Encarna, estudiante de 50 años: “Aprender me hace sentir joven, no porque me quite años, sino porque me da ilusión”

En un mundo que parece correr a gran velocidad, donde lo moderno reemplaza rápidamente a lo antiguo, nos encontramos con una historia que nos quiere recordar algo muy necesario: nunca es tarde para aprender. El pódcast “No hay edad para seguir aprendiendo”, creado por SOM Salud Mental 360, reúne voces de distintas generaciones que dialogan acerca de lo tan profundamente humano como transformador que es el aprendizaje a lo largo de la vida. María de 63 años, y Encarna de 50 rememoran con Ian un joven de 20 la experiencia de retomar sus estudios después de varias décadas. Lo que parecía una conversación entre amigos termina siendo un testimonio de valentía, de curiosidad y de esperanza. El conocimiento no pertenece a una edad, sino a la búsqueda de aquel que quiere encontrarlo.

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LA EDUCACION COMO FUENTE DE BIENESTAR Y SALUD MENTAL

Encarna, estudiante de 50 años: “Aprender me hace sentir joven, no porque me quite años, sino porque me da ilusión”
Fuente: FREEPIK

El contraste entre el aprendizaje de María y Encarna y el de Ian abre la puerta a otro aspecto del aprendizaje (su evolución) en el tiempo. Ian expone que, para él, estudiar ha estado siempre asociado a la presión por aprobar, por destacar, por cumplir con las expectativas; escuchar a las dos mujeres le hace darse cuenta de que aprender es también un acto de placer y de libertad. La enseñanza de las generaciones. Maria y Encarna descubren la inmediatez asociada a la tecnología de la época y la mentalidad más flexible de los jóvenes, quie Ian, en cambio, pone en práctica el valor de la constancia y de la paciencia.

La conversación toca otro aspecto relevante: el hecho de aprender, a pesar de los avances de la educación, a veces olvida la importancia del aprendizaje significativo. No es suficiente memorizar, cumplir con los programas: lo que cuenta es tener viva la curiosidad. Encarna lo expresa de forma muy sencilla: “Aprender me hace sentir joven, no porque me quite años de encima, sino porque me renueva las ganas de seguir soñando”. El aprendizaje, en definitiva, es lo que permite la juventud del espíritu. El pódcast también hace un guiño a cómo la sociedad aún asocia el estudio con la juventud y no se da cuenta que el saber no tiene fecha de caducidad.

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