EE.UU. sanciona a la petrolera estatal cubana CUPET y profundiza la crisis energética

La OFAC bloquea los activos de CUPET en territorio estadounidense y acusa a La Habana de desviar combustible para el ejército y el control social. La medida tensa aún más la relación bilateral en plena crisis energética cubana.

He analizado el comunicado que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ha hecho público este jueves, y la lectura que hago es inequívoca: el Gobierno de Donald Trump está dispuesto a asfixiar lo poco que queda del sector energético cubano, aunque la medida profundice una crisis humanitaria de consecuencias impredecibles. La sanción designa a la Unión Cuba-Petróleo (CUPET), la empresa estatal de petróleo y gas de la isla, y bloquea de inmediato todas sus propiedades o participaciones en Estados Unidos o bajo control de personas estadounidenses.

La justificación oficial esgrime que los activos de CUPET fueron “expropiados ilegalmente a propietarios estadounidenses hace años”. Pero el trasfondo es más amplio: la administración Trump convierte la energía en un arma de presión política, justo cuando Cuba atraviesa apagones masivos y un racionamiento de combustible casi total. Las ventas al público de CUPET son prácticamente inexistentes.

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Los detalles de la sanción y las acusaciones de Washington

El secretario de Estado, Marco Rubio, ha sido el portavoz de la medida. En un duro comunicado, no solo acusó al régimen de La Habana de desviar recursos energéticos, sino que afirmó —sin presentar pruebas— que funcionarios cubanos “revenden incontables barriles de la escasa energía en el mercado secundario, acaparan suministros para sus fuerzas militares, de inteligencia y represivas, y racionan la energía como herramienta de control social”.

“Mientras el pueblo cubano ha sufrido escasez de combustible y apagones debido a décadas de falta de inversión en infraestructura crítica, los líderes comunistas de Cuba han desviado recursos energéticos para llenarse los bolsillos”. — Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, comunicado del 12 de junio de 2026

Rubio recordó que todas las propiedades de CUPET en jurisdicción estadounidense quedan bloqueadas. La sanción se produce apenas una semana después de que el Tesoro norteamericano golpeara directamente al presidente Miguel Díaz-Canel y a otros altos cargos, y tras un mes de amenazas del presidente Trump con imponer aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a la isla.

Análisis de una espiral de presión que va más allá de CUPET

Lo que veo es una maniobra de doble filo. CUPET no tiene apenas activos en Estados Unidos, por lo que el impacto financiero directo de la congelación es limitado. Sin embargo, la designación eleva el riesgo reputacional para cualquier intermediario internacional que intente facilitar la entrada de crudo a Cuba. El verdadero objetivo no es la petrolera estatal: es estrangular las pocas vías de suministro que le quedan a la isla, empezando por su principal aliado, Venezuela.

La administración Trump ya ha invadido Venezuela y arrestado a Nicolás Maduro, y ahora insinúa que “Cuba se ha derrumbado” y que se encargará de ella cuando termine sus operaciones en Irán. Esta retórica, unida a la amenaza de aranceles secundarios sobre el petróleo venezolano que aún llega a refinerías europeas, introduce una prima de riesgo geopolítico significativa en el mercado del crudo. El Brent podría encontrar un suelo más alto si las tensiones se traducen en interrupciones reales de suministro.

🌍 El impacto en España y Europa

Para el lector español, el impacto más directo no está en la gasolina de hoy, sino en la inflación futura. Un encarecimiento persistente del petróleo por la inestabilidad en el Atlántico ralentizaría el ritmo de recortes de tipos que el BCE programa para la recta final de 2026. El Euríbor a 12 meses, que ya ha empezado a descontar una política monetaria más flexible, se vería presionado al alza si el barril sube de forma sostenida y las expectativas de inflación repuntan en la zona euro. Además, aunque la banca y las grandes empresas españolas tienen una exposición residual a Cuba, el deterioro de la relación entre Washington y Caracas amenaza con encarecer las importaciones de crudo venezolano, un suministro del que siguen dependiendo algunas refinerías europeas. En un contexto de incertidumbre arancelaria global, este nuevo foco de tensión añade volatilidad a unos mercados que ya operan con escaso margen de error.


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