Cani Fernández se despide de la CNMC con una advertencia: el dinero no está por encima de las reglas

La presidenta de la CNMC, Cani Fernández, reivindica la independencia del organismo en su último acto público antes de expirar su mandato. Critica a los grandes poderes económicos y defiende que la regulación no se doblega ante el dinero.

Can Cani Fernández se despide de la CNMC con un aviso directo: “El dinero no está por encima de las reglas”. A cinco días de que expire su mandato, la presidenta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha aprovechado su último acto público para reivindicar la independencia del organismo y lanzar un mensaje inequívoco a los grandes poderes económicos.

El escenario fue el desayuno del Foro de la Nueva Economía en el Hotel Mandarin Oriental Ritz de Madrid, este jueves 11 de junio. La ley permite que la máxima responsable del regulador continúe en funciones hasta que se nombre a un sucesor, pero su mandato formal expira el próximo martes 16 de junio, coincidiendo con el consejo de ministros. Sin noticias del Gobierno sobre la renovación, la intervención de Fernández olió a despedida y a advertencia.

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Un adiós con mensaje: la independencia frente al poder económico

La presidenta saliente recurrió a Quevedo para explicar la esencia del derecho de la competencia: “Quevedo nos advirtió de la fuerza del dinero, definiéndolo como un poderoso caballero, y lo constatamos cada día”. Acto seguido, añadió: “Es precisamente para eso para lo que existe el derecho de la competencia: para recordarle a Don Dinero que también está sometido a las reglas, que el tamaño no da patente de corso y que la eficiencia nunca puede ser una excusa para la exclusión”.

En su discurso, Fernández evitó dar nombres para su relevo, pero sí dejó claro el perfil que, a su juicio, debe reunir quien ocupe el despacho en la sede de la calle Alcalá: “Capacidad técnica, capacidad técnica, capacidad técnica, sentido común. Creo que con esas dos nos vale”, respondió ante los medios. Unas palabras que escucharon en primera fila directivos de Iberdrola, Endesa, Enagás y Redeia, copando la representación del Ibex 35.

El legado regulatorio: energía, telecos y ferrocarril

Fernández definió la regulación energética como el gran reto de su mandato, su particular “Everest regulatorio”, un ámbito que ha exigido, según dijo, técnica, temple y sentido de Estado.. En seis años la CNMC ha tenido que equilibrar la protección de los consumidores con los incentivos necesarios para que las empresas inviertan en transición energética. Un equilibrio nada fácil en épocas de precios disparados y tensiones geopolíticas.

Entre los hitos del periodo también destacó la desregulación de mercados mayoristas de telecomunicaciones, donde la competencia ha madurado lo suficiente como para retirar ciertas obligaciones a los operadores dominantes. “Regular bien consiste también en saber salir a tiempo cuando el mercado ha madurado”, afirmó. Asimismo, la presidenta puso en valor la apertura del transporte ferroviario de viajeros, que ha traído más operadores y mejores precios para los usuarios.

En seis años, la CNMC ha demostrado que la verdadera competencia no se negocia con el tamaño y que un regulador independiente se mide cuando las decisiones disgustan a todos por igual.

No menos importante ha sido la transformación interna de la institución. Fernández subrayó que la CNMC ha reforzado sus capacidades tecnológicas y de análisis de datos para supervisar mercados cada vez más complejos: plataformas digitales, algoritmos, inteligencia artificial. La evolución hacia un supervisor más digital es una de las herencias que la presidenta quiere dejar como sello de su gestión.

El futuro de la CNMC entre la continuidad y la renovación política

Con la fecha de caducidad a la vuelta de la esquina, la gran incógnita sigue siendo quién relevará a Cani Fernández. El Gobierno mantiene silencio sobre los plazos y los nombres, mientras en los círculos económicos se especula con que la actual presidenta podría continuar interinamente si el Ejecutivo y el principal partido de la oposición no alcanzan un acuerdo para renovar la cúpula. La ley lo permite, pero la situación refleja una vez más la dificultad de blindar los reguladores del juego político.

En el tramo más político de su alocución, la presidenta fue contundente: “La independencia se demuestra cuando la decisión es difícil, cuando disgusta a unos y a otros, y cuando exige recordar que la seguridad jurídica no es una manía de juristas, sino una garantía democrática. La CNMC solo sirve a España si decide con rigor, transparencia y sin obediencias indebidas”. Un mensaje que sonó a legado pero también a recado: la autonomía del supervisor no puede ser moneda de cambio en la negociación de cargos.

El sector empresarial, especialmente el energético, seguirá de cerca los movimientos. La CNMC ha sido clave en la fijación de peajes eléctricos, la supervisión de los mercados mayoristas y la autorización de concentraciones. Mantener una institución sólida y libre de interferencias es, como dejó claro Fernández, una cuestión de Estado.

El legado de Cani Fernández no está sólo en los expedientes resueltos, sino en haber mantenido un tono institucional en tiempos de ruido. La prueba de fuego para su sucesor será conservar esa independencia cuando el ciclo político apriete. Porque, como recordó la propia presidenta, don Dinero nunca descansa.


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