Aciturri historia: el tornero que fundó un gigante de 500 millones

El empresario Ginés Clemente, que arrancó en 1977 con un taller en Miranda de Ebro, ha elegido la capital andaluza para lanzar Govera Inversiones. La firma aspira a crear nuevos nichos industriales desde una ciudad que para él es un 'pueblo grande'.

En 1977, Ginés Clemente era el único empleado de un pequeño taller de mecanizado en Miranda de Ebro. Cuarenta y nueve años después, la compañía que nació de aquella iniciativa, Aciturri, factura más de 500 millones de euros al año y emplea a 3.500 personas en varios países. La historia del tornero que se convirtió en referente de la aeronáutica europea acaba de sumar un nuevo capítulo: la elección de Sevilla como sede de Govera Inversiones, su nueva firma de capital industrial.

Esa mudanza estratégica sorprende, pero el empresario burgalés la explica con una mezcla de afecto y pragmatismo que define su trayectoria. “Varias razones. Hay una emocional, que mi padre es andaluz y yo llevo el nombre de mi abuelo, que era almeriense”, relató en una entrevista con ABC. La conexión familiar se refuerza con su hija, residente en la ciudad desde hace quince años, y con el recuerdo imborrable del viaje de novios que hizo a la capital hispalense hace casi medio siglo.

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La anécdota de aquel primer contacto tiene color sevillano. Preguntó a una pareja de la Guardia Civil de Tráfico por el Hotel Madrid y, al saber que eran de Miranda, los agentes les escoltaron —motocicleta delante, otra detrás— hasta la puerta, entre algunos sustos. “Desde entonces siempre me he encontrado muy bien en Sevilla”, rememora. Le basta caminar para sentirse guiado, como en un “pueblo grande”, y que la gente le llame por su nombre.

De un taller en Miranda a proveedor aeronáutico europeo

El crecimiento de Aciturri ha sido silencioso pero constante. El grupo participa en programas de primer nivel de la aviación comercial y ha diversificado su presencia internacional con una plantilla que supera las 3.500 personas. La facturación, por encima de 500 millones de euros, lo convierte en uno de los proveedores españoles de referencia del sector, aunque su nombre apenas suene fuera de los círculos industriales.

La clave, según quienes conocen a Clemente, está en la cultura del taller. “Nosotros tenemos la buena costumbre de no pedir a las instituciones nada que no debamos pedir”, sostiene. Esa máxima explica también por qué Govera Inversiones no se limita a replicar el modelo de Miranda en otro punto del mapa. Necesitaba un espacio más amplio, pero sin renunciar a la cercanía que le ha dado resultado.

La elección de Sevilla no fue casual. “En España, bajo mi punto de vista, sólo había tres posibilidades: Madrid, Barcelona o Sevilla. Y no tuve ninguna duda en elegir Sevilla”, afirma. La decisión de de apostar por el sur tiene, además, un trasfondo económico: en Andalucía encuentra un ecosistema que escucha y apoya iniciativas industriales, algo que valora tras décadas de tratar con administraciones.

“Sólo había tres posibilidades: Madrid, Barcelona o Sevilla. Y no tuve ninguna duda.”

Govera Inversiones: la apuesta sevillana

Con Govera Inversiones, Ginés Clemente busca identificar nuevos nichos de mercado en el sector industrial, complementando así el músculo de Aciturri sin solaparlo del todo. La sede andaluza le proporciona un escaparate distinto, más próximo al sur de Europa y con conexiones institucionales que, hasta ahora, no había explorado de forma directa.

El empresario insiste en que no se trata de un desarraigo: “A Miranda nunca renunciamos ni renegamos”. De hecho, la ciudad burgalesa mantendrá el centro de gravedad del grupo aeroespacial. Pero la diversificación geográfica responde a una lectura práctica del mercado: si quieres crecer, a veces hay que salir del aula para encontrar nuevos alumnos.

El perfil de Clemente, forjado a base de mecanizado y contratos con los grandes fabricantes, encaja con una Sevilla que viene apostando por la industria aeronáutica —con plantas como las de Airbus— y que ofrece costes operativos y calidad de vida competitivos. “Sevilla tiene un clima perfecto, si quitamos julio y agosto”, bromea, aunque la frase esconde una valoración real: el entorno favorece la retención de talento y la estabilidad de los equipos.

Un modelo que desafía la centralidad de los grandes núcleos

La trayectoria de Ginés Clemente invita a repensar algunos clichés sobre la empresa industrial española. No todo se decide en Madrid o Barcelona; la competitividad puede construirse desde Miranda de Ebro, con 35.000 habitantes, y ahora se refuerza con un nuevo anclaje en la periferia dinámica que representa Andalucía.

En un país donde la concentración de sedes empresariales en la capital es apabullante, elegir Sevilla como plataforma de inversión es un gesto que tiene algo de declaración. No es la primera vez que un empresario con raíces provinciales opta por mantenerse alejado de los centros de poder, pero pocos lo hacen con una facturación de 500 millones a las espaldas y con la intención de crear más empresa.

El reto para Govera Inversiones será transformar la intuición industrial en operaciones concretas. Clemente no necesita levantar otro Aciturri —ya lo ha hecho—, sino demostrar que su método puede replicarse en otros sectores sin perder la esencia de taller que le ha permitido sumar contratos con los principales fabricantes aeroespaciales. La pregunta que deja abierta esta nueva etapa es si habrá encontrado en Sevilla la misma “brújula” que siempre le guió en Miranda.

Mientras tanto, el tornero sigue allá donde lo reconocen por el nombre, encantado de que un autobús de paisanos de su ciudad venga a visitar la Feria de abril sin otro propósito que sentirse en casa.


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