Montar una empresa en España: los impuestos que nadie te explica y que pueden arruinarte

Montar una empresa en España implica asumir impuestos y obligaciones que muchos desconocen: desde el IVA hasta el impuesto de sociedades, errores de previsión fiscal pueden traducirse rápidamente en sanciones, tensiones de caja y riesgo real de quiebra.

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Crear una sociedad mercantil en España es una decisión que implica mucho más que registrar un nombre y abrir una cuenta bancaria. Desde el primer día, la empresa adquiere obligaciones fiscales (impuestos) propias que nada tienen que ver con las de un autónomo. Conocerlas con antelación marca la diferencia entre una gestión tranquila y una sanción de Hacienda que nadie esperaba.

Lo primero que conviene aclarar es que una sociedad tributa como persona jurídica. Esto significa que no es el empresario quien paga los impuestos de forma personal sino la propia empresa. Algunos de esos tributos también los abonan los trabajadores por cuenta propia pero otros son exclusivos del mundo societario y ahí es donde muchos emprendedores se pierden sin remedio.

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El IVA y las retenciones: los impuestos que más tiempo consumen

El IVA y las retenciones: los impuestos que más tiempo consumen
Fuente: agencias

El IVA es posiblemente el tributo más conocido de cuantos existen en España y casi ninguna empresa se libra de él. La mecánica es sencilla en teoría: la sociedad recauda el IVA de sus clientes en cada venta y lo descuenta del que ella misma paga al comprar productos o servicios necesarios para su actividad.

La diferencia entre ambas cantidades es lo que se ingresa a Hacienda cada trimestre a través del modelo 303. A principios de cada año también hay que presentar el modelo 390 que recoge un resumen anual de todas las operaciones sujetas a este tributo. Solo determinadas actividades como las sanitarias o las educativas quedan exentas de esta obligación.

Junto al IVA aparecen los modelos de retenciones que afectan a cualquier empresa que tenga empleados o trabaje con proveedores autónomos. El modelo 111 recoge el IRPF retenido en nóminas y facturas de autónomos y se presenta cada trimestre. Su versión anual es el modelo 190.

Para quienes alquilan un local u oficina existe además el modelo 115 que funciona de manera similar pero referido al IRPF retenido al arrendador. En ambos casos la empresa actúa como recaudadora de impuestos ajenos lo que significa que Hacienda no permite aplazamientos de ningún tipo.

El impuesto sobre sociedades: la gran obligación que toda empresa debe conocer

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Si el IVA es el más conocido el impuesto sobre sociedades es sin duda el más determinante para la salud financiera de cualquier negocio. Funciona de manera similar a la declaración de la renta pero aplicado a las empresas. La base imponible se calcula restando todos los gastos deducibles a los ingresos generados durante el ejercicio y sobre ese resultado se aplica un porcentaje que varía según el tamaño y la antigüedad del negocio.

La tarifa general se sitúa en el 25% aunque en 2025 las micropymes con ingresos netos inferiores a un millón de euros tributaron al 21% por los primeros 50.000 euros de beneficio y al 22% por el resto.

Estos porcentajes irán reduciéndose progresivamente hasta 2027. Las empresas de reciente creación cuentan además con un tipo superreducido del 15% aplicable en el primer ejercicio con resultados positivos y en el siguiente lo que supone un alivio más que considerable en los primeros años de vida del negocio.

Este impuesto se declara anualmente a través del modelo 200 que debe presentarse en los primeros veinte días de julio cuando el ejercicio fiscal coincide con el año natural. A lo largo del año también hay que realizar pagos a cuenta mediante el modelo 202 en los meses de abril octubre y diciembre. Las empresas de nueva creación quedan exentas de estos adelantos y solo presentan la declaración anual.

Más allá de los impuestos estatales conviene recordar que existen tasas municipales que también recaen sobre las sociedades. La tasa de basuras o las licencias de apertura son solo dos ejemplos de los costes que pueden sorprender a quien no los tiene previstos.

Las empresas con ingresos netos superiores al millón de euros también deben hacer frente al Impuesto de Actividades Económicas. Conocer el mapa fiscal completo antes de lanzarse es sin duda la inversión más rentable que puede hacer cualquier emprendedor.


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