Chandra encuentra un posible remanente de supernova a solo 26.000 años luz del centro galáctico

Un borrón de rayos X detectado por los observatorios Chandra y XMM-Newton podría ser la firma de una supernova estallada a solo 26.000 años luz del agujero negro supermasivo de la Vía Láctea. De confirmarse, sería uno de los restos de explosión estelar más cercanos al centro galá

Un “borrón” azul en la imagen más nítida jamás obtenida del centro galáctico ha puesto a los astrónomos tras la pista de un cadáver estelar. El telescopio espacial de rayos X Chandra de la NASA y el XMM-Newton de la ESA han detectado lo que parece ser el remanente de una supernova a solo 26.000 años luz del agujero negro supermasivo Sagitario A*. Si se confirma, sería uno de los restos de explosión estelar más cercanos al centro de la Vía Láctea jamás encontrados. El hallazgo, liderado por un equipo de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), se publica esta semana en The Astrophysical Journal.

Un borrón de rayos X en la región de Sagitario C

La imagen compuesta que ha revelado la anomalía combina datos en rayos X de Chandra y XMM-Newton (en azul) con observaciones de radio del telescopio MeerKAT (en rojo) y una fotografía óptica de los telescopios Pan-STARRS. El plano de la galaxia atraviesa la escena de izquierda a derecha, y el agujero negro central queda fuera del encuadre hacia la izquierda. Dentro de una vasta nube de gas en expansión, los instrumentos registraron un “borrón” de emisión de rayos X que los investigadores han rodeado con un círculo en la imagen. Esa mancha azulada se encuentra en el interior de una burbuja de hidrógeno ionizado —una región H II— asociada a una estrella joven y masiva, y coincide con la brillante fuente de radio conocida como Sagitario C.

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El equipo de astrónomos de la la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), encabezado por Zhenlin Zhu y Mark Morris, junto con Gabriele Ponti del INAF italiano y Ping Zhou de la Universidad de Nanjing, rastreó los datos en busca de la firma química que delata una explosión estelar. Los resultados apuntan a que ese borrón podría ser el cascarón en expansión de una estrella que se autodestruyó como supernova.

Una burbuja de gas que se expande a dos millones de millas por hora

Si la interpretación es correcta, el remanente se estaría expandiendo a unos dos millones de millas por hora (aproximadamente 900 kilómetros por segundo) y tendría una edad mínima de 1.700 años. La pista no es del todo nueva: observaciones anteriores del ya retirado observatorio aerotransportado SOFIA habían mostrado una envoltura de gas en expansión alrededor de Sagitario C, lo que ya sugería que allí pudo ocurrir una explosión estelar.

Sin embargo, cuando el equipo buscó el rastro de elementos pesados —hierro, oxígeno y silicio— que deberían haber sido esparcidos por la supernova, no encontró un enriquecimiento claro. Esto no descarta el origen explosivo: podría significar que los desechos estelares ya se han mezclado con el gas circundante, diluyendo su firma química hasta hacerla indetectable con los instrumentos actuales. Una explicación alternativa sería que la emisión de rayos X proceda simplemente de un cúmulo de estrellas masivas, pero los autores la consideran poco probable. El brillo en rayos X de la mancha es más de diez veces superior al que emiten los cúmulos estelares conocidos con estrellas brillantes y masivas.

Chandra

El centro galáctico, un laboratorio extremo para la muerte estelar

Encontrar un remanente de supernova tan cerca del agujero negro central no es un capricho de la casualidad. El centro de la Vía Láctea es uno de los entornos más hostiles y fascinantes del universo: alberga estrellas masivas que viven rápido y mueren jóvenes, largos filamentos de campos magnéticos y densas nubes de gas que orbitan a toda velocidad. Cada supernova que estalla allí inyecta elementos esenciales —como el oxígeno que respiramos o el hierro de nuestra sangre— en el medio interestelar, sembrando el material para futuras generaciones de estrellas y planetas.

El nuevo candidato, sin embargo, llega con cautelas. La falta de una firma elemental clara obliga a mantener el hallazgo en el terreno de lo “posible”. “Necesitamos observaciones más profundas con Chandra para confirmar la naturaleza del objeto”, admiten los investigadores en el estudio. A su favor juega la coherencia del cuadro general: una burbuja de gas en expansión detectada previamente, una emisión de rayos X diez veces más brillante de lo esperado y una ubicación que encaja con los modelos de muerte estelar en regiones de formación masiva.

La región de Sagitario C es un hervidero de estrellas jóvenes y masivas, donde los campos magnéticos esculpen filamentos de cientos de años luz y el gas se calienta a millones de grados.

Las observaciones se enriquecieron con datos en infrarrojo del telescopio James Webb, que captó el resplandor del gas en la región H II y ayudó a separar la emisión térmica de la posible firma de la supernova. La combinación de múltiples longitudes de onda —rayos X, radio, óptico e infrarrojo— demuestra por qué la astronomía moderna necesita todos los ojos disponibles para desentrañar los secretos del cosmos.

Si futuras campañas de Chandra confirman el remanente, los astrónomos tendrán un laboratorio único para estudiar cómo las explosiones estelares interactúan con el campo magnético y el gas extremo del centro galáctico. Por ahora, el borrón azul de Sagitario C sigue siendo un misterio vibrante, un susurro de muerte estelar a un paso del monstruo que habita el corazón de nuestra galaxia.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Un posible remanente de supernova, detectado como una emisión anómala de rayos X en la región de Sagitario C, en el centro de la Vía Láctea.
  • Dónde: A unos 26.000 años luz de la Tierra, en las inmediaciones del agujero negro supermasivo Sagitario A*.
  • Institución responsable: Equipo liderado por la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), con participación del INAF y la Universidad de Nanjing.
  • Cuándo: El estudio se publicó el 11 de junio de 2026 en The Astrophysical Journal.
  • Impacto a futuro: De confirmarse, sería uno de los remanentes de supernova más cercanos al centro galáctico jamás encontrados, un laboratorio único para entender la muerte estelar en entornos extremos.

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