EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Un tribunal de Seattle ha eximido a Boeing de pagar los 250 millones de dólares que la aerolínea polaca LOT reclamaba por la inmovilización de sus 737 Max durante 20 meses.
- ¿Quién está detrás? LOT demandó a Boeing en los tribunales de EE.UU. tras fracasar las negociaciones previas para una compensación por los accidentes de 2018 y 2019.
- ¿Qué impacto tiene? La sentencia aleja la posibilidad de que otras aerolíneas con reclamaciones similares logren indemnizaciones y deja un balance económico mínimo para Boeing por los fallos de diseño del modelo.
Boeing ha salido indemne del mayor litigio comercial derivado de la crisis del 737 Max. El jurado de un tribunal federal de Seattle eximió el pasado viernes 22 de mayo al fabricante estadounidense de pagar los 250 millones de dólares que LOT Polish Airlines reclamaba por tener su flota de este modelo aparcada durante casi dos años tras los trágicos siniestros de Indonesia (2018) y Etiopía (2019).
La aerolínea polaca, que había invertido en una partida de estos aviones para renovar su flota, perdió millones de euros al no poder operarlos durante veinte meses. Cuando las conversaciones privadas con Boeing no prosperaron, LOT decidió demandar en Seattle, sede de la compañía. El litigio ha durado años, pero el veredicto final ha sido contundente: Boeing no está obligado a compensar las pérdidas por la suspensión global de vuelos decretada por las autoridades de aviación civil.
El origen: 20 meses en tierra y una factura millonaria
Los dos accidentes del 737 Max —el vuelo 610 de Lion Air y el vuelo 302 de Ethiopian Airlines— desencadenaron la mayor inmovilización de un avión comercial en la historia moderna. Durante casi dos años, más de 350 aeronaves quedaron en tierra en todo el mundo mientras se corregía el software de control de vuelo MCAS, señalado como causa principal de los siniestros.
LOT fue uno de los clientes de lanzamiento y acumuló pérdidas cuantiosas por los alquileres de aeronaves de reemplazo, el lucro cesante y los costes de mantenimiento. Inicialmente cifró los daños en 250 millones de dólares, cifra que Boeing se negó a reconocer. Ante la falta de acuerdo, la compañía polaca llevó el caso a la justicia estadounidense.
Un fallo que aleja a otros demandantes
La decisión del jurado, conocida este viernes, no solo afecta a LOT. Su resultado desalienta a otras aerolíneas que aún evalúan demandas similares, especialmente en Europa y Asia. “Estamos encantados con que el jurado haya dictado un veredicto a nuestro favor”, declaró un portavoz de Boeing apenas se conoció la resolución.
El veredicto de Seattle blinda el modelo de indemnizaciones ‘a la carta’ que Boeing ya ha practicado: acuerdos millonarios con algunas aerolíneas, pero cero obligación de compensar a todas.
Para LOT, el revés judicial es doble: no solo no cobra la indemnización, sino que ha tenido que asumir las costas de un proceso legal millonario en Estados Unidos. Fuentes del sector aéreo consultadas por MERCA2.ES califican el desenlace de “previsible, pero demoledor”. El tribunal ha apreciado que la responsabilidad de la paralización recaía en las agencias reguladoras y no exclusivamente en el fabricante, un argumento que puede repetirse en futuros litigios.
La sentencia se suma al historial judicial del 737 Max, que ha sido benévolo con Boeing en el plano comercial pese a las condenas penales iniciales y los acuerdos con los familiares de las víctimas. Hasta la fecha, el fabricante ha pactado indemnizaciones con aerolíneas como Icelandair, TUI o Norwegian, pero siempre en condiciones favorables y sin abrir una vía de compensación masiva.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
La sentencia de Seattle marca un punto de inflexión en la relación entre Boeing y sus clientes. El impacto más inmediato se mide en dólares contantes: LOT no cobrará los 250 millones que pedía, pero otras aerolíneas que aún tanteaban la vía judicial –algunas europeas, incluidas dos españolas con pedidos del 737 Max– observan el caso desde la barrera. De hecho, fuentes de MERCA2.ES indican que IAG, matriz de Iberia y Vueling, mantiene una cartera de pedidos que ya ha sufrido retrasos por los problemas técnicos del programa, aunque ha optado hasta ahora por la negociación directa.
La zona cero de este pulso no es Varsovia, sino Seattle, donde Boeing ha defendido con éxito que los reguladores aeronáuticos, no el fabricante, son quienes decidieron paralizar la flota. Esta línea argumental, que el jurado ha comprado, complica futuras reclamaciones comerciales. El dato clave sigue siendo el importe reclamado: 250 millones de dólares, una cifra que, a ojos del tribunal, no se correspondía con un daño indemnizable.
En el tablero europeo, la lectura es otra: las aerolíneas tradicionales, con más poder de negociación, aceptarán acuerdos confidenciales; las más pequeñas, como LOT, asumirán las pérdidas. La decisión consolida una práctica que los analistas califican de ‘compensación selectiva’. Boeing logra así cerrar el capítulo comercial más espinoso del 737 Max sin hipotecar sus cuentas. La próxima cita clave llegará con los arbitrajes internacionales que algunas aerolíneas asiáticas mantienen abiertos.




