El Banco Santander reanudará mañana, 28 de mayo, su programa de recompra de acciones de 5.030 millones de euros, según ha comunicado a la CNMV. La entidad había suspendido temporalmente este programa el pasado 23 de abril debido a que la adquisición de Webster Bank incluía acciones de Santander como contraprestación.
Los accionistas de Webster Financial —entre los que se encuentran gigantes como Vanguard (10,55%), BlackRock (8,4%) o Fidelity (5,8%)— aprobaron ayer la fusión con el grupo español, lo que despeja el camino para retomar la recompra.
El programa, iniciado el 4 de febrero, estaba previsto que finalizara el 21 de julio. Ahora, tras la pausa de más de un mes, se extiende hasta el 21 de agosto de 2026, con el objetivo de reducir el capital social mediante la amortización de los títulos adquiridos.
La operación de Webster, valorada en 12.200 millones de dólares (unos 10.323 millones de euros), supone una fuerte apuesta por el mercado estadounidense, donde Santander aspira a alcanzar un ROTE del 18% en 2028.
La recompra de 5.030 millones, equivalente a cerca del 6% de la capitalización bursátil del banco, tiene un poderoso efecto antidilución. De hecho, la entrega de acciones de Santander a los vendedores de Webster diluyó a los accionistas existentes; el buyback neutraliza ese impacto y devuelve el beneficio por acción (BPA) a sus niveles previos.
Santander utiliza el buyback como escudo antidilutivo en la integración de Webster, una jugada que preserva el valor para el accionista actual mientras refuerza su posición en Estados Unidos.
El buyback como escudo antidilutivo
Santander no es nuevo en esto. En los últimos ejercicios, el banco ha combinado dividendos en efectivo con programas de recompra para retribuir a sus accionistas de forma fiscalmente eficiente. Pero esta operación tiene un matiz distinto: la emisión de títulos para pagar parte de Webster generó una dilución inmediata que era necesario compensar.
Los 5.030 millones de recompra actuarán como un contrapeso exacto, absorbiendo las nuevas acciones y manteniendo la disciplina de capital. En términos de BPA, el impacto neto será prácticamente neutro, pero con una señal de control muy bien recibida por el mercado.
El calendario, además, es ajustado. Quedan menos de tres meses para ejecutar el programa completo, lo que implica compras diarias muy elevadas que sostendrán la cotización de forma mecánica durante el verano.

Análisis E-E-A-T: ¿Por qué Santander necesita recomprar ahora?
En mi lectura, el Santander está aplicando una receta clásica: aprovechar los excesos de capital generados en un entorno de tipos altos para fortalecer la acción. Pero hay más. La ratio CET1 fully loaded del grupo se sitúa cómodamente por encima del 12%, lo que le permite ejecutar este buyback sin poner en riesgo la solvencia ni la capacidad de seguir creciendo en otros mercados.
Cabe recordar que la adquisición de Webster fue aprobada con una prima razonable y con la expectativa de generar sinergias en banca de empresas y minorista en el noreste de Estados Unidos. La recompra, en este contexto, no es solo un retorno al accionista, sino un voto de confianza del consejo en que los números cuadran.
Ahora bien, el riesgo existe: la ejecución del programa se concentra en un periodo estival de baja liquidez, lo que puede distorsionar la formación de precios. Además, la valoración de Santander sigue siendo modesta en comparación con sus pares europeos, cotizando a un PER de apenas 6 veces beneficios estimados para 2026. Si la recompra logra comprimir aún más ese múltiplo, habrá sido un éxito; si no, muchos inversores se preguntarán si no era mejor un dividendo extraordinario.
En todo caso, la señal es clara: el banco quiere que su acción refleje la fortaleza de sus resultados. Y tiene con qué.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre: Santander cerró el 27 de mayo a 4,52 euros por acción, acumulando un alza del 22% en lo que va de año. La noticia debería impulsar la cotización en la sesión del jueves.
Clave técnica: La recompra retirará alrededor del 6% de las acciones en circulación, lo que eleva el BPA de forma mecánica. El nivel de 4,20 euros, donde cotizaba tras la suspensión de abril, actúa ahora como soporte sólido.
Apunte macro: La prima de riesgo española se sitúa en 70 puntos básicos, un nivel que no penaliza a la banca. Con el BCE en pausa y los márgenes estabilizados, el entorno favorece la ejecución del programa.




