La inteligencia artificial prometía revolucionar la productividad, pero para muchas empresas se está convirtiendo en un agujero negro de costes que supera a los empleados que pretendía sustituir. Esta es una de las advertencias que el periodista económico Lorenzo Ramírez lanzó en su última intervención en Negocios TV, donde también alertó sobre el riesgo de desabastecimiento energético y la fragilidad financiera europea.
El bloqueo de Ormuz y la amenaza de petróleo a 150 dólares
Según el análisis de Ramírez, la tensión entre Estados Unidos e Irán ha pasado de ser una crisis diplomática a una amenaza permanente para el tránsito de hidrocarburos. El estrecho de Ormuz, clave para el suministro global, ha dejado de ser un escenario de riesgo teórico. “Siempre existía la amenaza del cierre, ahora hemos comprobado que se puede bloquear”, explicó el periodista. Esta nueva realidad, afirma, obliga a países como Japón, Taiwán, India y toda Europa a rediseñar sus estrategias de importación energética.
Un informe de la British Institution citado en la entrevista sostiene que, si no se alcanza un alto el fuego en julio, los amortiguadores que contienen los precios del crudo desaparecerán y el barril podría dispararse por encima de los 150 dólares. A ese escenario se suma un Banco Central Europeo que ya advierte de una posible crisis financiera, mientras las principales empresas de inteligencia artificial aceleran sus salidas a bolsa ante la incertidumbre del verano.
La negligencia europea frente a la escasez de gas y fertilizantes
Ramírez fue especialmente crítico con las autoridades del viejo continente: “Los problemas vienen de lejos y son consecuencia directa de decisiones adoptadas por gobernantes europeos que han demostrado servilismo a los intereses de Estados Unidos y negligencia en prácticamente todas las decisiones económicas de los últimos veinte años”. El analista recordó que, aunque la narrativa oficial culpa al conflicto geopolítico, la crisis de suministro de gas y fertilizantes tiene raíces mucho más profundas.
En este contexto, China ha abierto el grifo de los fertilizantes nitrogenados, producidos en gran parte con carbón en lugar de gas natural, lo que le otorga una influencia adicional sobre Europa y el sudeste asiático. Mientras tanto, los almacenes europeos de gas natural están bajo mínimos en una época en la que habitualmente se aprovechan los precios bajos para llenarlos. Alemania ha firmado un acuerdo con Canadá para recibir gas licuado a partir de 2030, pero sus terminales de regasificación son insuficientes. “Ahora mismo hay un riesgo de que el precio se dispare para hogares y empresas justo después del verano, con el correspondiente efecto inflacionario”, advirtió Ramírez, lo que a su vez condicionaría las decisiones del BCE sobre tipos de interés.
Agentes autónomos: cuando el remedio sale más caro que la enfermedad
El giro hacia la inteligencia artificial plantea una paradoja que, según Ramírez, muchas grandes empresas de Estados Unidos ya están sufriendo. Los agentes autónomos —sistemas de IA que actúan como empleados con acceso a cuentas, contratos y procesos internos— están resultando más costosos que los trabajadores a los que han reemplazado. La razón es simple: los tokens o fichas de acceso funcionan bajo un oligopolio que no ha reducido precios a pesar de las expectativas de economías de escala. “Hay compañías que están abandonando estas suscripciones porque el coste es mayor que el salario del empleado sustituido, y se enfrentan a un colapso productivo porque sin pagar el servicio la IA se apaga”, explicó.
Además, la concentración del mercado en manos de unos pocos gigantes tecnológicos introduce un riesgo sistémico. El analista Michael Burry, famoso por anticipar la crisis de 2008, ha señalado que las próximas salidas a bolsa de SpaceX, OpenAI y Anthropic absorberán más capital del que consumió la burbuja de las puntocom. Según Ramírez, “todo fondo que quiera participar tendrá que deshacer posiciones en otros sectores, y en verano, con menos negociación, cualquier movimiento se amplifica”.
El plan de sustituir empleados por agentes de IA no solo no reduce costes, sino que los está disparando, y el emperador podría estar menos vestido de lo que creemos.
— Lorenzo Ramírez
Implicaciones para el lector y lectura editorial
El mensaje subyacente de todo el análisis es que nos encontramos en un momento en el que coinciden múltiples vectores de inestabilidad: un conflicto energético sin solución a corto plazo, un posible repunte inflacionario ligado al gas, y una burbuja tecnológica que amenaza con distorsionar los mercados financieros. Para el ciudadano medio, esto se traduce en la probabilidad de que los tipos de interés no bajen tan rápido como se esperaba y que el coste de las hipotecas y los suministros básicos siga presionando la economía doméstica.
Ramírez deja una puerta abierta a la esperanza: la entrada de modelos chinos de inteligencia artificial podría quebrar el oligopolio y abaratar los costes de los agentes autónomos, pero, ironiza, eso pondría en peligro la estabilidad de las empresas que hoy sustentan la seguridad nacional estadounidense. Es decir, cualquier solución genera un nuevo problema. Por eso insiste en que el tiempo corre en contra y que la verdadera responsabilidad está en quince años de decisiones económicas erráticas en Europa. La pregunta que queda en el aire es si los mercados lograrán hacer entrar en razón a unos gobiernos que, en su opinión, están absolutamente desnortados.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Negocios TV:




