The Economist alerta: el alto el fuego entre EE.UU. e Irán pende de un hilo tras nuevas violaciones

El intercambio de misiles y ataques aéreos entre Irán e Israel reaviva las dudas sobre la sostenibilidad del alto el fuego acordado en abril. Las tensiones con Líbano y la postura contradictoria de Trump ponen en jaque el acuerdo.

Cuando un alto el fuego se sostiene apenas por un hilo, cualquier chispa puede reavivar el incendio. Eso es exactamente lo que ha ocurrido esta madrugada: Irán lanzó salvas de misiles balísticos contra Israel y horas después, Israel replicó con ataques aéreos en suelo iraní. Como advierte The Economist, el acuerdo que hace dos meses detuvo la guerra entre Estados Unidos e Irán se tambalea como nunca.

Lo que sucedió en la madrugada: misiles iraníes y contraataque israelí

Según el análisis de Greg, especialista de The Economist, la secuencia fue rápida y peligrosa. Primero, Irán disparó varias oleadas de misiles contra Israel a última hora del domingo, justificándolo como respuesta a los bombardeos israelíes sobre Beirut durante el fin de semana. Los sistemas de defensa israelíes interceptaron los proyectiles y no se reportaron daños significativos en tierra. Horas después, la aviación israelí golpeó objetivos en Irán, incluidos emplazamientos de misiles y una planta petroquímica. Mientras tanto, los hutíes de Yemen también lanzaron un ataque contra el norte de Israel, sumando más presión a una madrugada de escalada.

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El nudo libanés: por qué Irán vincula la tregua a Líbano

Desde que el alto el fuego entró en vigor en abril, ha existido un desacuerdo fundamental entre Irán, Estados Unidos e Israel: si el cese de hostilidades incluiría también los ataques sobre Líbano. En los primeros días del acuerdo, Irán condicionó su cumplimiento a que Donald Trump frenara las operaciones israelíes en territorio libanés. Trump acabó ordenando a Israel que limitara el alcance geográfico y la intensidad de sus incursiones, pero Benjamin Netanyahu siempre ha rechazado ese vínculo. En las últimas semanas, Israel ha intensificado su ofensiva aérea, golpeando incluso la capital libanesa durante el fin de semana. Para Irán, esta escalada en Líbano es inaceptable y advierte que los dos conflictos están entrelazados.

El ataque a una petroquímica: un mensaje y un riesgo de represalias en cadena

El bombardeo israelí contra una planta petroquímica iraní tiene una doble lectura, explica Greg desde The Economist. Por un lado, el impacto económico y energético para Irán es considerable. Por otro, Teherán interpreta este tipo de ataques como escaladas mayores que exigen una respuesta contundente. Ya en marzo, un bombardeo israelí similar a una instalación petroquímica en el sur de Irán provocó que, al día siguiente, Irán lanzara misiles contra una planta de gas licuado en Qatar y una refinería saudí. Existe ahora el temor fundado de que Irán amplíe el conflicto horizontalmente y ataque objetivos económicos en los Estados del Golfo, lo que arrastraría a Estados Unidos al conflicto y haría saltar por los aires la tregua.

“Ambos países, Estados Unidos e Irán, quieren respetar el acuerdo. Pero cuanto más se alargue este intercambio, más difícil será contenerlo.”

— Greg, analista de The Economist

La ambigüedad de Trump: regaños públicos, ¿luz verde en privado?

La postura del presidente estadounidense es, una vez más, contradictoria. De madrugada, Trump atendió la llamada de un periodista del FT y soltó una frase que ya circula por todas las redacciones: “Netanyahu tiene que aceptar cualquier trato que yo imponga. Yo doy las órdenes, él no”. Además, algunas filtraciones apuntan a que el presidente ha dado por zanjada la cuestión y exige que las hostilidades cesen. Sin embargo, en privado la historia podría ser muy distinta. Como sugiere The Economist, es poco probable que Trump haya marcado una línea roja real; lo más plausible es que haya dado a Israel un margen para la represalia, siempre que se mantuviera dentro de ciertos parámetros y no fuera masiva. La aparente bronca pública escondería, por tanto, una luz verde táctica.

Una tregua pendiendo de un hilo… pero con posibles salidas

A pesar de la gravedad de los acontecimientos, el alto el fuego aún respira. “Sigo pensando que tanto Estados Unidos como Irán ven en el acuerdo un interés común”, señala Greg, y que ninguno quiere otra ronda de destrucción aún mayor. Washington no ha intervenido directamente y parece intentar refrenar a los israelíes entre bastidores. Irán, aunque ha disparado misiles, ha empleado salvas más pequeñas que en el pasado, dejando con ello una rendija diplomática. La clave ahora está en si la administración Trump pone un límite claro a la ofensiva israelí o permite que la escalada continúe. Cuanto más tiempo pase, más difícil será contener el incendio.

El tablero de Oriente Próximo vuelve a temblar. El mercado energético, siempre hipersensible a cualquier tensión cerca del Estrecho de Ormuz, observa la secuencia con nerviosismo. Pero no solo se juega la estabilidad de los precios del petróleo: está en entredicho la credibilidad de la política exterior de Trump y, sobre todo, la frágil paz que algunos creían posible. Por ahora, la guerra entre Estados Unidos e Irán no ha vuelto oficialmente, pero quienes analizan la región saben que una sola chispa mal gestionada puede desatar un polvorín que parecía dormido.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de The Economist en YouTube.

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