Wall Street acaba de abrir una nueva puerta a Solana. Dieciséis fondos cotizados (ETF) de SOL han recibido el visto bueno de la SEC y han comenzado a cotizar en las principales bolsas estadounidenses, con el BSOL de Bitwise como claro ganador en su primer día. El vehículo movió 56 millones de dólares en unas horas —el mejor estreno del año— y, por primera vez en un ETF de criptomonedas, incorpora staking nativo, que retribuye al inversor con un 7% anual.
La aprobación llega tras meses de retrasos por el cierre del Gobierno estadounidense y la acumulación de más de 150 solicitudes de productos cotizados (ETP) sobre 35 activos digitales. Solana, con 23 peticiones, se ha convertido en el activo más demandado por las gestoras. De todas esas solicitudes, dieciséis ETF de SOL ya tienen luz verde y han arrancado en bolsas como el NYSE Arca, donde se negocia el Bitwise Solana Staking ETF (BSOL). Esta oleada marca un hito para la red: por primera vez, el inversor tradicional puede comprar exposición a SOL regulada y con rendimiento por delegación, sin salir de su bróker.
Bitwise arrasa en el estreno: 56 millones de dólares y el mejor debut de 2026
El BSOL de Bitwise se ha llevado todos los focos. En su primera jornada en el NYSE Arca, el fondo registró un volumen de negociación de 56 millones de dólares, la cifra más alta entre todos los nuevos lanzamientos de ETF del año. Para ponerlo en contexto, supera con holgura los registros iniciales del ETF de bitcoin de BlackRock cuando debutó en enero de 2024, aunque aquel producto fue escalando hasta convertirse en el de mayor crecimiento de la historia. La intensidad del arranque refleja el apetito por Solana en los mercados regulados.
Bitwise había preparado el terreno con una estrategia agresiva: recortó la comisión de gestión al 0,20% y renunció a ella por completo durante los tres primeros meses o hasta que el fondo alcance los 1.000 millones de dólares en activos. Mientras tanto, otros pesos pesados como Fidelity, Grayscale, VanEck o Franklin Templeton también han lanzado sus propios ETF de SOL, aunque ninguno ha igualado la tracción del BSOL en su debut.
El éxito no es casualidad. La posibilidad de obtener rendimiento por staking —la delegación de SOL a validadores a cambio de recompensas— convierte a estos ETF en algo más que un simple vehículo de precio. Es un factor diferencial que ningún otro ETF de criptoactivos había podido ofrecer.
Staking al 7%: la gran baza de los ETF de Solana frente a a los de Ethereum
Los ETF de Solana han nacido con una ventaja que los de Ethereum no tuvieron: el staking nativo integrado. En mayo, la SEC publicó una guía que aclaraba que las actividades de staking no constituyen una oferta de valores, abriendo la puerta para que los fondos de SOL incorporen esta funcionalidad desde el primer día. El resultado es que los inversores reciben un 7% de rendimiento anual, muy por encima del 2,5–3% que habría ofrecido un ETF de Ether con staking.
Solana, además, facilita mucho las cosas. A diferencia de otras redes Proof of Stake, aquí no hay penalizaciones (slashing) activas, y el período de desvinculación es de dos días como máximo. Eso permite a los gestores de los ETF reinvertir las recompensas sin bloquear los fondos durante semanas. En la práctica, el inversor ve cómo su posición genera ingresos pasivos mientras mantiene la liquidez del producto cotizado. Es la primera vez que un activo digital con staking alto entra en la Bolsa con todas las de la ley.
Una guerra de comisiones que abarata la entrada al inversor
Con más de una decena de ETF de SOL compitiendo, la batalla se ha trasladado a las comisiones. El rango típico en bitcoin y Ethereum está entre el 0,15% y el 0,25%, y Solana no ha sido la excepción. Bitwise fue el primero en bajar al 0,20%, pero Franklin Templeton y otros gestores han presentado enmiendas con tarifas aún menores, algunas con exenciones temporales para captar los primeros flujos.
La dinámica recuerda a la guerra de comisiones que siguió al lanzamiento de los ETF de bitcoin en 2024, cuando BlackRock y Fidelity se alternaron promociones. Para el inversor minorista, la consecuencia es clara: la exposición a Solana a través de un producto regulado nunca había sido tan barata ni tan sencilla.
Qué significa esta oleada para Solana y para el inversor: el análisis
La llegada de dieciséis ETF de Solana al mercado estadounidense cambia el tablero. Hasta ahora, el inversor institucional que quería exposición a SOL tenía que lidiar con la autocustodia, los exchanges cripto o los productos cotizados de futuros, que arrastran ineficiencias como el contango. Con los ETF spot, cualquier cuenta de corretaje puede comprar una participación que replica el precio de SOL y, además, genera rendimiento. La puerta la han abierto en paralelo las nuevas normas genéricas de listado de la SEC, que redujeron los plazos de aprobación de 240 a 75 días, siempre que el activo cumpla ciertos criterios.
El precedente más cercano fue la explosión de los ETF de bitcoin, que canalizaron 61.800 millones de dólares en entradas netas desde enero de 2024 y colocaron al iShares Bitcoin Trust (IBIT) de BlackRock como el ETF de más rápido crecimiento de la historia. Si Solana sigue una fracción de esa senda, el impacto sobre el precio y la liquidez de SOL podría ser notable. Pero hay que ser prudente. La red aún arrastra la sombra de sus paradas de 2021 y 2022, y la concentración del staking en unos pocos validadores —o en productos de un puñado de gestoras— introduce un riesgo de centralización que conviene vigilar.
Por primera vez, el inversor tradicional puede obtener un 7% anual sobre SOL sin renunciar a la regulación ni a la liquidez de un ETF.
Con todo, el catálogo de ETF de Solana es la apuesta más articulada que ha hecho Wall Street por un activo digital desde el debut de los fondos de bitcoin. La gran pregunta ahora es si BlackRock, el mayor gestor del mundo, acabará sumándose a la fiesta. En agosto de 2025, la firma aseguró que no tenía planes inmediatos. Si eso cambia, la marea de capital podría convertir a SOL en un activo tan común en cartera como lo son hoy los bonos corporativos.
Mientras tanto, el inversor ya tiene dónde elegir: dieciséis ETF, uno de ellos con staking al 7%. La puerta está abierta.




