BlackRock acaba de lanzar el iShares Space Technologies (STAR), un ETF diseñado para replicar el índice bursátil de referencia de la nueva economía espacial. El producto, que empezará a cotizar en los próximos días en la bolsa estadounidense, permitirá a los inversores minoristas participar del auge del sector antes incluso de que SpaceX —la joya de la corona— salga a bolsa.
El ETF STAR seguirá una cesta de empresas relacionadas con tecnologías espaciales, satélites y servicios orbitales. La particularidad es que el índice de referencia ha sido diseñado para incorporar de forma dinámica a compañías que se estrenen en el mercado, como será el caso de SpaceX. Aunque la fecha exacta de la OPV de la empresa de Elon Musk sigue sin desvelarse, todo apunta a que podría materializarse en 2027, un hito que BlackRock quiere capitalizar desde el primer minuto.
Así funciona el ETF espacial de BlackRock
El iShares STAR se suma a una carrera en la que ya compiten fondos como el ARK Space Exploration & Innovation ETF (ARKX) de Cathie Wood o el Procure Space ETF (UFO). La diferencia con estos productos reside en la metodología del índice subyacente: en lugar de limitarse a las cotizadas actuales, el STAR incluirá de manera automática a las empresas que realicen una oferta pública inicial (OPI) en el sector espacial durante los próximos años, siempre que cumplan ciertos criterios de capitalización.
Las comisiones del fondo aún no se han hecho públicas, aunque fuentes cercanas a la gestora sugieren que se situarán en línea con otros ETFs temáticos de iShares, en torno al 0,47% anual. El lanzamiento se produce en un momento de gran apetito inversor por el sector: la economía espacial mueve ya cerca de 450.000 millones de dólares al año y, según estimaciones de Morgan Stanley, podría superar el billón en 2040.
La estrategia de BlackRock no es casual. El gigante de la gestión de activos, con más de 9 billones de dólares bajo administración, lleva tiempo reforzando su oferta de ETFs temáticos para captar flujos de dinero que antes iban a la gestión activa. En 2025, los ETFs temáticos captaron 120.000 millones de dólares en todo el mundo, y la firma quiere una porción del pastel espacial.
SpaceX, el activo que todos quieren
El interés de los inversores se concentra en SpaceX, valorada en 150.000 millones de dólares en las últimas rondas de financiación privada. La compañía de Elon Musk domina el mercado de lanzamientos comerciales con su cohete reutilizable Falcon 9 y está desplegando la constelación de satélites Starlink, que ya genera ingresos recurrentes de miles de millones de dólares al año.
Un ETF que incorpore a SpaceX en su cesta permitirá a los pequeños ahorradores exponerse a un activo que, de otro modo, solo estaría al alcance de fondos de capital riesgo o inversores institucionales. BlackRock pretende que el STAR canalice parte del ahorro minorista que, año tras año, se queda fuera de las grandes operaciones del mercado privado.
El verdadero gancho del ETF STAR no es la tecnología, sino el acceso privilegiado a la OPV más esperada del siglo.
Análisis: democratizar el espacio sin quemarse
Desde el punto de vista editorial, el movimiento de BlackRock tiene sentido táctico pero no está exento de riesgos. La demanda por ETFs espaciales ya existe, como demuestra que ARKX gestione 2.300 millones de dólares desde su lanzamiento en 2021. Sin embargo, el sector espacial es volátil y depende en buena medida de contratos gubernamentales y de la evolución tecnológica. Un fallo en un lanzamiento o un cambio regulatorio en las órbitas bajas puede tumbar las valoraciones de la noche a la mañana.
Al incluir en el índice a empresas que aún no cotizan, BlackRock está apostando por un mecanismo que minimiza el riesgo de «perseguir al caballo ganador»: en lugar de comprar SpaceX a cualquier precio en el día de su OPV, el ETF la incorporará de forma gradual y ponderada, limitando la exposición a la euforia inicial. Sin embargo, cabe preguntarse si el índice tendrá capacidad real para absorber una compañía de 150.000 millones sin desequilibrar la cesta.
En mi opinión, el iShares STAR llega en un momento dulce para el sector, pero su éxito dependerá de cuán rápido se materialice la OPV de SpaceX. Si el proceso se dilata hasta 2028 o más allá, el producto podría perder atractivo frente a sus competidores. Lo que sí está claro es que BlackRock no quiere llegar tarde a la fiesta del espacio, y ha elegido un vehículo que democratiza el acceso de una forma que pocos gestores pueden replicar.
El desenlace de esta historia no se escribirá en los próximos trimestres, sino en el día que SpaceX debute en bolsa. Ese será el auténtico test para el ETF STAR y para la tesis de inversión que lo sustenta.





