Alfonso Gómez asume como CEO de Movistar Plus+ por orden de Murtra

El nuevo CEO llega con el mandato de reconvertir la división audiovisual hacia un modelo más rentable. Murtra apuesta por un perfil interno para ejecutar cambios profundos sin rupturas culturales en el grupo.

Alfonso Gómez asume como CEO de Movistar Plus+ por decisión directa de Marc Murtra, en plena reordenación del perímetro de Telefónica. El relevo llega cuando la división audiovisual encara el ejercicio más exigente de su historia reciente, con los derechos del fútbol revisados a la baja y la competencia de las plataformas globales presionando márgenes y cuota.

El nombramiento, avanzado por Expansión, se enmarca en el rediseño del equipo ejecutivo que Murtra arrancó tras aterrizar en la presidencia del grupo. Gómez, un perfil con recorrido interno y reputación de gestor de cuentas de resultados exigentes, sustituye al frente de una filial que ha dejado de ser la joya audiovisual de la antigua Movistar+ para convertirse en un activo bajo escrutinio permanente.

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Alfonso Gómez, un fichaje interno para una división en transición

La operación no es una sorpresa para quienes siguen de cerca los movimientos de la teleco. Gómez asume el mando con el mandato explícito de Murtra de acelerar la reconversión de Movistar Plus+ hacia un modelo más ligero en costes de contenido y más sofisticado en producto, algo que el propio presidente venía apuntando en sus primeras comparecencias internas.

La división acumula un negocio que ronda los 1.600 millones de euros anuales en ingresos, según las cifras que el grupo reportó en su último cierre consolidado, pero su aportación al EBITDA lleva dos ejercicios bajo presión. La factura del fútbol —renegociada tras la salida parcial de LaLiga hacia otros operadores— y el peso creciente de producciones originales en un mercado saturado explican buena parte del estrechamiento de márgenes.

Gómez hereda, además, una estructura en plena integración operativa con la matriz. La filial dejó de funcionar como isla hace tiempo. Ahora comparte sistemas, equipos y decisiones de cartera con el resto del grupo.

El encargo de Murtra: audiovisual que pague sus facturas

Murtra llegó a la presidencia con una hoja de ruta sencilla de enunciar y compleja de ejecutar: cada negocio del grupo debe justificar su lugar en el balance. Y el audiovisual, históricamente subvencionado por el core de telecomunicaciones como herramienta de fidelización, tiene que empezar a rendir por sí mismo.

¿Cómo se consigue eso cuando los gigantes del streaming han normalizado precios de suscripción que hacen inviable competir en catálogo puro? Esa es la pregunta que Gómez tendrá que responder en los próximos trimestres. Las opciones conocidas —alianzas de contenido, paquetización con telecomunicaciones, apuesta reforzada por producción local premium— están todas sobre la mesa, pero ninguna es gratis.

Fuentes del sector consultadas apuntan a que la hoja de ruta pasaría por un adelgazamiento selectivo del catálogo internacional y un refuerzo de las producciones propias con potencial de venta fuera de España. Es una estrategia parecida, salvando distancias, a la que en su día marcó el giro de Canal+ France hacia contenido diferenciado.

Telefónica Movistar Plus

Qué nos dice este nombramiento sobre la Telefónica de Murtra

Aquí es donde el movimiento gana relevancia más allá del organigrama. Me parece que Murtra está enviando un mensaje bastante nítido al mercado: los cambios en Telefónica serán profundos, pero se ejecutarán con perfiles conocidos del grupo, no con fichajes estelares externos. Es una apuesta por la continuidad cultural combinada con ruptura estratégica, una fórmula que tiene precedentes mixtos en el sector — recordemos los intentos similares en Orange o en la propia Vodafone España durante la década pasada, con resultados dispares.

El riesgo es evidente. Si el nombramiento se lee como un movimiento defensivo y no como el preludio de un plan ambicioso para Movistar Plus+, los analistas volverán a la vieja pregunta sobre si Telefónica debería directamente desconsolidar el negocio audiovisual, como ya hicieron otras telecos europeas. No es una hipótesis descabellada: en la última presentación de resultados, más de un analista de sell side planteó la cuestión sin rodeos.

Cabe recordar que Murtra no tiene margen infinito. El consejo le ha dado confianza, pero los hitos se medirán en trimestres, no en años. La primera cita relevante será la presentación de resultados del primer semestre, prevista para julio de 2026, donde se espera un primer avance de la nueva hoja de ruta del audiovisual con Gómez ya al frente.

Lo que queda por ver es si Gómez llega con suficiente autonomía para tomar decisiones incómodas —recortes de catálogo, renegociaciones agresivas con productoras, replanteamiento del modelo de suscripción— o si su margen operativo estará condicionado por los equilibrios internos del grupo. La diferencia entre una cosa y otra marcará el éxito o el fracaso de esta etapa. Y, de paso, el tipo de Telefónica que Murtra quiere construir.


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