España incorporó 13.100 nuevos millonarios en 2025, elevando la cifra total a 259.700 personas con más de un millón de dólares en activos financieros, según el Informe sobre la Riqueza Mundial 2026 de Capgemini. El Ibex 35 y el mercado inmobiliario fueron los grandes artífices de este incremento, pero la concentración del patrimonio en el 1% más rico deja una pregunta incómoda: ¿se está ampliando la brecha hasta hacerla insalvable?
Claves de la operación
- El Ibex 35 se disparó un 49% en 2025 y la capitalización bursátil superó el billón de euros. La banca lideró con subidas cercanas al 96%, y el beneficio neto del sector alcanzó los 18.500 millones de euros, un 5,1% más que en 2023.
- La inversión inmobiliaria superó los 18.450 millones de euros, un 31% más que el año anterior. El precio del metro cuadrado marcó máximos históricos en las grandes ciudades, con incrementos de dos dígitos que engordaron el patrimonio de los propietarios.
- El 1% de los grandes patrimonios acumula el 34,8% de la riqueza de este colectivo. El número de ultrarricos (más de 30 millones de dólares) creció un 9,4%, su riqueza aumentó un 9,7% y el 68% de los grandes inversores planea aumentar su exposición a capital privado.
El Ibex 35 y la vivienda, los dos motores del nuevo millonario
La bolsa española vivió en 2025 su mejor año en tres décadas. La subida del 49% del Ibex 35 llevó la capitalización bursátil a superar el billón de euros, rozando el PIB nacional, un hito que no se veía desde antes de la burbuja de las puntocom. Quienes tenían carteras diversificadas en renta variable española vieron cómo sus posiciones se revalorizaban de forma acelerada. El sector bancario fue el gran protagonista: los bancos del selectivo se anotaron una revalorización conjunta del 96% y aportaron 18.500 millones de euros en beneficios netos, sin embargo, la mejora de márgenes también provocaron críticas por el encarecimiento de hipotecas.
En paralelo, el mercado inmobiliario siguió su escalada. La inversión en activos residenciales y comerciales alcanzó 18.450 millones de euros, un 31 % más que en 2024, la cifra más alta desde 2018. El precio medio del metro cuadrado en Madrid y Barcelona creció a doble dígito, revalorizando el parque de viviendas de quienes ya eran propietarios. Para quienes buscaban comprar su primera vivienda, la ecuación se complicaba aún más.
Concentración extrema: el capital se acumula en menos manos
El informe de Capgemini revela una tendencia que no es nueva pero que en 2025 se intensificó: el 1% de los grandes patrimonios acumula ya el 34,8% de toda la riqueza de ese colectivo, y el segmento que más creció no fue el de los millonarios de entrada (aquellos con entre uno y cinco millones de dólares), sino el de los megamillonarios con más de 30 millones. Su número aumentó un 9,4%, mientras que su riqueza conjunta lo hizo un 9,7%, superando ampliamente la media del 5,3% que registró el total de millonarios españoles.
Esa dinámica no es casual: quien ya dispone de grandes sumas de capital accede a vehículos de inversión —capital privado, fondos alternativos, estructuras sofisticadas— que el pequeño inversor no puede tocar. De hecho, el 68% de los grandes patrimonios consultados por Capgemini declara su intención de aumentar la exposición al capital privado, una clase de activo que ha ofrecido rentabilidades muy superiores a la media del mercado en los últimos años.
La riqueza crece, pero lo hace empujada por activos que exigen tener riqueza previa para acceder a ellos. El ascensor social se ha detenido en la planta baja.
El espejismo de la riqueza: cuando la subida del Ibex 35 no llega a toda la sociedad
Que la bolsa y la vivienda generen millonarios es una buena noticia para la economía en su conjunto, pero conviene leerla con matices. España añadió 13.100 nuevos ricos en 2025 y, sin embargo, la tasa de ahorro de los hogares está en mínimos y la emancipación juvenil se retrasa más que nunca. El Banco de España viene advirtiendo de que la riqueza financiera está concentrada en las generaciones de más de 55 años, mientras los menores de 35 apenas tienen exposición a la bolsa y, por tanto, no se benefician de las fuertes revalorizaciones.
En el ladrillo, la paradoja es aún más dolorosa: los precios suben, lo que alegra a los propietarios, pero impide el acceso a quien no hereda. Las compraventas se mantuvieron altas en 2025, pero el esfuerzo financiero para adquirir una vivienda alcanzó niveles no vistos desde la burbuja. Esta dualidad —riqueza para el que ya tiene, barrera para el que aspira— es el reverso de un mercado que en apariencia funciona.
Desde esta redacción observamos que el ciclo actual replica patrones históricos en los que el crecimiento del PIB se traduce en mayor concentración. La combinación de una bolsa alcista y un mercado inmobiliario en máximos ha generado 13.100 nuevos millonarios, pero también han ensanchado la brecha social. La Ley de Vivienda, los controles de precios en algunas comunidades y la reforma fiscal del ahorro son palancas que pueden atenuar la brecha, pero ninguna de ellas ataca la raíz: la necesidad de que el rendimiento del trabajo, y no solo el del capital, se traduzca en capacidad de ahorro e inversión a largo plazo.





