Pavel Durov ha confirmado este martes que Toncoin pasará a llamarse Gram, recuperando el nombre que el proyecto tuvo en su whitepaper original de 2018. La criptomoneda nativa de la red TON, integrada con Telegram, se disparó un 10% tras el anuncio, en una jornada que también disparó el volumen de negociación.
La decisión no es un capricho. Gram fue el nombre elegido para el token durante el primer impulso de Telegram Open Network (TON), que en 2018 recaudó 1.700 millones de dólares en una de las mayores ofertas iniciales de la historia. Sin embargo, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) intervino en 2020 alegando que se trataba de una emisión de valores no registrada. Telegram abandonó el proyecto, devolvió el dinero a los inversores y liberó el código. Fue entonces cuando la comunidad lo relanzó como Toncoin bajo la tutela de la TON Foundation.
Ahora, con Durov al frente de la hoja de ruta —bautizada como «Make TON Great Again»—, el cambio de nombre recupera la identidad original. «Estamos regresando a nuestras raíces y comenzando un nuevo capítulo», publicó el fundador de Telegram en sus redes.
Qué implica el cambio de nombre
Lo primero que hay que aclarar es que no hay trampa. No se requiere ningún swap de tokens (intercambio de una criptomoneda por otra). TON seguirá siendo la blockchain; solo la moneda se renombra a Gram, y los balances, el staking (el mecanismo por el que se bloquean monedas a cambio de recompensas) y las aplicaciones DeFi (finanzas descentralizadas) continuarán funcionando sin cambios. Quienes tengan Toncoin en una cartera o en un exchange verán automáticamente cómo su ticker se actualiza a GRAM en las próximas tres semanas.
El mercado ha reaccionado con entusiasmo. La subida del 10% puede parecer modesta comparada con otros rallies, pero llega en un momento en que TON llevaba semanas lateralizando. El volumen de negociación se multiplicó, y los datos de staking muestran un incremento notable de monedas bloqueadas, lo que sugiere que los inversores están comprando con la vista puesta en las próximas fases del plan de Durov.
El mercado cripto lee el regreso del nombre Gram como una validación del control de Durov sobre el proyecto.
¿Por qué ahora y qué sigue en la hoja de ruta?
El renombrado es el paso 4 de los 7 que componen la hoja de ruta «Make TON Great Again». Los anteriores ya introdujeron mejoras técnicas de calado: Catchain 2.0 redujo el tiempo de finalización a menos de un segundo; las comisiones cayeron un 83%, situándose casi a cero; y Telegram se convirtió en el mayor validador de la red, bloqueando millones de TON. El rally de mayo, cuando Durov tomó las riendas, llevó el precio de aproximadamente 1.30 dólares a máximos cercanos a 2.80, con subidas de entre el 23% y más del 100%.
Los próximos pasos incluyen el rediseño de ton.org, mejoras en TON Pay y la construcción de puentes de liquidez con Bitcoin. Además, la integración con Telegram se estrechará para facilitar pagos y el uso de mini apps. Con casi 1.000 millones de usuarios potenciales, la adopción masiva parece el objetivo último.
El peso simbólico de Gram y el intento de Telegram de recuperar el terreno perdido
Lo que Durov está haciendo es algo más que un lavado de cara. Es una jugada de nostalgia estratégica. Gram era, en 2018, uno de los proyectos más ambiciosos del ecosistema cripto, y su veto por parte de la SEC dejó una cuenta pendiente. Ahora, con un regulador estadounidense más laxo tras las elecciones de 2024 y con MiCA ya plenamente operativo en Europa, el contexto es muy distinto. Telegram puede mover ficha sin temer las mismas consecuencias.
La claridad de marca es otro factor clave. Para un usuario medio de Telegram que nunca ha comprado cripto, «Toncoin» suena a jerga técnica; «Gram» es un nombre corto, pegadizo y fácil de recordar. Si Telegram quiere que sus mini apps y su sistema de pagos funcionen con cripto, necesitan un nombre que no dé miedo. Y Gram lo tiene.
No obstante, los riesgos persisten. La dependencia de la red TON en Telegram como principal validador centraliza el poder. Y aunque Durov insiste en que el proyecto es descentralizado, la realidad es que el mercado está apostando a que su control es bueno para el precio. Cualquier giro en la hoja de ruta o una nueva disputa legal podría evaporar las ganancias. De momento, el mercado ha votado con sus compras. La próxima parada: la actualización de las carteras y la llegada de los puentes con Bitcoin, previstos para este verano.




