El dato de inflación de Estados Unidos de mayo de 2026 ha sorprendido con un IPC general del 4,2% interanual, cinco décimas más que abril y la lectura más alta desde mayo de 2023. El Ibex 35 reaccionó con un retroceso del 0,18% en una sesión que empezó plana y acabó teñida de rojo. La renta variable española no fue la más castigada, pero la sombra de una Reserva Federal sin margen y un Banco Central Europeo en guardia ha sentado mal al parqué madrileño.
La energía impulsa el dato más alto en tres años
El Departamento de Trabajo de Estados Unidos confirmó que los precios energéticos avanzaron un 23,5% en los últimos doce meses. Solo en mayo, la subida mensual fue del 3,9%, acelerando frente al 3,8% de abril. La guerra de Irán, iniciada hace algo más de tres meses, ha tensado los mercados del crudo y del gas natural, y el efecto se traslada con fuerza al IPC general. La propia oficina estadística subraya que la energía explica más del 60% del incremento mensual del índice.
Los alimentos tampoco dieron tregua: un 3,1% más en tasa anual, con los menús fuera de casa encareciéndose un 0,3% mensual. El dato subyacente —que excluye energía y alimentación— repuntó al 2,9% interanual, una décima por encima de abril, lo que, confirma que las presiones inflacionistas no quedan confinadas en los surtidores. La vivienda, con un avance mensual del 0,3%, mantiene el pulso sin señales de enfriamiento.
La lectura es incómoda para la Reserva Federal. Su próxima reunión, el 17 de junio, se ha convertido en un punto de inflexión: con los precios escalando y el empleo aún robusto, un recorte de tipos parece descartado, y el mercado empieza a poner en precio un escenario de pausa prolongada —incluso algún miembro interno ya se atreve a hablar de subida adicional—.
El Ibex 35 cede un 0,18% y los bonos se tensan
El Ibex 35 cerró en 11.420 puntos, cediendo un 0,18% en una jornada que se movió entre los 11.380 y los 11.480 enteros. Los valores más expuestos a los costes energéticos, como Iberdrola (-0,7%) y Endesa (-0,5%), lideraron las caídas, mientras que Repsol (+1,2%) aprovechó la subida del crudo. El sector bancario, sensible a la pendiente de tipos, se tiñó de rojo: BBVA perdió un 0,9% y CaixaBank, un 0,6%.
En los mercados de deuda, la rentabilidad del bono estadounidense a diez años escaló hasta el 4,35%, un nivel que no tocaba desde mediados de mayo. El bund alemán se contagió y repuntó al 2,70%, arrastrando consigo a la deuda periférica. La prima de riesgo española se amplió en cinco puntos básicos hasta los 82 puntos, reflejo del temor a que el BCE también se vea obligado a adoptar un compás de espera más largo del previsto.

La inflación estadounidense no solo retrasa los recortes de la Fed: está modificando la pendiente de tipos en todo el mundo, y el Banco Central Europeo no puede mirar hacia otro lado.
¿Un antes y un después para el BCE?
El dato de mayo obliga a revisar el mapa de expectativas para Fráncfort. Hasta esta mañana, los mercados descontaban un primer recorte la semana que viene y otro hacia septiembre. Ahora, la probabilidad de un movimiento bajista en la reunión del BCE del 11 de junio se ha reducido del 85% al 55% en los futuros monetarios, según datos de Bloomberg que recogía la sesión del tarde. No porque la economía europea vaya mal, sino porque la inercia del otro lado del Atlántico está estrechando la brecha entre las políticas monetarias y encareciendo la financiación en euros a través del canal del dólar.
Es un dilema conocido: si la Fed se mantiene firme y el BCE recorta, el euro se debilitaría, lo que a su vez importaría inflación a través de las materias primas. El IPC español está más contenido que el americano —el último dato armonizado fue del 2,8%—, pero la historia de los últimos dos años demuestra que los choques energéticos no distinguen divisas. La guerra de Irán es el comodín que puede desbaratar cualquier pronóstico. Y la inflación subyacente estadounidense del 2,9% sugiere que el margen para aflojar la política monetaria es más reducido de lo que anticipaba el consenso de analistas.
A mi juicio, el BCE intentará navegar con el mensaje de ‘dependencia de los datos’, que ya ha templado las expectativas de recortes. La presidenta Lagarde compareció ayer ante el Parlamento Europeo con un tono más comedido, y hoy, con este dato, las actas de la próxima reunión podrían destilar más cautela de la contada. No espero un giro halcón fulminante, pero sí un ajuste en el ritmo de los recortes. Para las cotizadas españolas, un escenario de tipos altos durante más tiempo significa que las empresas endeudadas con financiación variable sufrirán en su cuenta de resultados, mientras que la banca —que domina el Ibex— podría ver estrecharse sus márgenes si la curva de tipos se aplana. Es la ecuación incómoda que nadie quería ver en junio.
El mercado, mientras tanto, se prepara para la cita de la Fed del día 17. Si el mensaje de Powell es de pausa prolongada, la prima de riesgo podría escalar otros diez puntos en cuestión de horas. La calma del verano, con el 4,2% sobre la mesa, es un recuerdo del pasado.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: El Ibex 35 cerró con un descenso del 0,18% en los 11.420 puntos. Las utilities y las constructoras compensaron parcialmente la caída inicial, pero el sector financiero encajó el golpe ante la pendiente de los tipos.
Clave técnica: El selectivo español pierde el soporte de los 11.450 puntos que había defendido desde finales de mayo. Si no lo recupera en la sesión del 11 de junio, el siguiente suelo firme se sitúa en los 11.280 puntos.
Apunte macro: La prima de riesgo española repuntó ligeramente hasta los 82 puntos básicos, cinco más que en la apertura. La subida de la rentabilidad del bund alemán, arrastrada por el movimiento del treasury estadounidense, explica la tensión.




