El IBEX 35 se desploma un 4,29% semanal mientras el Brent rebasa los 100 dólares por la crisis con Irán. La combinación rompe el respiro que había tenido la bolsa española en las dos semanas previas y devuelve al parqué al modo defensivo que muchos gestores ya daban por superado.
La jornada del viernes concentró buena parte del castigo. El selectivo perdió más de un 2% en la sesión, con ventas indiscriminadas en banca, turismo y utilities apalancadas. Solo el sector petrolero aguantó el tipo, con Repsol como refugio natural ante la subida del crudo.
El IBEX 35 firma su peor caída semanal desde agosto de 2024
Los números son contundentes. El 4,29% de retroceso semanal sitúa al IBEX 35 como el peor índice de las grandes plazas europeas en el acumulado de los últimos cinco días, por detrás incluso del DAX alemán y del CAC 40 francés, según los cierres recogidos por RTVE y las principales agencias financieras.
La foto sectorial ayuda a entender el daño. Banco Santander, BBVA y CaixaBank se dejaron entre un 5% y un 7% en la semana, lastrados por el giro bajista en las expectativas de tipos. Iberdrola y Endesa, castigadas por la subida simultánea del bono español a diez años, retrocedieron también con fuerza. IAG, sensible al precio del combustible, cerró con pérdidas superiores al 6%.
El contrapunto lo puso Repsol, que avanzó cerca de un 4% en la semana, aprovechando el tirón del Brent. Poca cosa para compensar a un índice que venía de acumular revalorización en el año y que ahora devuelve buena parte de ese colchón.
El petróleo a 100 dólares y el factor Irán
El detonante externo tiene nombre propio. La escalada entre Irán y varios actores regionales, con incidentes reportados en el estrecho de Ormuz durante la semana, ha vuelto a meter en precio una prima de riesgo geopolítico que los mercados habían minusvalorado durante meses. El Brent cruzó la barrera psicológica de los 100 dólares por barril por primera vez desde 2023.
¿Es sostenible ese nivel? Aquí conviene ser cauto. La oferta global sigue siendo holgada, y la OPEP+ conserva capacidad ociosa suficiente para compensar disrupciones moderadas. Pero el mercado no está descontando fundamentales, está descontando miedo. Y el miedo, cuando entra en el precio del crudo, tarda semanas en salir, incluso aunque los hechos sobre el terreno se estabilicen.
Me parece relevante subrayar un matiz: no toda la caída del IBEX es atribuible al petróleo. Parte del castigo responde a la rotación hacia activos refugio que hemos visto en paralelo. El oro subió con fuerza, el dólar se apreció frente al euro y la rentabilidad del bono alemán cayó. Es el patrón clásico de risk off, y España, por su peso bancario y turístico, suele ser de las primeras en pagarlo.
Qué señales vigilar antes de dar por cerrada la corrección
Llevo suficientes ciclos observando episodios como este para desconfiar de las conclusiones rápidas. La historia reciente del IBEX 35 está llena de semanas negras que terminaron siendo oportunidades de compra y de rebotes técnicos que resultaron ser trampas. Distinguir entre uno y otro escenario exige mirar más allá del cierre del viernes.
Hay tres variables que, en mi opinión, van a marcar las próximas sesiones. La primera es la evolución del propio Brent: si se estabiliza por debajo de 95 dólares en los próximos días, el susto quedará acotado; si se consolida por encima de 100, el impacto en inflación europea volverá a pesar sobre las expectativas del BCE y, por extensión, sobre la banca española. La segunda es el comportamiento de la prima de riesgo, que esta semana se ha ampliado de forma moderada pero no alarmante. La tercera, y quizá la más importante, es la temporada de resultados del primer trimestre, con Banco Santander y BBVA publicando en los próximos días.
Conviene recordar que el IBEX 35 ha convivido con episodios geopolíticos parecidos antes. En 2022, con la invasión de Ucrania, el selectivo tocó mínimos anuales en marzo y recuperó terreno en el verano. En 2023, la crisis en Oriente Próximo provocó caídas puntuales que se absorbieron en pocas semanas. El patrón, eso sí, requirió siempre dos condiciones: que los beneficios empresariales aguantaran y que el BCE no endureciera el mensaje. La primera parece razonablemente garantizada; la segunda, no tanto.
Queda por ver si el mercado ha descontado ya lo peor o si esto es solo el primer acto. La respuesta llegará, probablemente, antes de que termine mayo. Mientras tanto, posicionarse en extremos, todo dentro o todo fuera, rara vez ha sido la mejor idea en este tipo de contextos.




