El pasado mes de agosto, un tribunal de Columbia Británica sacudió los cimientos de la propiedad privada en la costa oeste canadiense. En un reportaje de Bloomberg Television, se detalla el caso que enfrentó a las Cowichan Tribes con el gobierno federal: una disputa de una década que culminó con el reconocimiento del título aborigen sobre unos 800 acres en pleno corazón del área metropolitana de Vancouver.
El litigio, iniciado en 2014, no fue un camino fácil. Durante 513 días de audiencias se presentaron casi 3.000 documentos como prueba. El canal recuerda que, a diferencia del resto de Canadá, la Corona nunca firmó tratados con la mayoría de las más de 200 naciones originarias de la provincia durante la colonización. Esa omisión histórica mantiene aún hoy en flujo su relación legal.
Un fallo que corrige una injusticia colonial
Según expone Bloomberg, la Corte Suprema de Columbia Británica determinó que en la década de 1850 un gobernador colonial reservó esas tierras como una reserva indígena, pero funcionarios de la época permitieron que se convirtieran en propiedad privada. El juez citó los derechos indígenas consagrados en la Constitución canadiense.
En palabras del magistrado, recogidas por el reportaje, el título aborigen es un «derecho previo y superior a la tierra». La sentencia devuelve así la jurisdicción a las tribus cowichan, los pueblos originarios que habitaron la zona durante miles de años, y obliga a que los terrenos en manos del gobierno y del municipio de Richmond sean transferidos a la nación indígena.
Durante el vídeo, un líder comunitario explica la perspectiva de su pueblo: hay que centrarse en la justicia histórica, pero sin repetir los agravios sufridos. «Nadie va a ir a por la casa de un particular», subrayan desde la comunidad. La intención no es desposeer a individuos, sino negociar con la Corona una reparación colectiva que maximice los beneficios para todos.
«El título aborigen es un derecho previo y superior a la tierra.»
— Corte Suprema de Columbia Británica, citada por Bloomberg Television
Una franja de tierra valorada en 1.300 millones de dólares
El área reconocida no es un páramo. Un análisis de los registros fiscales más recientes sitúa el valor catastral de las propiedades afectadas en unos 1.300 millones de dólares canadienses (algo más de mil millones de dólares estadounidenses). Las imágenes aéreas que muestra Bloomberg revelan un bullicioso polígono industrial con almacenes de grandes compañías como Walmart o Coca-Cola, además de zonas residenciales.
El canal entrevista a vecinos que muestran su descontento. Uno de ellos admite que «la decisión es totalmente equivocada» y que ahora no podría vender su casa porque ningún comprador se arriesgaría. Grandes promotores inmobiliarios han visto cómo se retiraba la financiación para nuevos proyectos en el lugar.
El terremoto político: de la izquierda regional a la derecha nacional
La sacudida ha alcanzado a todos los niveles. El premier izquierdista de Columbia Británica, David Eby, calificó el fallo de «golpe inesperado» para el trabajo de reconciliación. Según el reportaje, la opinión pública está cambiando: la mitad de los ciudadanos de la provincia considera que se presta demasiada atencion a los asuntos indígenas, una región que suele percibirse como la más progresista de Canadá.
A escala federal, el líder conservador Pierre Poilievre ha pedido proteger explícitamente la propiedad privada en futuros acuerdos con las Primeras Naciones. Mientras, el primer ministro Mark Carney afirmó que el gobierno discrepa «radicalmente» del fallo y ha recurrido la decisión, buscando su suspensión cautelar.
El rompecabezas de reconciliar derechos ancestrales y propiedad privada
El tribunal no resolvió cómo armonizar el título aborigen con los títulos de propiedad privada ya existentes, trasladando esa patata caliente al gobierno. Las apelaciones se prolongarán durante años. Mientras tanto, la incertidumbre se extiende por todo el país: otros litigios similares amenazan con reabrir deudas históricas y poner en juego miles de millones.
Como señala Bloomberg, Columbia Británica apuesta por firmar tratados en vez de librar batallas judiciales. Ya está negociando con 29 grupos indígenas, según su comisión de tratados. Una representante de las Primeras Naciones recuerda que, desde el precedente Delgamuukw, el título aborigen tiene un componente económico ineludible, y que su pueblo debe formar parte de la solución y del desarrollo económico de la zona.
El veredicto de Columbia Británica está abriendo una grieta que va mucho más allá de sus fronteras. La accidentada historia de Canadá con sus pueblos originarios ha alcanzado de lleno al presente. Y con miles de millones sobre la mesa, nadie sabe aún quién cargará con la factura.
Puedes ver todos los detalles en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube:





