Capgemini prepara un ERE para 748 empleados en España

La consultora francesa abre un despido colectivo que afecta al 6,8% de su plantilla en España. El ajuste llega en plena ralentización de la demanda de servicios digitales y con la IA generativa redefiniendo qué perfiles siguen siendo rentables.

El ERE de Capgemini en España afectará a 748 trabajadores, el 6,8% de la plantilla local. La noticia, adelantada por El País, llega en un momento en el que las grandes consultoras tecnológicas están revisando sus estructuras a la baja tras años de crecimiento acelerado. No es un caso aislado.

La compañía francesa, una de las mayores empleadoras del sector tecnológico en nuestro país, ha comunicado a los representantes de los trabajadores su intención de abrir un proceso de despido colectivo que puede llevarse por delante a cientos de perfiles técnicos y de soporte. La cifra concreta, 748 empleados, supone el mayor ajuste de la multinacional en España en la última década.

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Un ajuste que recorta el 6,8% de la plantilla española

Según la información, el expediente afectará a trabajadores repartidos entre los principales centros de Capgemini en España, con especial incidencia en Madrid y Barcelona, donde la firma concentra buena parte de sus operaciones de consultoría e ingeniería. La empresa emplea en nuestro país a cerca de 11.000 profesionales, de modo que el ajuste equivale a uno de cada quince puestos.

La dirección ha justificado la medida en la necesidad de adaptar la estructura a un entorno de demanda más débil y a los cambios que está introduciendo la inteligencia artificial en la prestación de servicios tecnológicos. Es un argumento recurrente en el sector. Durante el último año, Accenture, IBM y varias ingenierías españolas han llevado a cabo ajustes de plantilla de menor magnitud, aunque siguiendo el mismo patrón: menos perfiles intermedios, más especialización en producto y automatización creciente de tareas que antes ejecutaban equipos humanos.

El calendario de negociación no se ha hecho público, pero las fuentes sindicales consultadas por la prensa anticipan un periodo de consultas largo, con la vista puesta en mejorar las indemnizaciones estándar de 20 días por año trabajado y en acotar las bajas incentivadas frente a los despidos forzosos.

La consultora tecnológica entra en una fase de contracción

El caso de Capgemini encaja en un patrón más amplio. Las grandes consultoras crecieron entre 2021 y 2023 al calor del tirón de los proyectos de digitalización financiados con fondos europeos y del empuje de la migración a la nube. Ese ciclo ha perdido fuerza. Los presupuestos de transformación digital de las grandes empresas españolas se están revisando a la baja y los clientes del sector público retrasan adjudicaciones.

¿Cuánta capacidad instalada sobra realmente en el sector? Es la pregunta que nadie quiere responder en voz alta. Las firmas tecnológicas contrataron a un ritmo que solo tenía sentido si el ciclo se prolongaba varios años más, y hoy se encuentran con una base de costes difícil de sostener si la facturación se estanca.

En paralelo, la irrupción de herramientas de IA generativa aplicadas al desarrollo de software está reduciendo la carga de trabajo en tareas básicas de programación, testing y soporte. Los perfiles junior son los más expuestos. De hecho, varios directivos del sector reconocen en privado que los ratios de productividad por empleado han subido entre un 20% y un 30% en las áreas donde se han implantado asistentes de código, lo que termina traduciéndose en menos necesidad de contratación neta.

despidos Capgemini

Un síntoma de reordenación estructural, no una tormenta pasajera

Conviene no leer este ERE como un episodio puntual. Lo que está ocurriendo en Capgemini es, en mi opinión, la primera señal clara de que el modelo de consultora tecnológica basado en escalar plantilla para capturar demanda está llegando a un techo en España. Durante años, el sector se midió por número de empleados facturables, no por margen. Ahora el margen empieza a mandar.

Hay un precedente interesante. En 2013, tras el primer gran ajuste posterior a la crisis financiera, las consultoras españolas pasaron varios ejercicios reestructurando antes de volver a contratar con fuerza. La diferencia respecto a entonces es que hoy la variable disruptiva, la inteligencia artificial, no es cíclica, sino estructural: afecta a qué tareas se automatizan y, por tanto, a qué perfiles siguen siendo rentables.

El riesgo para el empleo tecnológico en España es evidente, pero también lo es para la propia Capgemini. Recortar 748 puestos en un mercado laboral donde el talento sénior sigue escaso puede aliviar la cuenta de resultados a corto plazo y dejar huecos difíciles de cubrir cuando el ciclo vuelva a girar. Los sindicatos ya han advertido que buena parte de los afectados tienen perfiles técnicos con demanda en otras firmas, de modo que las salidas pueden acabar beneficiando a competidores directos.

Queda por ver cómo se cierra la negociación y si otras grandes del sector —Indra, NTT Data, Everis— siguen el mismo camino en los próximos meses. La publicación de los resultados trimestrales de las tecnológicas españolas, prevista para mayo, dará una pista razonable sobre si el ajuste de Capgemini es el preludio de una oleada más amplia o un caso aislado dentro de un sector que, pese a todo, sigue siendo uno de los que más empleo cualificado genera en España.


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