EE.UU. incauta 1.000 millones en criptomonedas a Irán: el movimiento de Bessent que nadie esperaba

La cantidad incautada por Washington es la mayor confirmada hasta ahora en criptodivisas a Irán. La operación se produce en un momento de creciente tensión en Oriente Medio y refuerza la estrategia del Tesoro de Bessent para ahogar financieramente al régimen de Teherán.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha confiscado casi 1.000 millones de dólares en criptomonedas vinculadas a Irán. El anuncio lo hizo el propio secretario, Scott Bessent, en medio de una escalada de tensión en Oriente Medio que mantiene en vilo a los mercados financieros globales.

La operación, confirmada por fuentes oficiales y adelantada por The Block, representa la mayor incautación de activos digitales realizada por Washington a un país sancionado. Para Bessent, es la prueba de que el cerco financiero contra el régimen iraní también alcanza al mundo cripto.

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Según los datos disponibles, los fondos confiscados procedían de distintas carteras y exchanges que operaban bajo las sanciones impuestas por la OFAC, la oficina de control de activos del Tesoro. Las autoridades no han detallado aún qué criptomonedas concretas se han incautado, pero fuentes del sector apuntan a que una parte importante estaba en bitcoins y stablecoins.

El mayor golpe financiero con criptoactivos a Irán

El monto de casi 1.000 millones de dólares supera con creces cualquier confiscación anterior de criptodivisas a un Estado. En los últimos años, el Tesoro estadounidense había congelado cuentas vinculadas a grupos terroristas o a Corea del Norte, pero nunca a este nivel contra Irán.

Para ponerlo en contexto, la suma equivale a casi el 10% de las reservas de divisas que Irán tendría expuestas en los circuitos internacionales, según estimaciones de analistas. Eso da una idea del impacto real sobre la capacidad de financiación del régimen.

Nunca antes una operación de este tipo había puesto en jaque una vía de financiación tan sustancial para un país sometido a sanciones.

Bessent ha sido claro en en que esta acción no será aislada. El secretario del Tesoro quiere mandar un mensaje a cualquier entidad que intente eludir las restricciones: el blockchain no es un refugio blindado.

Bessent y la ofensiva económica contra Teherán

Scott Bessent asumió el cargo en 2025 con la promesa de endurecer la política de sanciones. Su equipo ha multiplicado la presión sobre los países que, a su juicio, desestabilizan Oriente Medio. La confiscación masiva de criptoactivos es la última muestra de esa hoja de ruta.

Irán lleva años utilizando criptomonedas para sortear el bloqueo financiero internacional. La oferta de energía barata y la dificultad de acceder al sistema SWIFT convirtieron el minado de bitcoin y las transferencias con stablecoins en una alternativa para financiar importaciones y exportaciones.

Pero la tecnología no es anónima. La trazabilidad de las blockchains públicas permite a las agencias de inteligencia seguir los flujos de fondos si logran vincular una cartera con una persona o entidad sancionada. Eso es exactamente lo que ha hecho el Tesoro en esta ocasión, según explican los expertos.

Por qué esta operación es una señal para el ecosistema cripto global

Más allá del pulso geopolítico, la incautación tiene una lectura interna para la industria cripto. Demuestra que los reguladores tienen cada vez más herramientas para rastrear y bloquear fondos ilícitos, algo que los escépticos del sector ponían en duda hace solo unos años.

Las plataformas de intercambio, sobre todo las que operan en Estados Unidos, van a redoblar sus controles de KYC (know your customer) y de procedencia de fondos. De hecho, la mayoría de los grandes exchanges ya colaboran con la OFAC y congelan direcciones señaladas.

En Europa, la normativa MiCA (Reglamento sobre Mercados de Criptoactivos) ha introducido exigencias similares, y operaciones como la de Bessent pueden acelerar la cooperación entre ambos lados del Atlántico. El mensaje es claro: el anonimato en las criptos tiene cada vez más límites.

La cooperación entre Estados Unidos y la UE en materia de sanciones digitales se ha intensificado desde 2025. Compartir listas de direcciones sancionadas es ya una rutina entre las agencias financieras, y la operación contra Irán podría sentar las bases para colaboraciones aún más ambiciosas.

Ahora bien, también hay riesgos. Los analistas advierten de que Irán podría intensificar el uso de criptomonedas de privacidad, como Monero, o recurrir a mezcladores descentralizados para dificultar el rastreo. Nada de eso sorprendería a los servicios de inteligencia, pero sí añadiría una capa de complejidad técnica a futuras confiscaciones.

La pregunta ahora es cómo responderá Teherán. Los analistas creen que el régimen intentará mover los fondos restantes a plataformas descentralizadas o a jurisdicciones menos cooperativas, pero la capacidad de rastreo de las agencias occidentales ha demostrado ser mucho mayor de lo que se creía hace solo un par de años.

En cualquier caso, la operación de los 1.000 millones de dólares es un punto de inflexión. Quienes pensaban que las criptomonedas eran un salvoconducto para evadir sanciones se equivocaban. Y quien crea que no habrá más acciones como esta, quizá también.


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