850,5 millones de euros. Esa es la cifra que Telefónica desembolsará el próximo jueves 18 de junio para abonar el segundo tramo del dividendo de 2025, que completa una retribución total de 0,30 euros por acción con cargo al ejercicio pasado. Un pago que, a mi juicio, mete el dedo en la llaga de una cuestión que el mercado lleva meses rumiando: ¿es realmente sostenible el actual nivel de retribución con la deuda que arrastra la teleco?
Un dividendo que se despide del pasado (y de 850 millones de caja)
En total, la operadora presidida por Marc Murtra desembolsa alrededor de 850,5 millones de euros, de los que unos 254 millones irán a parar a sus tres grandes accionistas: la SEPI (10% del capital), STC (9,969%) y CriteriaCaixa (9,9%). La foto es conocida: el holding público ingresa cerca de 85 millones, el grupo saudí 84,8 millones y la Fundación Bancaria La Caixa, a través de Criteria, 84,2 millones.
Se trata del último dividendo generoso antes del ajuste. Porque Telefónica ya ha trazado un plan de recorte que, sobre el papel, modera la hemorragia de caja. El mercado, mientras tanto, descuenta la transición con una mezcla de alivio y escepticismo.
El hachazo de 2027: medio dividendo y una promesa de disciplina
Telefónica ya ha puesto fecha al ajuste. Con cargo a los resultados de 2026, el dividendo se reducirá a 0,15 euros por acción, la mitad del actual, y se abonará en junio de 2027. La compañía lo justifica por la necesidad de reforzar el balance, en línea con lo que Murtra bautizó como “disciplina financiera de hierro” en la junta de 2025.
La medida llega tras varios trimestres de tensión con las agencias de calificación. La deuda neta supera los 25.000 millones de euros —según sus últimas cuentas— y el apalancamiento ronda 2,5 veces el OIBDA, un nivel que incomoda a las agencias de calificación. De hecho, para 2027 y 2028, la remuneración queda vinculada a un payout del 40%-60% del flujo de caja libre, según el plan estratégico remitido a la CNMV.
Eso sí, el recorte no llega este año. La dirección ha preferido mantener el dividendo de 2025 intacto, algo que los analistas interpretan como un guiño a la estabilidad accionarial, pero que también evidencia la presión de los grandes inversores de referencia.

Análisis: El dilema entre retribuir y desapalancar
En el centro del debate está la sostenibilidad real de la política de dividendos. Telefónica generó en 2025 un flujo de caja libre que cubrió con apuros los 1.700 millones de euros de dividendo anual. La nueva política de payout porcentual sobre el flujo de caja libre —si se aplica a rajatabla— es más ortodoxa, pero traslada el riesgo al accionista: si la compañía no genera suficiente caja, el dividendo bajará más.
El mercado duda de que 0,15 euros por acción sea el suelo definitivo si las agencias de calificación mantienen la presión sobre el rating.
Cuando una empresa se ve obligada a elegir entre repartir dividendo y reducir deuda en en un entorno de tipos aún elevados, el mercado suele premiar la prudencia. Y aquí hay un factor adicional: la prima de riesgo española, en torno a 76 puntos básicos, no supone un lastre excesivo, pero tampoco da margen para alegrías. Cualquier deterioro del rating soberano tiraría al alza del coste de financiación de la teleco y pondría en jaque la nueva senda de remuneración.
A mi juicio, el recorte a 0,15 euros es un gesto necesario pero insuficiente si no viene acompañado de desinversiones que reduzcan la deuda de forma estructural. La venta de activos no estratégicos, como la posible desinversión en Hispam, sigue siendo la pieza que falta en el puzle. Sin ella, el margen para mantener incluso ese dividendo reducido se estrecha con cada subida de tipos o cada revisión a la baja del rating corporativo.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: Telefónica cerró la sesión del viernes en 3,72 euros, con una caída del 0,5%, en línea con el sector europeo de telecomunicaciones. El valor acumula un descenso del 3% desde que se conoció el detalle del recorte de dividendo.
Clave técnica: El soporte de los 3,80 euros se ha roto y la acción se acerca al mínimo de marzo en 3,68 euros. Una perforación de ese nivel abriría la puerta a una corrección hacia los 3,50 euros, escenario que pondría a prueba la paciencia de los accionistas institucionales.
Apunte macro: La prima de riesgo de España ronda los 76 puntos básicos, un nivel que no es alarmante pero que tampoco da margen para confianzas excesivas. La refinanciación de la deuda de Telefónica —con vencimientos superiores a 3.000 millones en 2027— se encarecería si el diferencial repunta.




