Bitcoin ha vuelto a dar un susto. En las últimas semanas, la criptomoneda más grande del mundo se ha deslizado hasta los 60.000 dólares, un nivel que no veía desde principios de 2025. La sensación en los foros y en las redes es de pánico, pero un informe de BloFin Research publicado hoy asegura que la caída no solo era esperada, sino que encaja como un guante en los patrones históricos del ciclo de cuatro años.
La corrección, que supone un descenso de aproximadamente el 50% desde el máximo de octubre de 2025, sigue la misma pendiente y cronograma que las de 2013, 2017 y 2021. Y aunque el dolor es real para quien compró en máximos, los datos sugieren que no hay un pánico irracional detrás: más bien, es el funcionamiento previsto de un mercado que, ciclo tras ciclo, repite su coreografía.
El patrón de cuatro años: de los halving a la corrección
Bitcoin no ha dejado de sorprender, pero los datos de BloFin Research muestran que su comportamiento es predecible en el largo plazo. El activo digital ha seguido un ciclo de cuatro años, marcado por un evento conocido como halving (la reducción a la mitad de las nuevas monedas que reciben los mineros). Cada halving, programado aproximadamente cada cuatro años, reduce la oferta nueva que entra al mercado, y eso —unido a la demanda— ha generado máximos históricos seguidos de correcciones profundas. Desde el primer ciclo completo, los picos se han registrado en los finales de 2013, 2017, 2021 y 2025.
El último máximo llegó en octubre de 2025. Ahora, siete meses después, Bitcoin cotiza en torno a 60.000 dólares, un descenso del 50% desde aquel récord. Aunque pueda parecer preocupante, el informe de BloFin Research lo coloca en parámetros normales: las caídas de los ciclos anteriores fueron del 77% al 85%, mucho más profundas. Y en todos los casos, los mínimos se alcanzaron aproximadamente un año después del máximo, lo que sitúa la posible ventana de suelo en el cuarto trimestre de 2026.
Institucionales: no son holders eternos
Una de las grandes esperanzas de este ciclo era que la entrada masiva de inversores institucionales, a través de los ETF al contado aprobados a principios de 2024 y de compradores como Strategy (antes MicroStrategy), amortiguase las correcciones. Strategy, que acumuló más de medio millón de bitcoins, vendió una parte de sus reservas por primera vez en cuatro años durante este descenso. Mientras, los ETF han registrado salidas netas importantes. Según BloFin Research, estas operaciones confirman que los institucionales funcionan como capital de asignación: invierten cuando el mercado está alcista y reducen exposición cuando el riesgo aumenta, exactamente igual que cualquier otro inversor.
Además, tres de las mega-IPO más esperadas de la década —SpaceX, OpenAI y Anthropic— están drenando liquidez del ecosistema cripto. El capital de riesgo que en otros ciclos habría ido a Bitcoin está fluyendo hacia esas salidas a bolsa. Y los empleados e inversores que ya poseen acciones de esas compañías no podrán vender hasta que finalicen los periodos de bloqueo, algo que no ocurrirá hasta mediados o finales de 2026. Cuando esos bloqueos expiren, el capital liberado podría reciclarse en activos de mayor beta, como Bitcoin, dando un posible empujón al próximo ciclo.
Los mínimos de Bitcoin han llegado siempre en el cuarto trimestre del año siguiente al máximo, y esta vez el calendario apunta a la misma ventana.
Qué esperar en lo que queda de año
El estudio de BloFin Research no es una bola de cristal, sino un mapa de ciclos. Que la caída de este año sea del 50% en lugar del 85% sugiere una maduración del mercado, pero tampoco lo blinda contra el patrón histórico. Si la secuencia se mantiene fiel, los próximos meses serán de lateralidad o de ligeros descensos adicionales, sin pánico irracional. El momento clave, según el análisis, está en el cuarto trimestre de 2026.
Para el inversor particular, lo importante es recordar que Bitcoin lleva haciendo esto durante más de una década. Las correcciones duelen, pero también han sido la antesala de los mayores repuntes. Y aunque cada ciclo trae narrativas distintas —esta vez los ETF y las tesorerías corporativas—, el ritmo de fondo sigue marcado por la reducción de oferta de cada halving y por la psicología cíclica del mercado. Por ahora, Bitcoin está siguiendo el guion.




