñado el avión. El sistema de visión externa (XVS) del X-59, que sustituye a la ventanilla delantera y proporciona al piloto una imagen digital en tiempo real, capturó el momento exacto: Mach 1,4 y 55.030 pies. Esa es la altitud y velocidad que le permitirán realizar sobrevuelos de prueba sin que el estampido se confunda con el ruido de fondo.

La fase de validación acústica, que comenzará una vez finalizada la expansión de la envolvente, es el siguiente paso crítico. En ella, los investigadores medirán minuciosamente la firma acústica supersónica del X-59, es decir, el ‘trueno sónico silencioso’ que está diseñado para producir, con el fin de confirmar que se comporta según lo previsto. Para ello, una sonda de detección de ondas de choque montada en el F-15 de acompañamiento recogerá mediciones detalladas de la forma y la intensidad de la onda de choque del X-59, una primera aproximación a su rendimiento supersónico real.

Estas mediciones son esenciales para validar las predicciones de los modelos computacionales que indican que el morro alargado del X-59 transforma el clásico boom en un suave golpe sonoro. Si los datos acústicos confirman los modelos, la NASA dispondrá de la evidencia necesaria para proponer a los reguladores estadounidenses e internacionales una reevaluación de la prohibición de los vuelos supersónicos comerciales sobre tierra, vigente desde 1973.

Qué viene después: la caza del ‘pum’ silencioso

Aunque el hito del 12 de junio es importante, la misión Quesst aún tiene meses de pruebas de rendimiento por delante. Después de completar la expansión de la envolvente de vuelo y de realizar más pruebas a distintas altitudes y condiciones, el X-59 entrará en la fase de validación acústica, donde se medirá su firma sonora con precisión. Solo entonces comenzarán los sobrevuelos comunitarios, previstos para varias ciudades de Estados Unidos. La NASA espera recopilar datos sobre la aceptación pública del ruido y compartirlos con los reguladores con el fin de modificar las normas que hoy mantienen en tierra a los aviones supersónicos comerciales sobre áreas pobladas.

Desde que el Concorde dejó de volar en 2003, el sueño de los viajes supersónicos comerciales ha estado frenado por el estampido sónico, un ruido que puede superar los 100 decibelios. El X-59 pretende demostrar que un diseño aerodinámico adecuado puede reducir ese impacto acústico a niveles comparables a los de una conversación. Si las pruebas comunitarias arrojan resultados positivos, la NASA espera que la industria aeronáutica pueda desarrollar en la próxima década aviones supersónicos de pasajeros que reduzcan a la mitad el tiempo de vuelo en rutas transoceánicas como Nueva York-Londres o Los Ángeles-Tokio.

El X-59 no es un avión comercial; es un demostrador tecnológico con un único asiento. Pero sus lecciones serán cruciales para los ingenieros que diseñan los futuros reactores supersónicos civiles. La aviación guarda silencio desde hace medio siglo sobre tierra. Ahora, ese silencio podría romperse… con un susurro en lugar de un rugido.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: El X-59 alcanzó por primera vez las condiciones de vuelo supersónico silencioso: Mach 1,4 y 55.000 pies de altitud.
  • Dónde: Sobre el desierto de California, desde la Base de la Fuerza Aérea Edwards (Estados Unidos).
  • Institución responsable: NASA, a través de su misión Quesst y el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong.
  • Cuándo: El vuelo tuvo lugar el 12 de junio de 2026.
  • Impacto a futuro: Acerca los vuelos supersónicos comerciales sobre tierra al demostrar que es posible reducir drásticamente el estampido sónico.

Publicidad