La ILA Berlín defensa impulsa contratos récord por 18.000 millones y rearma a Europa

El mayor evento aeroespacial europeo refleja un ciclo de gasto militar sin precedentes desde la Guerra Fría. La guerra de Irán y el rearme alemán disparan los pedidos de misiles, drones y sistemas de defensa aérea.

La ILA Berlín defensa se ha consolidado esta semana como el epicentro mundial del rearme. He recorrido los pabellones de la feria aérea más importante de Europa y la cifra que resume el ambiente es esta: los contratos anunciados durante el certamen superan los 18.000 millones de euros. No es una casualidad. Con dos guerras activas en el flanco oriental y en Oriente Medio, y un presupuesto de defensa alemán que alcanza los 108.000 millones en 2026, la industria ha encontrado un suelo de demanda que no se veía desde la Guerra Fría.

Lo que diferencia a esta edición de la ILA de las anteriores es la presencia masiva del sector de defensa. De los 750 expositores de 37 países —frente a los 600 de 2024—, la mayoría tienen la etiqueta de contratistas militares. El canciller Friedrich Merz inauguró el evento definiendo el sector aeroespacial como «estratégico clave» y presentando una nueva estrategia de aviación que, por primera vez, integra la aviación militar con la civil. El mensaje es claro: Berlín quiere que el gasto en defensa se traduzca en tejido industrial local.

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Cifras récord en un sector blindado por las guerras

El contexto macroeconómico explica el frenesí. Según los datos del Ministerio de Economía alemán que he podido contrastar aquí, el sector aeroespacial creció un 19% en 2025 y alcanzó los 130.000 empleos. Pero el verdadero acelerador está en el presupuesto de defensa: los 108.000 millones de euros para este año, más otros 35.000 millones reservados para los próximos ejercicios. Ese flujo de dinero público está reconvirtiendo a fabricantes de bienes de equipo civiles en proveedores militares.

El caso de Heidelberger Druck es paradigmático. Una empresa de maquinaria de impresión de precisión que, según me explicó su directivo Matthias Rössling, ha entrado en el mercado de sistemas de defensa antidrón porque «el negocio tradicional de las imprentas está sujeto a fluctuaciones económicas y necesitamos un segundo flujo de ingresos para crecer». La defensa, dijo, es un mercado aún por explotar.

La ‘fiebre del oro’ de los drones y la defensa aérea

Los sistemas no tripulados acaparan la atención. No son un nicho: en la ILA se presentan desde el Black Hornet 4, un nanodrón de reconocimiento del tamaño de un pulgar, hasta municiones merodeadoras de las start-ups Helsing y Stark Defense, que ya han firmado contratos importantes con la Bundeswehr. La empresa germano-ucraniana Quantum Frontline Industries mostró un dron capaz de lanzar explosivos a 20 kilómetros de distancia.

Pero si un sistema concentraba las miadas y las tarjetas de visita era el Iris T de Diehl Defense. Su director de programas, Harald Buscheck, me confirmó que tienen «cartera de pedidos para los próximos años» y que invertirán unos 1.500 millones de euros en nuevas instalaciones. Añadió un detalle que conecta directamente con la geopolítica: «La guerra de Irán está teniendo impacto. Ya hemos recibido llamadas para iniciar conversaciones

«La guerra de Irán está teniendo impacto. Ya hemos recibido llamadas para iniciar conversaciones.» — Harald Buscheck, director de programas de Diehl Defense, ILA Berlín, junio de 2026

El análisis: Europa se rearma, pero el coste de oportunidad crece

Lo que veo en esta ILA Berlín defensa trasciende el dato coyuntural. Europa está ejecutando un ciclo inversor en capacidad militar que compite directamente con otras prioridades del gasto público. El canciller Merz insistió en que la inversión debe reflejarse en plantas alemanas —«la próxima generación de aviones de corto y medio radio debe construirse de nuevo en Alemania, con gestión del programa en Hamburgo»—, en una señal nada velada a Airbus.

Pero hay dos riesgos que los datos de la feria no resuelven. Uno es la escalada de costes: si el bono alemán a diez años sigue tensionándose por el mayor endeudamiento público, el efecto sobre el Euríbor y las hipotecas será inmediato. El otro es la dependencia tecnológica de Estados Unidos, que persiste en componentes clave incluso en sistemas europeos como el Iris T. La pregunta incómoda es si Europa está comprando capacidad de defensa autónoma o simplemente una póliza de seguros con tecnología ajena.

El siguiente hito para seguir esta tendencia será la cumbre de la OTAN de julio en Vilna, donde se espera que varios socios eleven sus compromisos de gasto más allá del 3% del PIB.

🌍 El impacto en España y Europa

Para España, la resaca de la ILA Berlín defensa tiene tres lecturas directas. La primera es Indra: la tecnológica española, proveedora de sistemas de radar y defensa electrónica, se mueve en un mercado europeo de defensa que se expande a doble dígito; los contratos que se negocian estos días en Berlín son una oportunidad directa para sus divisiones de defensa y tráfico aéreo. La segunda es el Euríbor: si el Bund alemán corrige al alza porque Berlín financia el rearme con más emisiones de deuda, el índice hipotecario español lo notará en semanas, encareciendo las cuotas variables. La tercera es el empleo industrial cualificado: el boom de pedidos militares arrastra a proveedores españoles de componentes aeronáuticos, pero también compite por ingenieros y técnicos con la industria civil, que sigue sufriendo los coletazos de la crisis del petróleo por la guerra de Irán.

El mensaje de fondo de la ILA es inequívoco: la defensa ha pasado a ser la partida estructural que más crece en los presupuestos europeos. Y eso, para bien y para mal, cambia las reglas de juego para empresas, hipotecados y contribuyentes.


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