Los ingresos, inflados. El Ebitda, poco real. Las ratios, agarradas con pinzas a la normativa de la Liga para cuadrarlas. La deuda, al puro estilo Tebas para esconder el desastre. Las cuentas del FC Barcelona son una amalgama de atajos, maquillaje y retoques contables tan toscos que no solo levantan revuelo entre sus socios, sino que, además, se prestan a que el eterno rival, el Real Madrid, se burle de ellas sin escatimar esfuerzos, palabras y cifras.

Tanto es el ahínco de los madridistas en sacar las vergüenzas blaugranas que no dejan pasar ni la primera oportunidad. La primera en la frente, que se dice. Como si fuera una obra de teatro, los blancos golpean en el primer acto: el de los ingresos. El Real Madrid señala en sus últimas cuentas que los ingresos de explotación “son los derivados de las líneas de negocio del Club: estadio, amistosos y competiciones internacionales, televisión y marketing“. Hasta ahí todo normal, lo curioso es la siguiente frase que añade: “No incluyen los ingresos obtenidos por los traspasos de jugadores cuyo resultado se refleja en otra partida (…) denominada resultado por enajenación de inmovilizado”.

En principio, resulta extraño que cualquier compañía describa una partida señalando que otras no entran dentro de ella. Lo excepcional de la definición madridista acaba cuando se comprueba la cifra de ingresos que ofrece el Barcelona está inflada precisamente por dicho apunte contable. Para llegar a los 990 millones (de los que presume el club) tiene que añadir 41 millones de reversión y deterioro (atónito le dejan a uno) y 114 millones en concepto de ‘Traspasos y Cesiones de Jugadores‘. Desde luego, es una gran casualidad que la misma partida que el Madrid indica que no debe constituir los ingresos de explotación, sea la misma que los azulgranas utilizan para abultar su resultado.

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Quizás sin ser muy conscientes de ello, aunque sí conocían su enorme potencial, en 1984 el trío formado por Sonny Vaccaro, Rob...

Pero, y ¿por qué el Barça mete en ingresos dicha partida pese a que no es el procedimiento habitual? La respuesta es muy sencilla, porque lo necesita para no entrar en pérdidas operativas. Para ello, rehacemos las cuentas que presenta el Barcelona, como lo hace el club blanco: los ingresos ordinarios de los azulgranas, esto es Estadio, Retransmisiones y Marketing, suman 836 millones de euros. Por su parte, los gastos operativos (vaya, aquí los culés no meten nada demás) ascienden a 973 millones de euros. En definitiva, el resultado de ambos sería el de reconocer una perdida por 137 millones. Lo anterior, así en números rojos queda feo, por lo que se prefiere inflar ingresos, aunque signifique la burla del eterno rival, y presentar un lustroso resultado (no hay ceros suficientes para una cifra tan grande) operativo de 17 millones.

SEGUNDO ACTO: REHACIENDO LAS RATIOS PARA NO PERDER LA PRESIDENCIA

La evolución financiera del Barça se sigue a través de una serie de indicadores que son de obligado cumplimiento, tanto de cara al Reglamento de Control de la LFP como por los propios Estatutos del Club. Aunque, alerta spoiler, todos están trucados para sacar reluciente a Bartomeu en la foto finish. El primero se trata del ‘Punto de Equilibrio’, que será la suma de la diferencia entre ingresos y gastos en los tres últimos años. Pero claro, los blaugranas utilizan el término de ingresos relevantes (total, como Tebas lo permite) con lo que se sienten libres de incluir las transferencias de jugadores y le permite cuadrarlo a su gusto, ya que sin ellos los 836 millones no cubrirían los 846 millones de gastos que aparecen.

Sí, la normativa de la Liga también les ayuda a reducir gastos contablemente. Pero no solo eso, sino que de cara a la siguiente ratio, ‘Indicador de Gastos de Personal‘, la normativa de la LFP también les permite engañar al respetable. Total, ¿a quién no le gusta un buen truco? Con ello, el Barcelona informa de que para dicho indicador se utilizan datos “como se definen en el Reglamento de Control Económico de la LFP”. Así, solo coge “Gastos de personal asociados a la primera y segunda plantilla de fútbol” (que son 100 millones menos de los salarios de todo el club), pero sí toma todos los ingresos relevantes (siempre relevantes, no vayan a descuadrarse las cuentas) como denominador. Con ello, le sale un bonito porcentaje del 48%. El problema es que si se utilizan las normas contables internacionales, no las que se saca de la manga Tebas, el resultado es del (acordarse de la cifra) 80,2%.

EL MADRID DEJA EN EVIDENCIA EN SUS CUENTAS EL MAQUILLAJE, LOS ATAJOS Y LOS RETOQUES CONTABLES QUE EJECUTA EN SUS RESULTADOS EL BARCELONA, CON LA CONVENIENCIA DE TEBAS, PARA OCULTAR SUS PENURIAS FINANCIERAS.

Pero claro, esos tejemanejes contables de Tebas y Bartomeu hacen tanta gracia en Madrid que los blancos deciden darle un pequeño zumbido a ambos. Así, el club merengue explica en las cuentas que ellos toman todos los gastos en personal del club y como denominador los ingresos del club ordinarios, con un resultado del 52%. Por cierto, recalca eso de “antes de enajenación de inmovilizado”. Para después explayarse frente al dueto anterior: “es el indicador más utilizado internacionalmente para medir la eficiencia operativa de los clubes de fútbol”. Por último, acaba con un sonoro “un valor cercano al 50%, que es considerado el umbral de excelencia, y muy por debajo del valor del 70% que es el nivel máximo recomendado por la Asociación Europea de Clubes”.

TERCER ACTO: MUERTE POR EXCESO DE DEUDA

En este último acto, se debe reconocer los méritos del Barça que ha sabido ir más allá del maquillaje que permite Tebas y deleitar al respetable con trucos propios. En primer lugar, de nuevo el choque evidente: el Barça contabiliza la deuda como le permite la normativa LFP, mientras que el Real Madrid recuerda que utiliza el plan general de contabilidad. Pero en este punto, los azulgranas van mucho más allá.

Bartomeu y su equipo se permiten el lujo de reducir 445 millones de euros de deuda neta, que son 603 millones total menos los 158 millones que mantiene en tesorería, en 237 millones de euros. ¿Cómo? Porque Tebas decidió, grosso modo, que solo computaría como apalancamiento los préstamos contraídos en el último año fiscal. Además, todavía queda un truco en la manga, y es que como de esos 237 millones 80 corresponden al desarrollo de Espai Barça, el club alega que “la deuda ajustada es de 137 millones de euros, y la ratio deuda/Ebitda se sitúa en 0,76, muy por debajo del límite establecido en los Estatutos del Club sobre el equilibrio patrimonial en el artículo 67”. Y el auditorio que aprobó dichas cuentas, puesto en pie aplaudiendo.

Por cierto, en cuanto a la deuda el Real Madrid tampoco deja pasar la oportunidad de regodearse. Así, explica que su ratio deuda/Ebitda es de 0 a 30 de junio de 2019 y apuntilla: “Un valor que representa máxima calidad crediticia para las entidades financieras”. Las mismas que ya no prestan al Barcelona, que tiene que buscarse la vida con fondos buitre, como demuestra que no utilizó un solo euro de la línea de facilidad de crédito que disponía el año pasado.