La economía de agentes de IA ya usa cripto como capa por defecto, según Circle

Jeremy Allaire, CEO de Circle, explica por qué los agentes autónomos necesitan pagos programables las 24 horas. La demostración con un memo sobre SpaceX pone cifras a un futuro que ya está aquí.

El CEO de Circle, Jeremy Allaire, ha puesto voz a una realidad que muchos en el sector llevan meses anticipando: la economía de los agentes de inteligencia artificial ya utiliza criptomonedas como su capa de pagos por defecto. La afirmación, lejos de ser una boutade, viene acompañada de una demostración práctica sorprendente. Un agente de IA autónomo redactó por sí solo un memo de inversión sobre la futura salida a bolsa de SpaceX, un documento que habitualmente requiere horas de analistas humanos, y lo hizo utilizando los raíles cripto para liquidar el proceso. Circle, la empresa detrás de la stablecoin USDC (el equivalente digital al dólar, atado 1:1 y con reservas verificadas), asegura que este tipo de casos dejarán de ser anecdóticos en cuestión de meses.

La economía de agentes de IA es un concepto que puede sonar abstracto. En esencia, se refiere a programas informáticos capaces de ejecutar tareas complejas de forma autónoma: desde negociar un seguro o comprar publicidad hasta, como en este ejemplo, elaborar informes financieros y ejecutar órdenes de inversión sin supervisión humana directa. Que uno de esos agentes haya producido un memo de de inversión —con análisis de riesgos, proyecciones y recomendación incluida— utilizando una red de pagos cripto demuestra que la integración es ya funcional, no teórica.

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Para Circle, este es el camino natural. Las criptomonedas y, sobre todo, las stablecoins como USDC, ofrecen a los agentes de IA tres ventajas decisivas: funcionan las 24 horas del día los 7 días de la semana, permiten micropagos automatizados sin fricción bancaria y son programables mediante contratos inteligentes, lo que encaja con la autonomía que se espera de estos agentes. “No tiene sentido que un software que opera en milisegundos tenga que esperar tres días hábiles a que se liquide una transferencia bancaria”, suele repetir Allaire. La experiencia con el memo de SpaceX, según Circle, no fue una mera prueba de concepto sino una operación real, aunque no ha trascendido si llegó a ejecutarse alguna inversión concreta.

Varios analistas del ecosistema web3 llevan tiempo insistiendo en que la convergencia entre IA y cripto es uno de los vectores más potentes de la próxima década. La idea es simple: si los agentes autónomos van a mover dinero, necesitan una infraestructura de pagos que sea tan ágil y descentralizada como ellos. Y eso pasa, necesariamente, por capas como Ethereum o Solana, sobre las que opera Circle. De hecho, el volumen de transacciones de USDC en la red Solana ya supera en días pico al de otras stablecoins, precisamente por su velocidad y coste prácticamente nulo, dos requisitos indispensables para los agentes.

El hecho de que un agente de IA haya escrito un memo de inversión real usando pagos cripto no es una curiosidad: es una señal de hacia dónde va el dinero.

Sin embargo, hay que ser prudente. Por un lado, la tecnología está muy verde. Los agentes de IA actuales tropiezan con problemas de fiabilidad: alucinan datos, malinterpretan contextos o toman decisiones erróneas si el prompt no está calibrado con precisión quirúrgica. Delegarles una cuenta con fondos reales sigue siendo un salto de fe para la mayoría de empresas. Por otro lado, la regulación de las criptomonedas en Estados Unidos y Europa aún no ha terminado de definir cómo se supervisará a una entidad no humana que opera con activos digitales. ¿Quién responde si un agente comete un fraude? ¿El desarrollador, el usuario que lo desplegó, el protocolo? Son preguntas abiertas que la velocidad de la innovación no puede ignorar.

Pese a esos obstáculos, Circle está apostando fuerte por posicionar USDC como la moneda de referencia para la era de los agentes. La compañía ha ido tejiendo integraciones con plataformas de IA como OpenAI, LangChain y varios orquestadores de agentes autónomos, facilitando que cualquiera pueda programar un flujo de pagos en USDC desde un simple script en Python. Su objetivo no es solo servir a grandes fondos, sino democratizar el acceso a la economía de los agentes también para pymes y autónomos. El caso del memo de SpaceX es el primer ejemplo público de una dinámica que, en privado, ya están explorando decenas de startups.

¿Qué implica para el usuario de a pie?

Para un inversor minorista español puede resultar lejano este debate. Pero la realidad es que muchas de las aplicaciones que usará dentro de cinco años estarán impulsadas por agentes de IA que necesitarán mover valor. Circle quiere que ese valor se mueva con USDC, una cripto diseñada para valer siempre un dólar, auditada y regulada. Si lo consigue, el pago con cripto dejará de ser una curiosidad de nicho y se convertirá en la tubería invisible que sostiene millones de interacciones diarias entre máquinas. Eso, inevitablemente, aumentará la utilidad y la demanda de las redes sobre las que operan estas stablecoins, con posibles repercusiones en la valorización de activos como Ethereum o Solana.

La compañía no ha publicado cifras concretas sobre el volumen de transacciones imputable a agentes, pero sí ha confirmado que el crecimiento intertrimestral de este segmento es de tres dígitos. Fuentes internas insinúan que antes de que acabe el año lanzarán un programa específico de developer grants para proyectos que combinen IA y USDC. Todo apunta a que el mercado de pagos entre máquinas será uno de los caballos de batalla de Circle para diferenciarse de competidores como Tether o los incipientes euros digitales, todavía sin fecha clara de despliegue masivo.

Más allá de las cifras, lo que resuena con fuerza es el cambio de paradigma. Si los agentes de IA abandonan las pasarelas de pago tradicionales en favor de las cripto, se rompe una barrera mental que ha pesado sobre el sector durante años: la idea de que las criptomonedas solo servían para especular. El memo de SpaceX escrito por un agente y pagado con cripto es, en ese sentido, una ventana a un futuro en el que las máquinas manejan dinero de forma autónoma, y lo hacen con la misma naturalidad con que nosotros enviamos un Bizum. No es ciencia ficción, es el primer capítulo de una economía paralela.

Como advierte Allaire, “la economía de los agentes de IA ha llegado”. Y lo ha hecho, al menos por ahora, montada sobre raíles cripto. Queda por ver si las promesas se mantienen cuando las cifras empiecen a ser públicas.


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