El boom de pedidos para data centers impulsa a ABB a revisar al alza sus previsiones anuales, en una jornada que también premió a la holandesa ASM. El grupo suizo, que cotiza con una capitalización cercana a los 120.000 millones de dólares, encadena así su cuarto trimestre consecutivo batiendo expectativas, apuntalado por la demanda de infraestructura eléctrica para inteligencia artificial.
Claves de la operación
- ABB eleva la previsión anual de ingresos tras un salto en pedidos de equipamiento eléctrico para centros de datos, según la compañía comunicó este 22 de abril.
- ASM y ASMPT también baten estimaciones del consenso, lo que confirma que el ciclo inversor en IA sigue traccionando a toda la cadena de valor, desde el silicio hasta la subestación.
- España queda como espectador del reparto: ni Siemens Gamesa ni las tecnológicas del IBEX 35 tienen hoy una oferta comparable en media tensión para hiperescaladores.
El pulso eléctrico que sostiene la economía de la IA
ABB comunicó este miércoles una revisión al alza de sus previsiones de ingresos para 2026 tras un trimestre en el que los pedidos de productos de redes eléctricas destinados a data centers se dispararon por encima del consenso de analistas. La compañía, con sede en Zúrich, no ha detallado el desglose por cliente final, pero sí ha vinculado explícitamente la aceleración al gasto en capacidad para cargas de trabajo de IA generativa.
La lectura del mercado fue inmediata. El valor reaccionó en positivo en la apertura de Zúrich, alineado con el movimiento que vimos en ASM la víspera, cuando la neerlandesa publicó una guía trimestral que también superó lo esperado. ASMPT, su hermana cotizada en Hong Kong, acompañó.
Tres compañías, tres resultados. Un mismo motor.
Por qué el cuello de botella ya no está en los chips
Durante 2024 y buena parte de 2025, la narrativa inversora concentró toda la atención en Nvidia, TSMC y los fabricantes de memoria HBM. Analizamos ahora un desplazamiento claro: el cuello de botella del despliegue de IA se ha movido aguas arriba, hacia la energía y la conectividad eléctrica. Construir un data center de 500 megavatios no depende solo de conseguir GPUs; depende de transformadores, switchgear, sistemas de alimentación ininterrumpida y acuerdos de conexión con la red.
Ahí es donde ABB tiene una posición difícil de replicar. Junto con la francesa Schneider Electric y la alemana Siemens Energy, forma el oligopolio europeo que abastece a Amazon Web Services, Microsoft, Google y Meta en sus despliegues globales. Observamos que los plazos de entrega en transformadores de media y alta tensión se han extendido hasta los dos y tres años en algunos componentes, lo que otorga poder de fijación de precios a los proveedores.
No es un efecto menor. De hecho, el margen operativo de la división eléctrica de ABB lleva varios trimestres batiendo su propio techo histórico.
El verdadero negocio de la inteligencia artificial no lo está haciendo quien entrena los modelos, sino quien vende los transformadores que alimentan el cálculo.
ASM aporta la otra cara de la misma moneda. La compañía fabrica equipos de deposición atómica (ALD) imprescindibles para los nodos avanzados de TSMC y Samsung. Su guía superior a lo esperado confirma que las fundiciones siguen ampliando capacidad pese a las dudas sobre la sostenibilidad del gasto en IA que circularon a finales de 2025.
¿Y qué se juega el mercado español en todo esto?
La respuesta incómoda es que muy poco, al menos por la vía directa. No hay ningún grupo del IBEX 35 con una oferta industrial comparable a la de ABB o Schneider en equipamiento eléctrico para hiperescaladores. Indra, pese a su rearme en defensa y ciberseguridad, no juega en esa liga. Acciona e Iberdrola sí participan, pero como suministradoras de energía renovable mediante PPAs a largo plazo, no como proveedoras de hardware crítico.
Cabe recordar el antecedente: cuando en 2015 General Electric compró la división eléctrica de Alstom por 12.400 millones de euros, España ya había renunciado a competir en ese segmento. La desaparición de la antigua división de sistemas eléctricos de pesados industriales nacionales dejó un hueco que ahora se paga caro. Los centros de datos que se están construyendo en Aragón, Madrid y Talavera —con inversiones anunciadas por AWS, Microsoft y Meta que superan agregadamente los 30.000 millones de euros hasta 2030— se equiparán mayoritariamente con equipos suizos, alemanes y franceses.
La factura industrial se la llevan otros.
Hay, eso sí, una arista que conviene vigilar. Red Eléctrica tendrá que ampliar sustancialmente la capacidad de conexión en los nudos donde se están concentrando estos proyectos, y los plazos regulatorios españoles siguen siendo más lentos que los de Irlanda o Países Bajos. Si los cuellos de botella de red se prolongan, parte de la inversión anunciada podría desplazarse. El propio consejero delegado de ABB ha reiterado en varias conference calls que el factor limitante actual es la disponibilidad eléctrica, no la demanda.
El próximo hito que seguiremos de cerca es la publicación de resultados de Schneider Electric, prevista para finales de mayo, que servirá para calibrar si el patrón de aceleración de ABB es específico o sectorial. Si Schneider confirma la tendencia, el consenso tendrá que revisar al alza las estimaciones de toda la cadena de equipamiento eléctrico europeo para el conjunto del ejercicio.





