Así como la ‘Q’ representa la calidad turística en hoteles y restaurantes, las playas tienen su propia distinción. Las banderas azules son un galardón que la Fundación Europea de Educación Ambiental (FEE) otorga anualmente a playas y puertos. España es líder mundial en la distinción y el jurado para la elección de a quién se otorga bandera azul es la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC). En 2017, nuestro país ha conseguido 684 banderas, de las cuales 579 se corresponden a playas. Son siete menos que hace un año. Pero, como todo en esta vida, hay una de cal y otra de arena. Ecologistas en Acción también ha sacado su propio “galardón”: la bandera negra. Según la asociación, en nuestro país había 47 de estas banderas el pasado verano y, de ellas, 5 de las playas tenían las de ambas colores. Es decir, arenales buenos para unos y malos para otros. Y es que España también es el tercer país que más banderas negras tiene

Los criterios que sigue ADEAC para otorgar las banderas azules son cuatro: la calidad de las aguas de baño, información y educación ambiental, gestión ambiental y seguridad, servicios e instalaciones. Que tengan un buen acceso, que tenga socorristas, etc. Comparte el criterio medioambiental con Ecologistas en Acción, pero parece que no se ponen de acuerdo. Esta última va más allá. Sus criterios de selección son los problemas derivados de prospecciones petrolíferas, construcciones inmobiliarias y una mala depuración de vertidos que llegan al mar. Pero esto no quiere decir que el baño en ellas esté prohibido.

¿Qué playas comparten bandera?

La comunidad que más banderas comparte es Andalucía con cuatro de sus playas. Dos están en Almería y las otras dos en Granada y Algeciras. Los arenales almerienses afectados son la playa del Ancón y Las Marinicas, en Carbonera las dos. En el caso de la primera, los ecologistas le otorgaron la bandera negra por la degradación producida en el litoral a raíz de la construcción de una urbanización. En el segundo caso por los vertidos y emisiones que han provocado la central térmica, la desaladora y la cementera próximas al arenal.

España es líder europea en banderas azules y tercera en negras

La pérdida de litoral es el principal motivo por el que la playa de Getares (Algeciras) cuenta con una bandera negra. A ello se suman otra razones. Las depuradoras de Los Barrios y Guadacorte vierten aguas sin depurar a los ríos. Luego, esas sustancias van a parar al mar.

Varios motivos también han llevado a la playa de Granada (Motril) a ver ondear una bandera negra. El primero son los chiringuitos levantados al límite de lo admisible por las leyes. La segunda, la cantidad de arena que los temporales se llevan año tras año a pesar de los miles de metros cúbicos que todas las temporada se vierten en la playa.

El otro arenal se encuentra en Castellón. Su razón viene de muy atrás, del boom constructivo de los años 70 sigue pasando factura a la playa Norte de Peñíscola. Pero hay más. El municipio continúa depurando mal sus aguas residuales. Lo peor llega cuando en la temporada de lluvias. Los vertidos se multiplican porque la red de alcantarillado no puede con todo y la acumulación hace que se esparzan por numerosos puntos de la playa.

Zonas completamente afectadas

Hay zonas que están completamente afectadas. La Bahía de Algeciras, Marbella y la ría de Huelva son algunas de ellas en el sur. La primera por los continuos rellenos que se están haciendo en el proyecto Eastside Marina Breakwater, el bunkering del puerto de Gibralta y el trasiego de hidrocarburos.

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En Pontevedra el problema viene también desde muy atrás. Concretamente, desde que la papelera Ence se instaló a escasos metros de la ría, contaminando el aire y el agua. Siempre se ha dicho que no es tan así, que no contamina. Sin embargo, el informe de Ecologistas en Acción, señala que estos vertidos se ocultan, que “constituyen uno de los principales problemas ambientales de la Ría y ponen en peligro la pervivencia de los recursos pesqueros y marisqueros de la zona”.

Algo similar ocurre en Ferrol. La falta de una depuración eficaz y las diversas infraestructuras (puertos y demás) de la zona están perjudicando su amplia biodiversidad. A ello cabe sumar la elevada contaminación que tiene la ría.

Las banderas negras aportan una mala imagen al país. Reducir la cuantía es fácil. Sólo hay que aplicar medidas de protección del medio costero, que remplacen el turismo masivo y que se empleen materias y energías sostenibles. El litoral no es una línea de playa destinada a la explotación masiva del turismo. Es más, esa práctica perjudica tanto al litoral como al conjunto de la economía española. De seguir así, se las cargarán nuestro paquete sol y playa carecerá de atractivo. Será el futuro si no se pone manos a la obra. Frenarlo y restar las banderas negras está en manos de todos.

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