Esta es la principal conclusión del último informe de BloombergNEF y en este sentido, los analistas son muy claros: el almacenamiento ha entrado en una nueva fase de crecimiento masivo y acelerado.
El almacenamiento va dispararse gracias a la presencia de renovables y necesidad de flexibilidad en redes
El mercado global de almacenamiento energético superó por primera vez en 2025 la barrera de los 100 gigavatios de nueva capacidad instalada. Según BloombergNEF, el año pasado se desplegaron 112 GW y 307 GWh de almacenamiento energético en todo el mundo (sin contar las centrales hidroeléctricas de bombeo), lo que supone un crecimiento interanual del 48% respecto a 2024.
La consultora considera que el ritmo de expansión del almacenamiento está siendo incluso más rápido que el que experimentaron en su día la energía solar y la eólica. En este sentido, subraya que el sector ha pasado de instalar 10 GW anuales a superar los 100 GW en apenas cuatro años, mientras que la fotovoltaica necesitó alrededor de ocho años y la eólica cerca de quince para alcanzar esa misma escala.

Las previsiones apuntan además a una aceleración todavía mayor. De hecho, BloombergNEF estima que el despliegue mundial alcanzará los 158 GW en 2026 y que las instalaciones anuales superarán los 300 GW en 2036, impulsadas por la creciente penetración de las energías renovables, la necesidad de flexibilidad en las redes eléctricas y la rápida caída de costes de las baterías.
Baterías de iones de sodio: cuando el litio no es suficiente
China es la principal ganadora de la carrera por el almacenamiento
Dentro del panorama internacional, los analistas apuntan China como principal líder de esta transformación. De hecho, datos de la consultora sostienen que el gigante asiático concentró el 54% de todas las nuevas instalaciones mundiales de almacenamiento en 2025, muy por delante de Estados Unidos, que representó el 16% del mercado. Al mismo tiempo, otros mercados comienzan a ganar peso, como Australia (donde las instalaciones se multiplicaron casi por seis en un año) o Arabia Saudí, que está emergiendo como nuevo actor relevante gracias a la entrada de proveedores chinos.
Por otro lado, el informe también destaca que, las baterías están dejando de ser un complemento del sistema eléctrico para convertirse en un elemento central de la integración renovable. En 2016 se instalaban 56 MW solares por cada 1 MW de almacenamiento, pero ya en el año pasado esta realidad cambió cayendo esta relación de 6 a 1 y BNEF prevé que se reduzca más llegando hasta 4 a 1 durante este año.
Para los analistas, esta evolución refleja un cambio estructural en el sistema energético global, donde el crecimiento de la energía solar y eólica, ya exige grandes volúmenes de almacenamiento capaces de desplazar energía entre distintas horas del día, estabilizar la red y responder a nuevos consumos eléctricos, como los centros de datos o la recarga de vehículos eléctricos.

En paralelo, BloombergNEF anticipa el inicio de una transición tecnológica más allá del litio, ya que a pesar de que las baterías LFP (litio-ferrofosfato) todavía representaron más del 90% de las nuevas instalaciones en 2025, el informe prevé un fuerte crecimiento del almacenamiento de larga duración y de tecnologías alternativas como las baterías de sodio. De hecho, la consultora estima que las nuevas instalaciones de almacenamiento de larga duración (sistemas capaces de operar durante seis horas o más) se cuadruplicarán este año hasta alcanzar los 2 GW, con un protagonismo creciente de tecnologías no basadas en ion-litio y con China nuevamente como principal motor industrial.
En definitiva, la era del almacenamiento ni es que sea un futuro a conseguir, sino que es una realidad patente que marcará el rumbo de todo el sistema energético mundial para dar respuesta a los nuevos problemas propios de nuestro tiempo, como es el caso de: la satisfacción de energía de la demanda de los centros de datos o actuar como mecanismo de apoyo a las ya omnipresentes energías renovables.




