Caída Ethereum 66% desde máximos: el soporte de 1.600 dólares se rompe y los inversores temen lo peor

La presión vendedora y la salida de capital de los ETF spot agravan la corrección. La red muestra signos de estancamiento y los analistas advierten de que el precio podría no haber tocado fondo.

Ethereum atraviesa uno de sus momentos más complicados desde el invierno cripto de 2022. El precio del ether (ETH) ronda los 1.663 dólares, un desplome del 66% desde los máximos históricos de agosto de 2025. La pérdida del soporte psicológico de 1.600 dólares ha encendido las alarmas: la sangría de los fondos cotizados (ETF) y la parálisis de la actividad en la red dibujan un escenario que pocos inversores anticipaban.

Un desplome que entierra los 1.600 dólares y deja al ether en niveles de 2025

La caída acumulada del 66% supera con creces las correcciones de ciclos anteriores. En el último mes, el ether ha perdido más de un 26% de su valor, y en lo que va de año el retroceso ronda el 44%. El soporte de 1.600 dólares, que había funcionado como suelo durante gran parte de 2025, fue perforado esta semana con un volumen inusualmente bajo. Esto indica que no hubo un gran pánico vendedor, sino una ausencia de compradores dispuestos a entrar al mercado.

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Las referencias técnicas son demoledoras: las medias móviles de 50 y 200 sesiones —en 2.104 y 2.427 dólares, respectivamente— quedan muy por encima del precio actual. El indicador de fuerza relativa (RSI) diario se mantiene en zona neutral-baja (37 puntos), lejos del nivel de sobreventa extrema que suele preceder a un rebote sólido. Dicho de otro modo, todavía no se ha alcanzado un punto de capitulación clásico.

Los catalizadores de la caída: ETFs, apatía inversora y crisis on-chain

El detonante más visible de la debilidad reciente han sido los flujos negativos en los ETF spot de ether. En concreto, el fondo ARK 21Shares Ethereum ETF registró rescates por valor de 480 millones de dólares en apenas cinco sesiones a principios de junio, el mayor reembolso acumulado desde su lanzamiento. A esto se suma una liquidación forzosa de una gran posición apalancada por 120 millones de dólares el 2 de junio, que aceleró la espiral bajista.

Pero el problema va más allá de los ETF. Los indicadores on-chain reflejan un enfriamiento general del ecosistema. El número de direcciones activas diarias ha caído por debajo de las 320.000, una cifra que no se veía desde el mercado bajista de 2022. El valor total bloqueado (TVL) en las aplicaciones de finanzas descentralizadas (DeFi) sobre Ethereum se ha reducido a 18.200 millones de dólares, un 72% menos que el pico de enero de 2025. Y, para colmo, la tarifa base de transacción rara vez supera los 3 gwei, lo que hace que la quema de comisiones prevista en la EIP-1559 sea insuficiente. Durante las últimas semanas el suministro de ether ha sido netamente inflacionario, diluyendo a los tenedores a largo plazo.

La ausencia de compradores institucionales no es solo técnica: refleja que la tesis de Ethereum como activo de reserva de valor aún está en construcción.

Análisis: ¿está cerca el suelo o el mercado todavía tiene margen para bajar?

Pese a la dureza de los números, algunos indicadores de largo plazo empiezan a sugerir que las ventas podrían estar agotándose. El RSI semanal, situado en 29,8 puntos, roza la zona de sobreventa, algo que solo se ha visto en los peores momentos de ciclos anteriores. El histograma del MACD diario ha reducido su pendiente bajista, una señal de que la fuerza vendedora pierde fuelle. Sin embargo, ninguno de estos datos por sí solo garantiza un suelo.

La experiencia histórica de Ethereum ofrece pocas certezas. En 2018, el ether perdió más del 90% desde máximos antes de tocar fondo. En 2022, tras la fusión (The Merge), el activo cayó un 60% en pocos meses. La actual corrección del 66% entra dentro de lo posible, pero el contexto es distinto: ahora existe una infraestructura de productos regulados (ETF) y un ecosistema DeFi mucho más maduro, pero también una enorme presión macroeconómica y la competencia de otras blockchains.

El ratio ETH/BTC, en mínimos de los últimos dos años, refleja que el mercado está castigando el riesgo tecnológico y regulatorio de Ethereum más que el de Bitcoin. La banca institucional prefiere de momento los bonos del Tesoro estadounidense, que ofrecen rentabilidades similares sin la volatilidad. Mientras no aparezca un nuevo catalizador a nivel de protocolo —una actualización muy esperada, un giro regulatorio favorable o la reactivación del mercado DeFi—, es probable que los rebotes tengan corto recorrido.

Por el lado positivo, algunas tesorerías corporativas han vuelto a comprar ether a estos precios, interpretando que la tecnología subyacente justifica el riesgo. Pero el volumen de esas compras aún es insuficiente para absorber la oferta. Para quienes observan desde fuera, la prudencia sigue mandando: conviene esperar señales más claras de acumulación y un retorno de la actividad on-chain antes de dar por finalizada la corrección.


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