El precio de Bitcoin ha tocado mínimos de dos meses, rondando los 72.000 dólares, y la firma de análisis Weiss Crypto considera que se está gestando una de las mejores oportunidades de compra de los últimos años. La caída, que se acelera tras varios intentos fallidos de superar los 90.000 dólares, está siendo interpretada por algunos expertos como la sacudida final de un mercado bajista que ha durado más de lo esperado.
La criptomoneda acumula una corrección cercana al 20% desde los máximos del pasado año, un movimiento que ha disparado las alarmas entre los inversores menos experimentados. Sin embargo, el análisis de ciclos de Weiss Crypto apunta en otra dirección: lejos de anticipar un colapso, la actual debilidad podría ser la confirmación de que la fase bajista está agotándose.
Juan M. Villaverde explicó que varios de sus modelos macroeconómicos, de liquidez y de ciclos vuelven a coincidir en la misma lectura. El mínimo que Bitcoin marcó en febrero encaja con las proyecciones que su equipo había trazado desde el año anterior. Tras ese suelo, el mercado rebotó, pero con menos fuerza de la prevista debido a tensiones geopolíticas, en particular la escalada en el estrecho de Ormuz.
Para Villaverde, esos eventos generaron una desviación temporal, no un cambio estructural. “Bitcoin se ha estado moviendo junto con el contexto macro”, dijo el analista en un vídeo divulgado por Weiss Crypto. La liquidez global y las señales del mercado de bonos, dos indicadores que el equipo sigue con lupa, empezaron a girar a la baja casi al mismo tiempo que el precio, reforzando la tesis de una corrección más que de un inicio de ciclo bajista profundo.
El analista también observó con atención si el optimismo en torno a la Ley Clarity —un proyecto legislativo que avanzaba hacia el Senado estadounidense— podía contrarrestar las señales bajistas de corto plazo. “Era la única oportunidad que tenía Bitcoin de ignorar el escenario negativo de liquidez”, reconoció. Al no producirse una ruptura al alza decisiva, el peso de la evidencia siguió inclinándose hacia una pausa.
Lo relevante es dónde ve Villaverde el posible suelo. No espera una caída por debajo de 70.000 dólares, aunque admite que un movimiento hacia los 60.000 sigue siendo compatible con su marco de ciclos Hurst. La zona más probable, según sus cálculos, se sitúa entre los 65.000 y 66.000 dólares, un nivel que mantendría un mínimo más alto respecto a febrero y preservaría la estructura alcista del ciclo de 320 días.
No se trata de un nuevo derrumbe, sino de la corrección que podría certificar el final del mercado bajista más superficial de la historia.
En lugar de vender sus posiciones al contado o abrir posiciones cortas, Villaverde está gestionando este tramo con opciones. Con el precio cerca de 80.000 dólares, comenzó a vender calls (contratos que dan derecho a comprar a un precio fijado). Una eventual venta masiva le llevaría a vender puts (derecho a vender) en niveles de 70.000, 65.000 o 60.000 dólares. Esta estrategia, habitual entre inversores profesionales, busca generar ingresos extra mientras se espera el desenlace del movimiento.
La implicación más amplia que dibuja Weiss Crypto es que Bitcoin podría estar formando la estructura bajista más suave de su historia, moldeada por la demanda institucional. Si el mínimo de febrero no se pone a prueba, sería la primera vez que un mercado bajista de criptomonedas termina con un único suelo no revisitado.
Conviene recordar que los ciclos pasados no garantizan resultados futuros. En 2018, tras el pico de 20.000 dólares, Bitcoin perdió más del 80% y necesitó casi tres años para recuperarse. La corrección de 2022, con la quiebra de Terra y FTX, también fue profunda, aunque más corta. Que el actual retroceso sea menos doloroso no significa que esté exento de riesgo: la liquidez global sigue tensa y las decisiones de los bancos centrales en los próximos meses pueden apretar o aflojar la cuerda.
La lectura de Weiss Crypto, en cualquier caso, pone sobre la mesa una posibilidad pocas veces vista: que el inversor que ha aguantado la volatilidad de los últimos meses esté más cerca de lo que parece de ver la luz al final del túnel. No es una invitación a comprar sin criterio, pero sí un recordatorio de que las mejores oportunidades suelen aparecer cuando el miedo domina los titulares.




