Caída del petróleo: el acuerdo de paz entre EE.UU. e Irán reabre Ormuz y hunde el Brent a 87,5 dólares

La noticia del posible acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán llega tras meses de bloqueo del Estrecho de Ormuz, que transporta el 20% del crudo y gas mundial. El Ibex 35 se dispara un 2,59% en la sesión del viernes.

El crudo Brent se desplomó este viernes hasta los 87,5 dólares por barril, un descenso del 3,6% que apenas esboza el alivio de los mercados tras meses de angustia. La confirmación, por parte del primer ministro paquistaní, de que el texto final del acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán está listo desencadenó la sesión más alcista del año para las bolsas europeas y la mayor caída del petróleo desde que Teherán cerrara el Estrecho de Ormuz a finales de febrero.

El cierre del Estrecho de Ormuz, que canaliza el 20% del tránsito global de crudo y gas natural licuado, provocó una crisis energética sin precedentes modernos. Los futuros del Brent llegaron a rozar los 120 dólares en abril, asfixiando los márgenes de refino y disparando el recibo de la luz en toda Europa. Ahora, la posibilidad de reabrir esa arteria vital devuelve la referencia europea a niveles de principios de año.

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El premier paquistaní, Shehbaz Sharif, confirmó que 'se ha alcanzado un texto final y acordado del acuerdo de paz' y que ahora trabajan con ambas partes para finalizar los próximos pasos. El pacto busca poner fin a la guerra iniciada a finales de febrero, que enfrentó a Washington, Israel y Teherán.

En el mercado de futuros, el contrato de Brent para entrega en agosto de 2026 cedió un 3,6% hasta los 87,5 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense retrocedió algo más de un 3% para marcar 84,96 dólares. Es la mayor caída diaria desde la primera semana de la contienda.

El Ibex 35, muy expuesto al coste de la energía, se disparó un 2,59% en la sesión del viernes, con Repsol, Iberdrola y Cepsa encabezando las subidas. Las utilities, que habían sufrido el alza de los combustibles, ven ahora margen para mejorar sus cuentas en el segundo semestre.

El mercado descuenta que el petróleo que Irán y sus vecinos puedan volcar al mercado tras meses de bloqueo hundirá las cotizaciones, pero la reconstrucción de las infraestructuras llevará meses.

El Brent cae a 87,5 dólares: la reapertura del Estrecho de Ormuz desata las ventas

La noticia del acuerdo pilló al mercado desprevenido. Hasta el jueves, los analistas daban por hecho que las hostilidades se prolongarían, y el consenso situaba el Brent por encima de 100 dólares para el cierre del segundo trimestre. La previsión se ha ido al traste en cuestión de horas.

Los fondos de cobertura, que mantenían enormes posiciones largas en crudo, se vieron forzados a liquidar contratos, acelerando la caída. El volumen negociado en el ICE fue el más alto de los últimos tres meses.

El petróleo iraní, que había quedado prácticamente varado por el bloqueo y las sanciones, podría volver a fluir hacia Asia y Europa en cuestión de semanas. Sin embargo, los daños en las instalaciones portuarias y la desconfianza sobre el cumplimiento del acuerdo mantienen la incertidumbre. De hecho, el propio Sharif admitió que aún quedan 'próximos pasos' por definir.

La caída del crudo arrastró también al gas natural. El Dutch TTF, la referencia europea, cedió un 4% hasta situarse por debajo de los 40 euros por megavatio hora. El alivio se extiende a toda la cadena de suministro energético.

El Ibex 35 sube un 2,59% en la mayor fiesta bursátil de 2026

Las acciones de Repsol subieron un 3,8%, mientras que Endesa y Naturgy avanzaron alrededor del 2%. El sector renovable, que se vio penalizado por la crisis de suministro de materias primas, recibe un balón de oxígeno. La caída del crudo reduce los costes de transporte y fabricación de equipos, y acerca los proyectos de hidrógeno verde a la rentabilidad.

En el mercado de deuda, los bonos soberanos de los países periféricos de la eurozona se tensaron a la baja, con la prima de riesgo española cayendo hasta los 90 puntos básicos. Los inversores empiezan a descontar un recorte de tipos del Banco Central Europeo más contundente si la energía deja de ser un lastre inflacionario.

Brent 87 dólares

El fin del shock de Ormuz y la oportunidad para repensar la dependencia energética

Como periodista que ha seguido la crisis desde sus inicios, no puedo evitar cierto escepticismo. La historia de los acuerdos entre Washington y Teherán está plagada de espejismos. En 2015, el pacto nuclear se firmó con gran fanfarria y apenas tres años después Estados Unidos se retiró unilateralmente. El escepticismo, por tanto, es razonable.

Sin embargo, el mercado está comprando el optimismo. Y con razón: incluso un alivio parcial del bloqueo permitiría a Irán volver a exportar entre 1 y 1,5 millones de barriles diarios, una cantidad que equilibraría el mercado físico y bajaría el precio del barril otros 5-8 dólares.

Para España, la caída del crudo es una bendición. La factura energética de familias y empresas podría reducirse en 12.000 millones de euros anuales si el Brent se estabiliza en torno a los 80 dólares. Las eléctricas, que vieron cómo los costes del gas erosionaban sus márgenes, recuperarían rentabilidad. Y el Gobierno obtendría margen fiscal adicional para acelerar la transición verde sin castigar el consumo.

Pero no todo son buenas noticias. La reapertura del tráfico por Ormuz inundaría el mercado con más petróleo barato, un arma de doble filo para los productores europeos y estadounidenses que han invertido en capacidad adicional durante la crisis. Además, la propia Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya había advertido que la demanda global de crudo podría empezar a estancarse a partir de 2028, con el auge del vehículo eléctrico. Un exceso de oferta ahora podría acelerar ese escenario y dejar activos varados.

Lo que está claro es que este viernes ha marcado un punto de inflexión. Aunque faltan detalles por concretar —la firma definitiva, el calendario de retirada de fuerzas, las condiciones para levantar las sanciones—, los inversores han decidido que el riesgo de seguir fuera del mercado es mayor que el riesgo de apostar. Y en los mercados, el consenso se construye así, a golpe de pánico o euforia.

Veremos este fin de semana si las partes sellan el acuerdo en Europa. Si lo hacen, el lunes podría ser otra jornada de vértigo. Y si se frustra, el rebote del crudo podría ser igual de violento. Por eso, hoy más que nunca, conviene tener la cartera bien diversificada.


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