Anza ha soltado la actualización que los validadores y los desarrolladores de Solana llevaban meses esperando. Agave 3.1, la nueva versión del cliente validador mayoritario de la red, llega como candidata a mainnet con tres cambios que apuntan directo al cuello de botella de la escalabilidad: el límite de account infos en las invocaciones CPI se multiplica por cuatro, las cuentas de voto se rediseñan para repartir ingresos de bloque sin sorpresas y, por fin, la renta de las cuentas empieza a bajar.
CPI x4: el límite que ya reclamaban los DEX y los aggregators
Hasta ahora, pasar más de 64 account infos en una llamada entre programas era técnicamente imposible en Solana. Cualquier DEX, agregador o protocolo que necesitara mover listas largas de cuentas tenía que dedicar recursos a deduplicar y reconstruir esos datos antes de cada CPI, un engorro que añadía complejidad y consumía cómputo. Con la activación de SIMD-0339 dentro del ciclo de Agave 3.1, el límite sube a 255 account infos, un salto que casi cuadruplica la capacidad y que, según los propios mantenedores, era una de las peticiones más repetidas por equipos como Jupiter o DFlow.
La mejora es retrocompatible: los programas existentes no tienen que cambiar nada, pero sí se ajustan los costes de cómputo para que escalen con el número de cuentas. La idea es que quien utilice más recursos pague por ellos sin castigar a los contratos simples. Dicho de otro modo, se abre la puerta a interacciones DeFi mucho más densas sin que el programador tenga que malabarear con las limitaciones de la syscall.
Vote Account V4: adiós al rug pull de comisiones
El otro gran paquete de esta actualización afecta directamente a los validadores. La SIMD-0185 introduce el Vote Account V4, una versión nueva del estado de la cuenta de voto que permite separar las comisiones de dos fuentes de ingresos distintas. Hoy en día, la recompensa por inflación y las fees de los bloques acaban mezcladas en una sola tasa, y todo el dinero cae en la cuenta de identidad del validador, que no puede ser una cold wallet porque firma mensajes constantemente. Con el nuevo diseño, los validadores podrán designar dos colectores independientes —uno para la recompensa de inflación y otro para los ingresos de bloque— y fijar comisiones en puntos básicos.
Paralelamente, la SIMD-0249 retrasa la entrada en vigor de cualquier cambio de comisión hasta que pase al menos una época completa. Es la medida que faltaba para frenar los commission rug pulls, esos picos de comisión al 100% que algunos validadores aplicaban justo antes del cierre de época para capturar recompensas y luego volvían a la normalidad. Ahora el delegador tendrá una época entera de aviso y podrá mover sus SOL si no le gusta la subida.
Las prisas por tener este esquema listo no son casuales. Todo este rediseño del voto es la base sobre la que se asentará el reparto de ingresos de bloque intraprotocolo (la SIMD-0123) y la futura mejora de consenso Alpenglow, que promete exprimir aún más la capacidad de la red.
Sin el Vote Account V4 no hay reparto de fees de bloque sin un solo punto de confianza, y sin ese reparto la descentralización del stake se estanca.
La renta baja, aunque sea un primer paso
Mientras tanto, el coste de almacenar datos en Solana —lo que el sector llama rent— sigue siendo uno de los frenos más evidentes para escalar la adopción a millones de usuarios. A día de hoy, crear una simple token account (ATA) exige algo más de 0,002 SOL, unos 0,25 dólares con el precio actual. Puede parecer poco, pero si un protocolo quiere hacer un airdrop directo a un millón de wallets, la factura se dispara a 250.000 dólares solo en renta. La SIMD-0194 que se activa con Agave 3.1 no soluciona el problema de raíz —eso vendrá con las tres SIMD adicionales que ya están en tramitación—, pero sí da un primer paso importante: simplifica el cálculo de la exención de renta, elimina las operaciones de coma flotante y reduce el coste de cómputo de verificar el estado de una cuenta de 256 CU a solo 8. Además, renombra el parámetro lamports_per_byte_year y duplica su valor predeterminado como preludio de ajustes más profundos.
En la práctica, para los desarrolladores significa que comprobar si una cuenta está exenta de renta será casi gratis, lo que facilita la creación de programas más eficientes y sienta las bases para rebajas posteriores sin necesidad de tocar el consenso cada vez.
Análisis: una actualización de infraestructura que refuerza el camino hacia Alpenglow
He dejado para el final las mejoras de rendimiento porque, aunque son importantes, son el tipo de noticia que los validadores ya esperan en cada salto de versión. Con Agave 3.1, la E/S de disco durante el replay se desploma un 93% —de más de 1.100 operaciones a menos de 80—, lo que alarga la vida del hardware y estabiliza los tiempos de bloque. El reinicio del cliente, que con las versiones 1.* superaba la media hora, ahora se completa en menos de un minuto. Y el procesamiento de transacciones duplica su velocidad gracias a una corrección que evitaba que los hilos bancarios perdieran el 39% del tiempo sincronizándose con el PoH en lugar de ejecutar.
Pero lo que realmente importa es el contexto. Anza ha reconocido por primera vez que mantiene un equipo dedicado de red teaming que ataca la testnet pública de Solana con escenarios de denegación de servicio y bloques adversarios cada hora. Este programa, que ya estaba en marcha durante el ataque DDoS de diciembre —que alcanzó picos de casi 6 Tbps sin mella visible en las confirmaciones—, explica por qué la red aguantó sin despeinarse mientras otras plataformas se habrían ido al suelo.
La actualización a Agave 3.1 no va a incendiar los gráficos de precios en el corto plazo, pero es justo el tipo de trabajo de fontanería que separa a una red preparada para manejar valor institucional de un laboratorio de pruebas. Con el límite de CPI ampliado, la comisión de los validadores más transparente y la renta empezando a ceder, Solana se quita de encima tres piezas de fricción que llevaban años molestando a los equipos que están construyendo aplicaciones reales. Ahora toca que los validadores adopten la versión —Anza busca ya un 25% del stake— y que las feature gates se activen sin sorpresas. Si lo consiguen, será un empujón silencioso pero sólido hacia el próximo gran hito: Alpenglow.




